
César Higuera «El Chaval de Cobejo»: «El compás en el baile no se perdona»
El rabelista cántabro defiende la importancia del golpe y del compás en la interpretación de la jota y recuerda cómo llegó al instrumento después de su etapa como músico de baile
Santander, 7 de septiembre de 2026.- César Higuera Amor, conocido como «El Chaval de Cobejo», ha repasado en una entrevista con EL PORTALUCO su relación con el rabel y su visión sobre la interpretación de la música tradicional de Cantabria, en una conversación en la que reivindica especialmente la importancia del compás a la hora de tocar para el baile.
La conversación parte de una reflexión realizada recientemente por el rabelista Miguel Calavieco sobre la forma en que se enseña actualmente la jota al rabel y la posible pérdida de la fuerza del denominado «golpe».
Higuera evita pronunciarse sobre la enseñanza que se realiza en las escuelas porque, según reconoce, no ha asistido a ellas y desconoce sus métodos. Sin embargo, sí deja clara su posición como músico.
«El compás en el baile no se perdona. El compás es el compás», afirma.
Para El Chaval de Cobejo, cuando un músico pierde el compás debe detenerse y reincorporarse en el siguiente, pero nunca solucionar el problema alargando o acortando las notas fuera de tiempo.
Su experiencia anterior como músico de baile condiciona esa visión. Higuera explica que los intérpretes que tocan el rabel «a lo campurriano», apoyándolo al hombro, pueden marcar con mayor o menor intensidad el golpe, aunque considera que la propia posición del arco y el movimiento de la mano contribuyen de forma natural a producirlo.
Del músico de baile al rabel
La relación de César Higuera con el rabel comenzó mucho antes de convertirse en intérprete.
Recuerda haber conocido el instrumento desde niño. En su casa se hablaba de las tradiciones y su padre llegó a plantearse construir algún rabel. También recuerda publicaciones del Valle de Iguña en las que encontró referencias al instrumento.
Años después formaría parte del grupo musical Amplitud de Reinosa, una experiencia que le permitió vivir directamente la relación entre músico, público y baile.
Cuando el grupo se disolvió, Higuera buscó algo con lo que continuar tocando y mantener ese contacto ocasional con el público.
«Es muy gratificante tocar y que la gente baile lo que tú tocas», explica.
Fue entonces cuando tomó una decisión que acabaría marcando buena parte de su trayectoria: construirse un rabel y aprender a tocarlo.
Lo hizo pensando inicialmente que había encontrado un instrumento sencillo.
«Me hice un rabel y aprendí a tocarle. Me equivoqué en lo de fácil», recuerda.
Cuanto más profundizó en el instrumento, más preguntas comenzaron a aparecer.
Un instrumento sencillo solo en apariencia
Higuera sostiene que el rabel posee una historia y unas posibilidades mucho más complejas de lo que puede sugerir su construcción aparentemente elemental.
Durante la entrevista recorre algunos momentos de su evolución histórica y recuerda su presencia en la literatura, especialmente en El Quijote, donde Cervantes sitúa el instrumento en manos de personajes pertenecientes a ámbitos diferentes.
También destaca que, aunque el rabel permite diferentes afinaciones y puede utilizarse para interpretar melodías, el uso tradicional que principalmente ha llegado hasta nuestros días es el acompañamiento de la voz.
Una voz y un instrumento que durante generaciones sirvieron para transmitir coplas, historias, humor y formas de entender la vida.
Contexto
César Higuera Amor, «El Chaval de Cobejo», forma parte del panorama contemporáneo del rabel en Cantabria. Su aproximación al instrumento combina la interpretación, la construcción y el interés por conocer su evolución histórica y sus diferentes formas de ejecución.
La entrevista completa forma parte del trabajo audiovisual desarrollado por Antonio Mora para conservar testimonios de intérpretes y protagonistas de la cultura tradicional de Cantabria.
Las claves
- César Higuera considera imprescindible mantener el compás cuando se interpreta música destinada al baile.
- Evita juzgar cómo se enseña actualmente la jota en las escuelas de folclore porque asegura desconocer sus métodos.
- Antes de dedicarse al rabel fue músico de baile en el grupo Amplitud de Reinosa.
- Tras la desaparición del grupo decidió construirse su propio rabel y aprender a tocarlo.
- Reconoce que inicialmente creyó que se trataba de un instrumento fácil: «Me equivoqué en lo de fácil».
- Reivindica el rabel no solo como instrumento musical, sino como parte de una tradición vinculada históricamente al canto y a la transmisión oral.
