Midway: Pirotecnia

Es evidente que Emmerich está etiquetado como un director de grandes superproducciones, muchas de ellas de corte catastrofista (Independence Day, Godzilla, The day after tomorrow, 2012, etc) y uno de los mayores revienta-taquillas.

Los productores no buscan primordialmente críticas favorables, están acostumbrados a las críticas negativas, sino un gran éxito económico.

Arriesgan un presupuesto mastodóntico, y su intención es obtener réditos en forma de taquillazo. Su objetivo económico en «Midway» está más que cumplido. Los productores siguen confiando en Emmerich.

En el plano puramente cinematográfico, esta película constituye una agradable sorpresa, por cuanto se deja ver, no es excesivamente larga para lo que nos tienen acostumbrados los directivos en estas superproducciones (138 minutos), y la recreación del espectáculo aéreo y naval, como se esperaba, es absolutamente espectacular.

A mí, que desde el tráiler sé lo que voy a ver (desde luego, no engaña a nadie), no me parece tan mala como se ha dicho.

No me esperaba ver aquí al Hamlet de Laurence Olivier precisamente, sino recrearme con los duelos, las explosiones y conocer algo más acerca de la batalla.

En este sentido, Emmerich trata de poner algo de rigor y respeto a los acontecimientos para lo que acostumbran este tipo de blockbusters (homenaje al final, en los títulos de crédito a Dick Best, interpretado por Ed Skrein).

Sin entrar en excesivos detalles cuenta el juego de estrategia entre los dos contendientes, mostrando también someramente el lado japonés, algo que no está nada mal, aunque no es, evidentemente, para tirar cohetes.

Está claro que el reparto, muy coral, es casi accesorio, la falta de profundidad de sus personajes está ahí, y la pobreza de los diálogos, “norma de la casa”, pero hay un cierto intento (como prestar atención a la perspectiva del enemigo, no salirse demasiado del rigor histórico, imprimirle importancia a la estrategia) de acercarse a los hechos sin dejar de aportar espectacularidad.

Entre los actores destaca, por pobreza interpretativa, Patrick Wilson (oficilal de inteligencia) plano entre los planos. Descubrimiento de la bella Mandy Moore, en un papel muy pequeño, pero .acertado.

Evidentemente, Emmerich está a años luz de Spielberg, pero quien va a ver una peli de Emmerich no puede esperar más que espectáculo visual, y esto sí, sabe hacerlo muy bien.

En cuanto a la trama en sí, es sabido que fue la batalla más importante de la guerra del Pacífico y una de las más decisivas de la Segunda Guerra Mundial, pues los japoneses perdieron 4 portaaviones y 1 destructor nada menos, unos 6 meses después del ataque a Pearl Harbour. Supuso un verdadero punto de inflexión.

Patxi Álvarez