
La obra de Giuseppe Verdi llega este jueves 17 y el sábado 19 a la Sala Argenta con Miquel Ortega al frente de la dirección musical, una producción procedente del Teatro Municipale di Piacenza y más de un centenar de profesionales implicados en el montaje
El Palacio de Festivales de Cantabria inaugura su nueva temporada con una de las grandes obras del repertorio operístico, La Traviata, de Giuseppe Verdi, que se representará este jueves 17 y el sábado 19 de septiembre, a las 19:30 horas, en la Sala Argenta.
La respuesta del público ha acompañado el arranque de la temporada. Las dos funciones llegan prácticamente completas, con apenas una decena de localidades disponibles en la venta anticipada en el momento de la presentación. El día de cada representación saldrá además a la venta el 10% del aforo reservado para su comercialización en la jornada de la función.
La producción reúne sobre el escenario y detrás de él a más de 100 profesionales, con la Bilbao Orkestra Sinfonikoa (BOS), el Coro Lírico de Cantabria y un reparto encabezado por Sabina Puértolas como Violetta Valéry, Andrés Sánchez-Joglar como Alfredo Germont y Mario Cassi como Giorgio Germont. El programa oficial confirma asimismo la dirección musical de Miquel Ortega, la dirección escénica de Roberto Catalano y la reposición de escena de Anna Laura Miszerak.
Una Traviata marcada por la maldición
La propuesta que llega a Santander procede del Teatro Municipale di Piacenza y fue concebida originalmente dentro de un proyecto más amplio dedicado a la denominada trilogía popular de Verdi: Rigoletto, Il trovatore y La Traviata.
Anna Laura Miszerak, responsable de la reposición de la dirección escénica de Roberto Catalano, explicó durante la presentación que las tres óperas fueron concebidas con un hilo conductor: la maldición.
Una maldición que nace en Rigoletto, continúa su recorrido por Il trovatore y alcanza finalmente a Violetta en La Traviata.
En esta lectura, la protagonista está «condenada dos veces». Por una parte, por la enfermedad que la conduce inexorablemente hacia la muerte; por otra, porque su deseo de vivir y amar choca con las circunstancias y decisiones que le impiden alcanzar la vida que desea.
La maldición tiene también una traducción visual sobre el escenario. Va contaminando y manchando un espacio inicialmente limpio hasta que Violetta comprende que su propio sacrificio puede detener ese proceso de mal y crueldad.
Miquel Ortega: «Verdi no escribía música, Verdi se liberaba de música»
El maestro Miquel Ortega, que regresa al Palacio de Festivales para asumir la dirección musical, reivindicó durante la presentación su profunda admiración por Giuseppe Verdi y recordó una frase que escuchó a uno de sus maestros italianos, Vittorio Sicuri:
«Verdi no escribía música, Verdi se liberaba de música».
Una expresión con la que Ortega resume el carácter de un compositor al que considera esencial en su propia formación musical.
El director recordó también la proximidad temporal con la que Verdi escribió las tres obras de su trilogía popular y se detuvo especialmente en la singular historia de La Traviata, basada en La dama de las camelias, de Alexandre Dumas hijo.
Verdi pretendía que la historia se desarrollara en una época contemporánea a sus primeros espectadores, algo que no ocurrió en su estreno veneciano. La ópera se estrenó en La Fenice de Venecia el 6 de marzo de 1853, según recoge también el programa de la producción.
Aquel estreno no obtuvo la acogida que posteriormente alcanzaría una obra que terminaría convertida en uno de los títulos fundamentales del repertorio operístico internacional.
Mario Cassi: un Germont que no es simplemente «el malo»
El barítono italiano Mario Cassi afronta el personaje de Giorgio Germont desde la complejidad psicológica que, a su juicio, caracteriza a los personajes verdianos.
Cassi destacó que en Verdi resulta difícil encontrar personajes que sean únicamente buenos o malos. Germont protagoniza una actuación especialmente dolorosa contra Violetta, pero el reto interpretativo consiste precisamente en mostrar todas las dimensiones del personaje.
Para ello, subrayó la importancia de respetar no solamente la melodía y las palabras escritas por Verdi, sino también los colores, dinámicas, pianos y fortes con los que el compositor construye psicológicamente a sus personajes.
Después de cerca de veinte días de trabajo, Cassi resumió además la filosofía con la que el equipo afronta las representaciones de Santander: llevar a Verdi al público y no situarse ellos mismos por delante del compositor.
Andrés Sánchez-Joglar debuta en Cantabria como Alfredo
El tenor cubano Andrés Sánchez-Joglar afrontará con estas funciones su debut en Cantabria interpretando a Alfredo Germont.
El cantante destacó especialmente el trabajo realizado sobre la iluminación de Silvia Vacca, cuya aportación considera esencial para acompañar la evolución dramática de la puesta en escena.
«Hace magia», señaló Sánchez-Joglar al referirse al trabajo de luces que podrá contemplar el público en la Sala Argenta.
Junto a los tres papeles principales, el reparto incluye a Medea Chikashvili como Flora Bervoix, Noemí López Vázquez como Annina, Jesús Lavid como Gastone, Emilio Suárez como el barón Douphol, Alejandro von Büren como el marqués de Obigny, Miguel Ferrando como el doctor Grenvil, Javier Díez Herranz como Giuseppe y Pablo Gómez como comisario.
El talento cántabro comparte escenario con artistas internacionales
La producción vuelve a incorporar una importante representación cántabra, tanto en el elenco como a través del Coro Lírico de Cantabria, dirigido por Elena Ramos.
Durante la presentación se puso especialmente en valor la oportunidad que supone para los intérpretes de Cantabria participar en producciones junto a artistas nacionales e internacionales.
Una de las artistas cántabras resumió esa importancia desde su propia experiencia, explicando que trabajar en el Palacio con directores como Miquel Ortega u Oliver Díaz ha terminado generando posteriormente oportunidades profesionales fuera de Cantabria.
El propio programa refleja una amplia presencia de intérpretes nacidos o formados en Santander dentro del reparto, entre ellos Noemí López Vázquez, Jesús Lavid, Javier Díez Herranz y Pablo Gómez.
Más de cien personas detrás de La Traviata
Más allá de las voces que verá el público, la producción moviliza a más de un centenar de personas entre artistas, músicos, coro y los equipos técnicos de escenografía, iluminación, vestuario, maquillaje, peluquería, sastrería y regiduría.
La dirección de escena corresponde a Roberto Catalano, con Anna Laura Miszerak encargada de su reposición en Santander. La escenografía es de Mariana Moreira, el vestuario de Verónica Pattuelli, la iluminación de Silvia Vacca y los movimientos coreográficos de Marco Caudera. Elena Ramos dirige el Coro Lírico de Cantabria y Paula Sumillera figura como asistente del director musical.
La Bilbao Orkestra Sinfonikoa completa el apartado musical de una producción con una duración aproximada de 170 minutos, incluidos dos descansos.
Contexto
La Traviata, ópera en tres actos con música de Giuseppe Verdi y libreto de Francesco Maria Piave basado en La dama de las camelias de Alexandre Dumas hijo, se estrenó en el Teatro La Fenice de Venecia en 1853.
La obra centra su historia en Violetta Valéry, una mujer que intenta conquistar su libertad y vivir el amor mientras se enfrenta a las convenciones sociales, el sacrificio y una enfermedad que avanza inexorablemente. El propio programa del Palacio propone acercarse a la ópera desde una idea central: «La traviata: escuchar a una mujer».
Las claves
Dos funciones: jueves 17 y sábado 19 de septiembre, a las 19:30 horas, en la Sala Argenta.
Inicio de temporada: La Traviata inaugura la nueva programación del Palacio de Festivales.
Dirección musical: Miquel Ortega, al frente de la Bilbao Orkestra Sinfonikoa.
Reparto protagonista: Sabina Puértolas (Violetta), Andrés Sánchez-Joglar (Alfredo) y Mario Cassi (Giorgio Germont).
Puesta en escena: producción procedente del Teatro Municipale di Piacenza, dirigida originalmente por Roberto Catalano y repuesta en Santander por Anna Laura Miszerak.
Concepto: la «maldición» que recorre la trilogía popular de Verdi culmina en una Violetta «condenada dos veces».
Participación cántabra: Coro Lírico de Cantabria y varios intérpretes de la comunidad forman parte de la producción.
Más de 100 profesionales: artistas, músicos y equipos técnicos participan en el montaje.
Respuesta del público: las dos representaciones llegan prácticamente completas, con la salida a la venta el día de cada función del 10% del aforo reservado.
