Normán Fernández es uno de los críticos esenciales de nuestro cómic. Desde sus comienzos en El Wendigo, el divulgador ha apoyado todas las iniciativas relacionadas con el cómic que ha conocido. Entrevistador habitual de la revista Zona Cómic, junto a Pepe Gálvez ha firmado algunos de los libros esenciales de la Semana Negra de Gijón. Con él revisamos su biblioteca.

Pregunta- ¿Cuál fue el primer tebeo que recuerdas haber leído?

No lo sé decir con exactitud, probablemente “El guerrero del antifaz”, ya que en casa había una maleta llena de tebeos comprados por mi padre que estaba llena de ejemplares de la creación de Manuel Gago. Estaban allá guardados por algún motivo que desconozco, ya que no tengo recuerdo de haberle visto nunca leyéndolos. Tal vez los guardaba para mí y mis hermanos. Recuerdo de aquella maleta, negra, rígida y pesada, se guardaba debajo de una cama (es lo que tenía vivir siete personas en una casa con tres habitaciones) acompañada de montones de cajas llenas de papeles y folletos de lo que yo no sabía por aquel entonces que era propaganda del Partido Comunista en la clandestinidad.

P.: ¿Y el primero que has comprado?

De ese sí me acuerdo, era de “El Corsario de Hierro”; todavía estuve el otro día mirando en Tebeosfera las portadas de la colección y estoy razonablemente seguro de que era el número 20. Mis abuelos maternos habían venido de visita y a mi abuela no se le ocurrió cosa mejor que llevarnos al quiosco que había al lado de casa y decirnos que escogiésemos lo que quisiéramos. A partir de ahí ya no hubo remedio: si Manuel Gago había sentado las bases, Mora y Ambrós fueron los responsables del enganche.

P.: ¿Mantienes los tebeos que te enamoraron de pequeño?

No.

P.: ¿Cuál es tu Rosebud particular?

La edición de Lumen de “Mort Cinder”. Pese a disponer ya de ediciones con mejores reproducciones, aquella aún la guardo (cosa que no suelo hacer, ya que cuando me hago con ediciones mejores de obras que ya tengo me deshago de las anteriores), porque supuso el descubrimiento para mí de que había algo más, mucho más, que yo ni podía intuir hasta ese momento, en cuanto a las posibilidades del medio.

P.: ¿Cómo organizas tus bibliotecas? ¿Por colecciones, por autores, por formatos?

El criterio principal es por autores, pero está profundamente condicionado por los formatos. Tomemos como ejemplo a Pere Joan, desde el “Nocilla experience” (24 x 15 cm) hasta el “Azul y ceniza” (42 x 29 cm) puedes encontrar libros de casi cualquier tamaño, lo que imposibilita guardarlos en un mismo estante. Lo que no utilizó es el criterio de las colecciones, por ejemplo los 6 primeros números de la serie “Metropolis” los tengo en un estante con otras obras de Danijel Zezelj, mientras que los 6 últimos los tengo en otro estante distinto (en otra habitación distinta, incluso) con otras obras de Teddy Kristiansen.

P.: ¿Cómo compaginas los álbums europeos con las novelas gráficas o las grapas? ¿Las pones en las mismas estanterías? ¿Las estanterías se adaptan a los formatos de los tebeos o al revés?

En muchos casos las estanterías se adaptan a los formatos, ya sea porque fueron diseñadas por mí, o porque vienen con un sistema que permite regular la altura de las misma (son las ventajas de tener un hermano que trabajó muchos años en una ebanistería). Digamos que cada tamaño de tebeo tiene una serie de estantes que son su ubicación natural; por ello, aunque a Rosisnki le diera por ponerse a dibujar La Patrula X, sus Thorgales estarían en distinto estante que esos hipotéticos e improbables cuadernillos de mutantes.

P.: ¿Compras grapas habitualmente? Si es así ¿cómo te las arreglas para guardarlas?

No suelo comprar grapas, las pocas que tengo la ubico sin más en el estante que corresponda o (la mayoría) tiradas en cajas en el trastero. Y digo lo de “tiradas” porque no hay ningún orden ni concierto, ni por supuesto indicación alguna de lo que hay en cada caja. Si ahora mismo tuviese que buscar el “Tess Tinieblas” de Germán García, por decir lo primero que se me ocurre, tendría que empezar a abrir cajas y encomendarme a alguna deidad misericordiosa.

P.: ¿Hay algún tebeo que te arrepientes de haber dejado y que no te han devuelto?

No, no soy consciente de ello, al menos. De hecho, si no encuentro un tebeo que estoy buscando no tengo memoria bastante para saber si es que lo he dejado a alguien o que simplemente no sé dónde lo he metido.

P.: ¿Regalas tebeos a los no lectores?

Sí, partiendo siempre de que sea una persona que tenga el hábito de leer (no hay que olvidar que estamos en un país en el que más de la mitad de la población no ha comprado ni un solo libro no de texto en el último año).

P.: ¿Cuál es, para ti, la joya de tu colección?

El Drácula de Alberto Breccia en la edición francesa de Humanoides; pero no exactamente por ser esa obra, sino por ser el ejemplar que es. Me explico. Tiempo atrás, hablando un día con Ángel de la Calle le comenté que yo no tenía en libro esa obra (la conocía de las revistas de Toutain), y se dio la circunstancia de que justo él acababa de estar en Barcelona y se había fijado que la había en una librería de allá. Ante el hecho de que el que yo no lea francés es irrelevante para esa obra concreta, procedimos a la adquisición pero como aquella librería no tenía servicio de venta por correo, hubo de tirar de amistades. Casualmente, aquella librería estaba cerca de casa de Ricard Castells al que, vía Ángel, le pedí el favor de que me lo comprase y enviase por correo. Cuando me llegó el libro, en su interior había una nota manuscrita de Ricard, en la que además de desearme un buena lectura me contaba algunas cosas relacionadas con nuestra común admiración por Breccia padre. Con el tiempo Ricard llegó a ser una de las personas que he conocido en el campo del cómic por las que más afecto he tenido. Si de algo estoy seguro de que si solo pudiese conservar un cómic de mi biblioteca, sería ese (que, evidentemente, aún guarda en su interior esa nota manuscrita de Ricard).

P.: ¿Hay algún cómic que no te canses de releer?

Releo bastante, sobre todo a Oesterheld en los últimos tiempos, pero siendo fiel a la pregunta creo que la respuesta sería el “Comanche” de Hermann y Greg.

P.: ¿Hay alguno que hayas comprado varias veces?

Por error unos cuantos, a propio intento solo lo hago cuando aparece una edición que mejora significativamente la anterior. Por ejemplo, ahora mismo estoy intentando agenciarme la nueva edición que ha aparecido en Argentina del “Ernie Pike” de Oesterheld y Pratt para poder echar a reciclar la de Norma Editorial, o dársela a alguien que no me caiga muy bien (para quien no lo sepa: la actual edición española es una traducción del francés, de una edición francesa que a su vez se tradujo del italiano; lo que se dice un despropósito monumental).

P.: ¿Compras las nuevas ediciones si incluyen extras o nuevas recopilaciones para tener toda la colección en el mismo formato?

No, como dije antes, las compro si mejoran significativamente la edición anterior y busco a alguien a quien endosarle la anterior.

P.: ¿Eres completista?

Sí y no, es una respuesta complicada. Estoy bastante seguro, por ejemplo, de que me falta algún tebeo de Superlópez, pero eso no me obsesiona; pienso “ya me pondré un día de estos a mirar los que faltan y buscarlos”. Eso sí, luego cuando me pongo a ello, no paro hasta que lo consigo.

P.: ¿Hay alguna serie o autor del que esperes con ansiedad su nuevo trabajo?

Últimamente, lo que más me interesa es todo lo que escribe Mariko Tamaki, así que cualquier cosa escrita por ella. También acabo de saber que Quim Bou está preparando una nueva obra de 130 páginas. Eso sin olvidar lo que Ángel (de la Calle) se trae entre manos o un western que tiene planeado Joan Mundet para cuando termine el tomo 6 de Capablanca.

P.: ¿Cuántos tebeos tienes?

No lo sé y no creo poder hacer una estimación mínimamente sensata. Supongo que un número de 4 dígitos.

P.: ¿Catalogas los tebeos que tienes? ¿Tiene cada tebeo su lugar asignado o dónde entre lo metes?

Jajaja, esa es buena: ¿un tipo que ni siquiera se molesta en rotular lo que hay en las cajas, qué catalogación va a hacer?  En cuanto a lo del lugar asignado, como ya conté antes, según tamaños hay una suerte de lugar natural, pero si has sido desterrado al trastero, ahí quedas en manos del azar.

P.: Europeo, manga, americano, novela gráfico ¿Qué tipo de tebeo lees más asiduamente?

Leo muy poco manga, luego no sabría decir. De hecho, lo que más leo en los últimos tiempos son tebeos escritos por Oesterheld ¿en qué categoría va eso?

P.: ¿Cómo guardas los tebeos de Chris Ware?

De ninguna manera porque no tengo tebeos de Chris Ware, entre otros motivos porque sé que los tiene Ángel (de la Calle) y se los pido cuando me interese leerlos. No recuerdo siquiera cuál fue el último de Ware que leí.

P.: ¿Cuál es el último tebeo que te ha sorprendido?

Más que un tebeo es una autora: Mariko Tamaki, a la que considero, hasta donde llega mi conocimiento, la persona que mejor escribe en el cómic actual.

P.: ¿Qué haces cuando ya no tienes más sitio para guardarlos?

Es difícil que me quedé sin sitio, porque tengo un trastero bastante amplio dedicado a guardar exclusivamente libros y cómics. Además tengo bastante tendencia a deshacerme de cosas cuando ya las he leído y creo que no las voy a necesitar en el futuro para algo que vaya a escribir.

P.: ¿Qué haces con un tebeo cuando no reúne las expectativas? ¿Lo cambias, vendes, donas o lo guardas para darle una segunda oportunidad en otro momento?

Se los ofrezco a alguien que crea que pueda estar interesado. En alguna ocasión, cuando me iba a deshacer de lotes más o menos grandes, se los he llevado a una asociación del barrio que trabaja con chicos en riesgo de exclusión: allá tienen una pequeña biblioteca donde han terminado la mayoría de mis mangas.

P.: ¿El tebeo digital desplazará al de papel en algún momento? Si consigues la versión digital de un tebeo ¿te deshaces de la edición impresa que ya tenías?

No sé decir cómo evolucionará el tema del cómic digital; no pienso demasiado en ello. Por lo general, no tengo versiones digítales más que de cómics que no pueda conseguir en papel, y además, suelo imprimirlos para leerlos.

P.: ¿Dudas mucho a la hora de comprar un tebeo o te mueves por impulsos?

No, lo bueno de ser un hombre de firmes convicciones, e ideas peregrinas, es que eso no deja mucho lugar a la duda. De hecho, he comprobado que mis visitas a las librerías cada día son más breves; no sé si eso es bueno o es malo.

P.: ¿Hay algún cómic que te llame pero no te acabes de decidir?

Ahora no caigo, es lo que tiene la atención dispersa.

P.: ¿Compras habitualmente cómics en inglés o francés?

En francés menos porque no lo leo, pero aun así tengo unos cuantos; lo último que he comprado en francés son las ediciones en B/N de Comanche, Jeremiah, Thorgall… etc. De idiomas foráneos los que más tengo, de largo, son italianos.

P.: Si sale la edición en castellano ¿los vuelves a comprar?

Normalmente no, salvo caso excepcional. Ejemplo: si alguien se decidiera de una vez a publicar acá “The Park”, la novela gráfica de Óscar Zárate, y no cometen la aberración de traducirla, sino que Zárate se ocupa de incorporan sus propias palabras, ese sería motivo suficiente para comprarlo, aunque tenga la original inglesa.

P.: ¿Algún tebeo inconfesable?

No. Creo que lo más indigno que tengo es un Iron Man escrito por Orson Scott Card del que me he de deshacer rápidamente ahora que acabo de descubrir las divertidas cosas que anda haciendo y diciendo este individuo en relación a la comunidad LGTB. Tampoco será una gran pérdida ya que, por lo que recuerdo, no era nada del otro jueves.

P.: Después de tantos años como lector ¿consigues mantener la ilusión al abrir un nuevo tebeo?

Sí, claro. Hay cosas de las que uno nunca se cansa, creo yo.

P.: ¿Tapa dura o blanda?

Más que tapa dura o blanda, se trata de que esté bien hecho. El material de la tapa me es indiferente.

P.: ¿Brillo o mate?

Mate, por lo general.

P.: ¿A que huelen los tebeos?

Pues depende de qué estén hechos. En los últimos tiempos, no sé si por las tintas, las colas, el tipo de papel, me gusta menos cómo huelen. Mis favoritos, tanto en libros como en tebeos son los cubanos; las calidades de reproducción y el tipo de papel son los que son, pero su olor es, para mí, entrañable.

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