
La Asociación en Defensa del Sardinero denuncia la acumulación de proyectos inconclusos, el impacto en la calidad de vida de los vecinos y la falta de previsión del Ayuntamiento de cara a la temporada estival.
Apenas doce meses de vida tiene esta Asociación, y ya llevamos un listado de denuncias que se acumulan sin que haya soluciones reales. Mientras el calendario avanza y nos acercamos a la temporada estival, El Sardinero se parece cada vez más a un decorado de obras paralizadas, ruido constante y promesas incumplidas.
Ahora, con la primavera llamando a la puerta y el verano asomando, toca revisar si las cosas han cambiado. Spoiler: algunas sí, pero no siempre para bien. Juzgad vosotros mismos.
Los Campos de Sport: El proyecto sobre la mesa, la respuesta, en Nunca Jamás
El Racing presentó en octubre su macroproyecto de reforma (27.000 asientos, usos comerciales, terraza con vistas). La pelota está en el tejado del Ayuntamiento desde entonces. La respuesta de la alcaldesa, por ahora, es que lo están «estudiando», sin posicionarse ni dar plazos. Eso sí, mientras tanto, el convenio firmado en 2022 expira en agosto y las obras más urgentes (cubierta, accesibilidad) siguen sin completarse. El club ha cumplido; la administración, no.
El Hotel París: Adiós al original, hola a la réplica
Lo confirmamos el mes pasado con un nudo en el estómago: el Hotel París ya es historia. La demolición comenzó en febrero y, según la propiedad, se hará una reconstrucción idéntica (con inversión de 20 millones) que estará lista en 2028. El argumento oficial: el edificio estaba en ruina irrecuperable. La tristeza: otro símbolo que se va, aunque prometan devolvérnoslo igualito. Y los vecinos del entorno, mientras tanto, hemos soportado semanas de ruido y polvo sin que nadie nos compense.
Los bajos del Rhin (Primera playa): Seguimos apuntalados
Si hay un símbolo de la lentitud municipal, son estos bajos. Llevamos más de año y medio con la estructura en obras, andamios y vallas. Los hosteleros ya han dado por perdida la Semana Santa de 2026. La pregunta que nos hacemos es: ¿y la seguridad? ¿Alguien está revisando esos apuntalamientos como es debido?
Jardines de Piquío: El verano que se escapó (otra vez)
En agosto de 2025 prometieron reabrirlos «en primavera». Primavera de 2026 ya está aquí y los jardines siguen vallados. La pregunta es clara: ¿estarán abiertos para este verano? Porque si no, habrá que explicar a turistas y vecinos por qué la joya de nuestro paseo costero sigue siendo un decorado de obra.
Los Galeones: Apuntalados, pero no restaurados
La buena noticia: por fin se han apuntalado los históricos galeones de Vital Alsar, que llevaban más de año y medio pudriéndose. La mala: un apuntalamiento no es una restauración. Es un parche. Seguiremos vigilando para que esto no se quede en una foto y se convierta en una rehabilitación real.
La Horadada: Veinte años de abandono y sin solución
Y luego está La Horadada. Ese esqueleto de hormigón frente a las playas de la Magdalena que, en lugar de ser un balneario histórico, es un monumento a la dejadez. En diciembre de 2024 Ayuntamiento y Ministerio acordaron demolerlo para recuperar el espacio. Pero ahí sigue. Nos da igual quién tenga la competencia: que la derriben de una vez o que la rehabiliten, pero que dejen de tenerla abandonada veinte años más. Basta ya de ruinas como carta de presentación.
La Magdalena: Nuevas obras, nuevas molestias
Han comenzado las obras de semipeatonalización en el entorno de la Península. La idea no es mala, pero el momento es el que es. Y los vecinos estamos hasta el gorro de tanto ruido, tanto polvo y tanta falta de coordinación entre proyectos.
El ruido y las molestias: Los grandes olvidados
Hablando de ruido: es hora de decirlo alto. El Sardinero se ha convertido en una zona de obras permanente. Y quienes vivimos aquí soportamos día sí y día también martillos neumáticos, camiones y polvo sin que nadie controle horarios ni mida el impacto acústico. Esto no es progreso, es falta de respeto.
Los animales de la Magdalena: Siguen esperando
Las instalaciones de los animales de la Magdalena siguen sin estar a la altura. Lo denunciamos hace meses y la situación no ha mejorado. No es solo imagen: es bienestar animal. Mientras otros municipios cuidan hasta el último detalle de sus espacios naturales y zoológicos, aquí asistimos a una dejadez.
Las Ferias: El gran anuncio que se quedó en el aire
El Ayuntamiento prometió que en enero de 2026 conoceríamos la ubicación del nuevo recinto ferial multiusos, con la idea de sacar los macroeventos del barrio. Aquello nos supo a escepticismo constructivo: bien el objetivo, pero ojo a la letra pequeña. Han pasado dos meses y seguimos esperando esa ubicación. Mientras, las ferias siguen siendo un «patadón palante» sin criterio urbanístico y nosotros, soportando el ruido y las molestias cada vez que llega una nueva edición. La pregunta es: ¿para cuándo una respuesta en firme?
Nuestra gran pregunta para este verano:
Con todo esto, desde la Asociación en Defensa del Sardinero lanzamos una pregunta directa al equipo de Gobierno:
¿Qué obras van a estar terminadas para este verano?
¿Vamos a tener Piquío cerrado en julio?
¿Vamos a tener los bajos de la Primera playa todavía apuntalados?
¿Vamos a tener la Magdalena convertida en una zanja?
¿Vamos a seguir soportando ruido de obras sin que nadie controle los horarios ni las molestias?
Porque el verano no espera. Los turistas no entienden de plazos municipales ni de «motivos técnicos». Y los vecinos estamos hartos de que nuestro barrio, el más emblemático de Santander, parezca una obra en perpetuo movimiento, con todo lo que eso implica: ruido, polvo, molestias y una calidad de vida cada vez más deteriorada.
Conclusiones: Exigimos un plan, fechas y respeto para los vecinos
El Sardinero no puede esperar más. Los vecinos, menos.

