
«HISTORIAS DE PEKING» – de D. Kidd y «DES-CUBRIR CHINA» de Daniel Barrios
Hoy quiero invitarlos a un viaje literario a través de dos libros y dos autores, para entender un mismo país. Es una síntesis de dos obras que, aunque nacen de momentos históricos distintos y plumas diferentes, convergen en un análisis fascinante sobre ese gigante geográfico, histórico y cultural que es China. Por un lado, tenemos la mirada nostálgica y aristocrática de David Kidd en Historias de Pekín, quien fue testigo del fin de una era. Por otro, la visión lúcida y necesaria de Daniel Barrios en Des-cubrir China, que nos invita a despojarnos de prejuicios para entender la potencia del siglo XXI. Hablamos de una cultura ancestral de miles de años; una forjadora de civilizaciones, de principios filosóficos y de bellas tradiciones que, como veremos hoy, no ha dejado de evolucionar. China sigue asombrándonos en todos los órdenes, y a través de estos autores, intentaremos descifrar por qué.”
“HISTORIAS DE PEKIN”

David Kidd[1]– Libros del Asteroide, S.L. (2006) – ISBN: 84-934315-5-9
SINOPSIS
David Kidd vivió durante cuatro años (desde 1946 a 1950) en la ciudad de Pekín; en 1949, cuando los comunistas acababan de llegar al poder, se casó con la hija de una aristocrática y acaudalada familia china, y pasaría el tiempo que le restaba en la ciudad instalado en la mansión familiar de su esposa. Allí se convertiría en testigo de la desaparición de la China milenaria: la revolución iba a suprimir rápidamente las antiguas tradiciones y las viejas formas de vida. Este libro contiene sus memorias de aquellos años: el retrato íntimo de un mundo elegante y refinado, de viejas costumbres milenarias, un retrato memorable y conmovedor porque el mundo que en él se describe iba a ser implacablemente destruido. “Siempre tuve la esperanza -nos dice Kidd- de que algún académico joven y brillante se interesaría por nosotros y por nuestros amigos chinos antes de que fuera demasiado tarde, de que estuviéramos todos muertos y las maravillas que habíamos contemplado quedaran sepultadas en el olvido. Pero este joven no ha aparecido y, por lo que sé, soy el único cronista con material de primera mano sobre esos años extraordinarios que vieron el final de la vieja China y los comienzos de la nueva”. En este libro, Kidd consigue que todos esos sucesos extraordinarios vuelvan a la vida.
“Las historias de David Kidd han sido una doble iluminación. Su íntima brillantez alumbra milenarios secretos que, más allá de su exotismo y su valor testimonial, resplandecen como obras de arte. Son miniaturas -sencillas, deliciosas, cómicas o melancólicas- que ilustran una catástrofe irreparable: la desaparición de una civilización milenaria y única” John Updike
“El relato de Kidd oscila entre la ficción y la realidad. Parece demasiado bonito para ser real, como las perfectas tramas de las sagas familiares de las grandes novelas chinas y victorianas. Su clímax, sin embargo, el inexistente capítulo final del libro está escrito por los hechos: el desmoronamiento de un imperio de más de cuatro mil años. Conseguir esto en apenas doscientas páginas es asombroso”. Alberto Manguel. “En una palabra, este libro es una pequeña maravilla”. Robert Saladrigas (La Vanguardia)
MIS IMPRESIONES
Historias de Pekín (publicado en español por Libros del Asteroide) es una obra situada entre la memoria y la crónica personal. Se trata de relatos autobiográficos en los que Kidd narra sus vivencias en Pekín entre 1946 y 1950, años clave en los que la China tradicional se desmoronó y el Partido Comunista consolidó su poder tras décadas de guerra civil.
Kidd, un estadounidense formado en estudios chinos, llega a Pekín tras la Segunda Guerra Mundial. En 1949 se casa con Aimee Yu, hija de una familia aristocrática y adinerada, y vive en la gran mansión familiar durante el momento en que el viejo orden social —basado en tradiciones milenarias, costumbres ritualizadas y jerarquías heredadas— comienza a desaparecer radicalmente.
El libro no es tanto una historia lineal con fechas y grandes batallas, sino una serie de escenas, anécdotas y estampas que capturan la vida cotidiana de esa Pekín final del viejo régimen: cenas, ceremonias, charlas bajo los aleros de los patios tradicionales y personajes que encarnan formas de vida que estaban a punto de extinguirse.
Una de las primeras cosas que hay que entender es que Historias de Pekín no es un libro de historia académica. Su valor principal está en la experiencia subjetiva del autor: lo que vio, sintió y observó. Más que una cronología política, el lector recibe una sensación de tiempo y lugar.
Esto puede ser una fortaleza y una limitación:
- Fortaleza: La narración aproxima la cultura china de mediados del siglo XX a un lector occidental sin conocimientos previos. Describe detalles de la vida en Pekín con una claridad plástica: la importancia de los jardines familiares, las actividades sociales o el significado simbólico de algunos rituales.
- Limitación: El libro suele carecer de contexto histórico profundo. No ofrece un marco analítico sólido sobre por qué sucedió la revolución comunista o cómo evolucionó la política china más allá de lo que el narrador percibió personalmente. Esto puede dejar a quien desconoce la historia china con una sensación incompleta de los hechos.
Kidd se acerca a la cultura china con un profundo respeto y fascinación. Varios lectores destacan que el texto destila una nostalgia sincera por la forma de vida perdida y se centra en lo que él percibe como la belleza de las tradiciones milenarias.
Pero precisamente esta nostalgia puede crear una visión parcial:
- Idealización de la “China antigua”: El libro a menudo representa el pasado como una civilización casi irremplazable y magnífica que desaparece frente a la revolución. Esta perspectiva es lírica, pero puede simplificar o embellecer aspectos complejos de la sociedad tradicional china, que también tenía desigualdades profundas y un sistema social rígido.
- Distancia emocional del autor: Algunos críticos señalan que Kidd escribe más como un observador externo que como alguien emocionalmente inmerso en la vida de Pekín. En cierto sentido, describe lo que ve sin siempre involucrarse afectivamente con las personas que relata, salvo en momentos puntuales.
La obra funciona bien como documento personal. Kidd no pretende ser historiador —su narrativa carece de análisis político detallado— pero su valor está en la percepción humana de un momento histórico.
Como obra testimonial aporta puntos de vista únicos sobre costumbres y la vida cotidiana de una clase social específica en Pekín justo cuando el orden tradicional colapsa. Refuerza la idea de que los gran cambios sociopolíticos tienen impactos íntimos en la experiencia diaria de las personas, algo que no siempre aparece en los libros de historia convencionales.
Sin embargo, desde una mirada crítica, al no profundizar en las causas económicas y políticas de la revolución, puede generar la impresión de que el cambio fue repentino y casi destructivo por naturaleza, sin matices sobre las razones sociales y la violencia estructural del sistema previo.
Historias de Pekín brilla como memoria literaria más que como síntesis histórica. Para un lector poco conocedor de China, ofrece un acceso sensible a la cultura china tradicional mediante escenas vividas y, una sensación de pérdida cultural y transformación profunda. Un estilo que prioriza sensaciones y relatos íntimos sobre análisis político o cronología detallada.
Si bien su “nostalgicidad” puede romantizar el pasado y su enfoque en lo personal deja vacíos en el contexto histórico más amplio, su valor literario y testimonial es innegable. Es un libro que despierta curiosidad por aprender más sobre la historia de China y proporciona un puente accesible para lectores sin formación previa sobre la complejidad de ese país en un momento de cambio radical.
JACA, Santander, mayo 2026
[1] David Kidd (1926–21 de noviembre de 1996) fue un escritor, profesor y experto estadounidense que dedicó su vida a experimentar la cultura de China y Japón. En Kioto, fue el director fundador de la Escuela Oomoto de Artes Tradicionales Japonesas. En 1946, a los 19 años, Kidd se mudó a China, donde se convirtió en profesor de inglés y se casó con Aimee Yu, hija de un expresidente del Tribunal Supremo de China. Por lo tanto, ocupó una posición privilegiada como estadounidense dentro del antiguo sistema chino cuando, en 1949, la Revolución Comunista China lo derrocó. Su relato desde dentro de los últimos días del antiguo régimen se publicó como » Todos los Caballos del Emperador» en 1960, y se revisó y reeditó como libro de bolsillo de la Corona, retitulado » Historia de Pekín» en 1988. Kidd vivió en Estados Unidos entre 1950 y 1956, antes de mudarse a Japón y ejercer como profesor en las universidades de Kobe y Osaka. Se mudó a Kioto, donde abrió una escuela para enseñar la ceremonia del té, la caligrafía y otras artes tradicionales, inicialmente a extranjeros y, con el tiempo, incluso a estudiantes japoneses nativo.
“DES-CUBRIR CHINA”

Daniel Barrios[1] – Editorial Imaginante (2003) – ISBN:
SINOPSIS
Des-cubrir China invita a mirar más allá de los prejuicios y las simplificaciones con las que Occidente suele observar al gigante asiático. Desde el discurso inaugural de Xi Jinping hasta el impacto cultural, político y económico de la República Popular, el libro revela cómo China ha pasado, en apenas cuatro décadas, de ser uno de los países más pobres del mundo a convertirse en la segunda potencia global.
Occidente todavía se resiste a comprender a China en sus propios términos, atrapado en la idea de que el futuro solo puede pensarse con valores occidentales. Sin embargo, este libro muestra que la historia actual se está escribiendo con otro pulso: el de una civilización de más de cinco mil años que se concibe a sí misma no como un Estado-nación, sino como un Estado-civilización.
Con un enfoque claro y riguroso, Des-cubrir China desmonta estereotipos, analiza las claves de la modernización china y explica por qué el ascenso de Oriente no es una amenaza inevitable, sino la posibilidad de un mundo multipolar más equilibrado. Comprender a China ya no es una opción académica: es una necesidad para interpretar nuestro presente y los desafíos del siglo XXI.
MIS IMPRESIONES
“Des-cubrir China” es un ensayo de divulgación geopolítica que busca desmontar los clichés occidentales sobre la República Popular y proponer una lectura de China como “Estado‑civilización” y no solo como Estado‑nación. Su apuesta central es que comprender a China en sus propios términos es condición para entender el siglo XXI y para pensar un mundo multipolar más equilibrado.
El libro parte de dos ideas-fuerza: Uno, China ha pasado en unas cuatro décadas de la extrema pobreza a ser segunda potencia mundial y, otro, Occidente sigue atrapado en marcos normativos propios, incapaz de leer esa transformación sin convertirla en amenaza o desviación. Este marco le permite a Barrios presentar el ascenso chino no como anomalía sino como actualización de una civilización milenaria que se concibe a sí misma como Estado‑civilización.
La tesis política es claramente “antipánico”: el auge de Oriente no sería “una amenaza inevitable”, sino una oportunidad para una configuración multipolar más equilibrada. Esta tesis funciona bien como correctivo al alarmismo mediático, pero corre el riesgo de pasar rápido por las zonas más conflictivas del poder chino (autoritarismo, control social, márgenes de disidencia).
Uno de los máximos aportes de este libro es su “relectura de la narrativa occidental”, fundamentalmente en:
- Cuando señala con razón la tendencia occidental a interpretar China solo a través de categorías propias (democracia liberal, derechos humanos en clave euroatlántica, Guerra Fría), lo que genera lecturas binarias tipo “milagro económico, pero dictadura inmóvil”.
- De la misma forma, cuando subraya que la historia actual “se está escribiendo con otro pulso”, el de una civilización que se piensa a sí misma de manera distinta a la lógica westfaliana de Estado‑nación.
- Y sin dudas, como gesto crítico, lo que obliga al lector a salir del marco simplificador “autoritarismo vs. libertad” y pensar historicidad propia de China.
En el ángulo de su mayor significado, el libro es una valida introducción clara a la modernización china, fundamentalmente:
- En el análisis que hace de las “claves de la modernización china”, explicando cómo se articula desarrollo económico, reconfiguración del Partido y ambiciones globales.
- Y sin dudas, para un lector no especializado, este tipo de síntesis es muy valiosa: Porque lo sitúa el discurso de Xi, las reformas y la inserción global en una narrativa relativamente coherente.
Es indudable la voluntad y vocación pedagógica del libro que le hace accesible para cualquier lector, independiente de su conocimiento de la ancestral cultura china.
- El tono general es de divulgación: explicación sistemática, lenguaje claro, voluntad de desmontar estereotipos más que de polemizar con académicos.
- Es un espacio público saturado de tópicos sobre China, una obra que ordena datos básicos, cronologías y conceptos de manera accesible es útil como puerta de entrada.
Como toda obra, tiene aspectos sino censurables, si criticables, como la asimetría entre crítica a Occidente y crítica a China:
- Casi siempre el dispositivo crítico se dirige a los “prejuicios” occidentales (medios, elites políticas, mirada eurocéntrica), mientras que la crítica a las prácticas concretas del poder chino (censura, control digital, represión territorial) aparece, según el propio resumen editorial, mucho menos subrayada.
- Esto favorece una cierta inversión de simplificaciones: del anti‑China acrítico se pasa al pro‑China pedagógico que relativiza tensiones internas bajo la promesa de un “equilibrio multipolar”.
El libro tiende a idealizar el concepto de “Estado‑civilización” al presentar a China como “civilización de más de cinco mil años” que se piensa como Estado‑civilización es descriptivamente pertinente, pero el concepto puede funcionar como legitimación de cualquier decisión del poder central.
Un análisis más autocrítico tendría que preguntarse hasta qué punto ese relato civilizatorio es una construcción del actual aparato ideológico del Partido y cómo se instrumentaliza hacia dentro y hacia fuera.
El libro propone el ascenso de Oriente como posibilidad de “un mundo multipolar más equilibrado”. El problema es que “multipolar” no es sinónimo de “más justo” ni “más democrático”. Puede significar, también, competencia entre potencias autoritarias, fragmentación normativa, guerras por delegación.
China, es un país apasionante de transformaciones que superan los indicadores socio-económicos convencionales, situándonos frente a un país que ha logrado dar un vuelco en pocos años a la economía, la situación social y el progreso tecnológico del mas país mas poblado de la tierra.
JACA, Santander, mayo 2026
Referencias:
[1] Es consultor, conferencista, ensayista y analista internacional, especializado en política, historia y economía china desde hace 25 años. Doctor en Economía por la Universidad La Sapienza, Roma, Italia. Decano honorario de la Universidad de la Cultura Tradicional de Beijing (2013). Asesor de empresas y gobiernos locales de la República Popular de China. Columnista en diferentes medios de comunicación nacionales e internacionales. Autor del libro China Breeds a New Era (Shanghái, 2010, publicado en inglés y mandarín). En 2010, el Ministerio de Asuntos Civiles de China le dedicó el libro Daniel Barrios on Journey in China

