
El nuevo Plan de Sostenibilidad Energética mantiene el objetivo de alcanzar los 700 MW eólicos frente a los 35,3 MW instalados actualmente, mientras Escudo y Somaloma-Las Quemadas encabezan los proyectos más avanzados
Santander, 14 de agosto de 2026.– Cantabria afronta los próximos años con el reto de multiplicar de forma sustancial su producción de energía eólica. La Comunidad Autónoma cuenta actualmente con 12 parques y 378 MW en avanzado estado de tramitación, dentro de una planificación energética que fija como objetivo alcanzar los 700 MW de potencia eólica terrestre.
El salto sería considerable. Cantabria parte de apenas 35,3 MW instalados, por lo que alcanzar el horizonte establecido supondría incorporar cerca de 665 MW adicionales.
El objetivo aparece recogido en el nuevo Plan de Sostenibilidad Energética de Cantabria (PSEC) 2021-2030, aprobado por el Consejo de Gobierno, y mantiene prácticamente la misma previsión de los 707 MW que ya contemplaba el anterior PSEC.
La diferencia estará, por tanto, en convertir esta vez la planificación en instalaciones capaces de producir energía.
Siete parques suman ya 276,1 MW con autorización de construcción
De los doce proyectos que se encuentran en una fase avanzada, siete parques, con una potencia conjunta de 276,1 MW, cuentan con autorización administrativa de construcción.
Se trata de Escudo, con 100,8 MW; Bustatur, con 41,6 MW; Somaloma-Las Quemadas, con 43,2 MW; Campoo Alto, con 27 MW; La Costana, con 13,5 MW; Cuesta Mayor, con 30 MW, y Alsa, con otros 20 MW.
Dos de estos proyectos son competencia del Estado y cinco corresponden al ámbito autonómico.
Otros cinco proyectos suman 102,1 MW
A ellos se añaden otros cinco parques eólicos, con una potencia conjunta de 102,1 MW, que disponen de autorización administrativa previa y/o declaración de impacto ambiental favorable y continúan avanzando en su tramitación.
Son Morosos, con 38,115 MW; Cotío, con 17,325 MW; Henestrosas, también con 17,325 MW; Ornedo, con 6,93 MW, y Sierra de Zalama, con 22,4 MW.
La suma de ambos grupos eleva hasta 378 MW la potencia correspondiente a proyectos que se encuentran actualmente en fases avanzadas de tramitación.
Escudo, prácticamente construido
Entre todos ellos, uno de los más avanzados es el Parque Eólico El Escudo, con 100,8 MW.
Según la información del Gobierno de Cantabria, su construcción está prácticamente completada y únicamente queda pendiente que el Ministerio resuelva los recursos existentes para que pueda comenzar a generar energía.
La previsión recogida por el Ejecutivo autonómico es que el parque pueda entrar en funcionamiento este mismo año 2026, tal y como estaba previsto.
Su puesta en servicio supondría por sí sola prácticamente cuadruplicar la potencia eólica actualmente instalada en Cantabria.
Somaloma-Las Quemadas apunta a 2028
También se encuentra en una fase destacada el parque Somaloma-Las Quemadas, de 43,2 MW.
El proyecto recibió nuevamente el pasado 23 de junio de 2026 la autorización administrativa previa, la autorización administrativa de construcción y la declaración de utilidad pública.
Las previsiones sitúan su entrada en servicio durante el segundo semestre de 2028.
Un desarrollo eólico que lleva años pendiente
El nuevo PSEC vuelve a colocar el desarrollo de la energía eólica entre las principales herramientas para reducir la dependencia energética de Cantabria.
La potencia eléctrica instalada en la región apenas creció un 4% entre 2015 y 2023, menos de 20 MW, frente al incremento del 24% registrado en el conjunto de España.
Al mismo tiempo, la generación renovable descendió un 21% durante ese periodo y Cantabria llegó a representar en 2023 únicamente el 0,28% de la generación renovable nacional, el porcentaje más bajo entre las comunidades autónomas.
El Gobierno autonómico considera por ello prioritario poner fin a la paralización del desarrollo eólico y agilizar las tramitaciones pendientes.
Mucho más que aerogeneradores
El desarrollo de los parques forma parte de una transformación energética mucho más amplia.
Cantabria pretende que las energías renovables alcancen en 2030 el 46,15% de la generación total de electricidad, dentro de una estrategia que también contempla la ampliación hidroeléctrica de Aguayo, el crecimiento de la energía solar, nuevas instalaciones de almacenamiento mediante baterías, el hidrógeno renovable y el desarrollo experimental de energías marinas.
El objetivo final es reducir una dependencia energética que alcanzó el 70% en 2024, año en el que Cantabria produjo únicamente alrededor del 30% de la electricidad que consumió.
Contexto
La energía eólica ha protagonizado durante años uno de los debates más complejos de la política energética y territorial de Cantabria.
El anterior Plan de Sostenibilidad Energética ya establecía un objetivo de 707 MW, prácticamente idéntico a los 700 MW que recoge la nueva planificación.
La realidad, sin embargo, es que la potencia instalada continúa situada en apenas 35,3 MW.
El nuevo escenario dependerá ahora de que los proyectos que han ido superando los procedimientos administrativos puedan culminar su construcción y entrar efectivamente en funcionamiento.
Las claves
- 35,3 MW: potencia eólica actualmente instalada en Cantabria.
- 700 MW: objetivo establecido por el PSEC para 2030.
- 12 parques: proyectos actualmente en avanzado estado de tramitación.
- 378 MW: potencia conjunta de esos doce proyectos.
- 7 parques y 276,1 MW: cuentan con autorización administrativa de construcción.
- 5 parques y 102,1 MW: disponen de autorización previa y/o declaración ambiental.
- Escudo: 100,8 MW y construcción prácticamente finalizada.
- Somaloma-Las Quemadas: 43,2 MW y previsión de entrada en servicio en el segundo semestre de 2028.
¿Por qué es importante?
Porque alcanzar los 700 MW eólicos supondría multiplicar prácticamente por veinte la potencia que Cantabria tiene actualmente instalada en esta tecnología.
Pero el verdadero examen no estará en el objetivo escrito en el nuevo PSEC. Un horizonte prácticamente idéntico ya figuraba en la planificación energética anterior.
La diferencia la marcarán los proyectos que finalmente lleguen a producir electricidad.
Los 378 MW correspondientes a doce parques que hoy se encuentran en avanzado estado de tramitación constituyen, por ello, la primera medida concreta para saber si Cantabria comienza realmente a cerrar la distancia entre sus objetivos energéticos y la capacidad renovable instalada.
