ESCLAVITUD: INTERESES E IDEOLOGÍA (I)

Por P. Manuel Pablo Maza Miquel, S.J. – VIDA CRISTIANA – 4 de octubre de 2020 – Nº 2916. Año 57

La esclavitud existe debido a intereses que establecen su dominio y lo legitiman fabricando una imagen sobre la naturaleza inferior del esclavizado.

Interesados en lograr su existencia, los estados de la Unión Norteamericana no se pronunciaron sobre la moralidad de la esclavitud en sus documentos fundadores. Este silencio garantizó que Georgia y las Carolinas formasen parte de la Unión y la constitución fuera promulgada en 1787. Ese silencio les traería la guerra más espantosa de toda su historia, la Guerra Civil, 1861–1865. El norte ganó la guerra y perdió la paz; el Sur continuó oprimiendo a los negros.

Cuando el 26 de agosto de 1789, la Asamblea Nacional Francesa aprobó la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, al organismo no le interesaba que medio millón de esclavos negros en Haití la tomasen en serio y se sublevasen el verano de 1791. Tras la derrota de Napoleón Bonaparte, el Congreso de Viena (1814– 1815), obligado a disfrazar de progreso su restauracionismo, condenó el tráfico de esclavos. El Papa Pío VII, se unió a la petición de los ahora industrializados ingleses, los mismos que antes habían transportado encadenados varios millones de esclavos a través del Atlántico desde los Tratados de Utrecht y Rastatt (1713–1715). España se comprometió a suprimir el tráfico de esclavos luego de 1820, pero entre 1820 y 1886 fue traído a Cuba el mayor número de esclavos. Los capitanes generales eran socios de esta jugosa operación.

Buscando apoyo bíblico, se sostuvo que los negros africanos constituían una raza inferior descendiente del maldecido Caín. Todavía hoy en día luchan por ser reconocidos en su propia dignidad. Nadie se libró de los prejuicios raciales. Antes de la Guerra Civil norteamericana (1861–1865), Lincoln proyectaba solucionar el problema de la esclavitud mandando los negros a Centro América o de regreso al África, pues no concebía que pudieran ser parte de los Estados Unidos. El presidente liberó los esclavos negros del Sur como medida de guerra en 1863 y finalmente a todos los esclavos en 1865. Tras su muerte, los derechos civiles de los negros fueron reconocidos en 1870. Aunque en realidad, los americanos descendientes de africanos empezaron a ejercer sus derechos civiles significativamente en los años 1960.