Ecologistas en Acción-Cantabria denuncia la tala de varias decenas de robles centenarios que ha vuelto a repetir y acentuar los impactos ambientales y sobre el paisaje que durante las últimas décadas vienen produciéndose en los montes comunales de la Junta Vecinal de Cóbreces en Alfoz de Lloredo ante la falta de control y seguimiento aprovechando las talas forestales a matarrasa en las masivas e indiscriminadas plantaciones de eucaliptos que han venido realizándose desde los años 50 del siglo pasado con sus–insoslayables efectos pantalla, supresión de los contrastes estacionales, uniformización de las perspectivas, pérdida de los horizontes abiertos…

    En esta ocasión las talas han afectado al monte Salcedo en el límite con el municipio de Ruiloba y la Faja Mancomunada contribuyendo a degradar aún más los valores naturales de un área ya muy castigada por los monocutivos arbóreos de crecimiento rápido y su intensiva explotación forestal que han ido empobreciendo los suelos y mantos freáticos, acentuando  los procesos erosivos y las escorrentías superficiales, reduciendo la biodiversidad asociada de la flora y la fauna autóctonas, y haciendo incompatible los terrenos afectados con los usos y actividades recreativos o de ganadería extensiva.

   Los aprovechamientos forestales han ido, además ante la indiferencia o falta de vigilancia más estricta de la guardería, el SEPRONA y las Administraciones Públicas –Consejería de Desarrollo Rural y Medio Ambiente, Ayuntamientos y Juntas Vecinales–, transgrediendo los criterios y normas vigentes al extender las talas arbóreas a las especies arbustivas y arbóreas autóctonas –como los ejemplares de roble que denunciamos en esta ocasión– que aún han venido resistiendo en pequeñas manchas y rodales boscosos, en las lindes de caminos, praderas y pastizales, y en los bordes de canales y arroyos donde garantizaban hábitats cada vez más escasos de aves y micromamiferos, mantenían la humedad ambiental y el papel de cortafuegos,  e introducían una mayor variedad y calidad de micropaisajes y escenarios naturales.

    Todo ello dentro de la marginación que encierra la ausencia de ambiciosos programas de reforestación con especies autóctonas –robles, hayas, acebos, salces, alisos, fresnos, avellanos…– que, en muchos casos, añadirían a sus funciones ambientales y paisajísticas las rentabilidades económicas y sociales de las repoblaciones de castaños, nogales, cerezos o frutales, como parte del conjunto de iniciativas necesarias para dinamizar las áreas rurales y garantizar su desarrollo sostenible, iniciativa que se hace más oportuna, si cabe, ante el hundimiento de los precios del eucalipto con motivo del cierre de SNIACE.

Por Ecologistas en Acción… Emilio Carrera. Apartado 37-39500-Cabezón de la Sal

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