Sin piedad. d’Onofrio es de esos actores que siempre han estado allí pero no ha sido hasta hace poco cuando le hemos empezado a tener en nuestro punto de mira. Se ha hecho especialmente conocido por su interpretación en la serie Daredevil, donde nos ha regalado durante tres temporadas uno de los mejores villanos de la historia de las series. También lo hemos visto recientemente en el remake de Los siete magníficos de Antoine Fuqua, donde interpretaba un pseudo Davy Crocket loco y psicópata.

Su primer trabajo como director fue un corto escrito, dirigido e interpretado por él mismo. El corto es en blanco y negro y es un diálogo entre Orson Welles y una chica antes de actuar en una escena de espías.

Su segundo proyecto es otra cosa muy distinta. Es un musical de terror llamado Don’t go in the Woods. Es un proyecto que parece que no es muy bien visto ni por la crítica ni por el público.

Quizá por eso ha tardado nueve años para volver a ponerse detrás de las cámaras en Sin Piedad. En este caso nos ha traído un western. Una historia nada innovadora que no reinventa nada. Aún así es reconfortante ver que se siguen haciendo westerns y que no hace falta reinventar el género. La cámara está bien colocada, aunque puede que abuse de primeros planos. Como mínimo no rueda cámara en mano, con lo que no llega a marear en ningún momento.

Se nota que Sin Piedad es una producción pequeña ya que no hay grandes sets ni tiroteos espectaculares con muchos extras pero si que hay un buen trabajo de maquillaje, decoración y vestuario. Nos encontramos ante un oeste (en este caso en el estado de Nuevo México) donde la gente tiene los dientes amarillos y el pelo grasiento. Un oeste sucio y grasiento.

Qué nos quiere contar

Como avanzaba en la introducción, Sin Piedad es un drama. El drama sobre un niño que se ve obligado a madurar de golpe. Es cierto que nos meten una trama con Billy el Niño por en medio pero el verdadero protagonista es Rio y es con él con quién vamos a llegar hasta el final.

A nivel narrativo está bien sin ser espectacular. Tiene un buen arranque, con una introducción bastante buena. El nudo quizá es donde pierde fuerza, no sé si es porque en algún momento dejas de saber que es lo que quiere contar y no sabes hacia dónde puede ir ahora o como va a resolver tan rápidamente todo el desaguisado. Pero en el tercer acto consigue cerrarlo bien, de una forma bastante lógica y satisfactoria.

De Los siete magníficos a Billy el Niño

Precisamente del remake del que hablábamos hace un rato, Los siete magníficos, es de dónde ha sacado casi todo su cast. Allí también compartía cámara con Ethan Hawke y Chris Pratt, que ha escogido para interpretar a al protagonista y al antagonista de Sin Piedad.

Ethan Hawke es un gran actor y no sorprende nada que esté justo como tiene que estar. Interpreta a Pat Garret, el mítico agente de la ley. Carismático pero sin ser del todo blanco. El que sorprende en su cambio de rol es Chris Pratt. En Sin Piedad interpreta a Grant Cutler, el jefe de una banda que es a la vez el tío de los dos protagonistas y que va a hacer lo posible para arruinarles la vida para vengar la muerte de su hermano (no os preocupéis que sale en el minuto dos de la película). Es curioso ver a Pratt con barba larga y frondosa y con cara de mala leche pero está muy bien físicamente. Lástima que su voz, a la que ya asociamos a la comedia que suele hacer, juegue en su contra.

Otra de las sorpresas de la cinta es Jake Shur, el auténtico protagonista. Según IMDB es su primera película y hay que decir que sale más que bien parado. Lleva todo el peso dramático pero no es un niño insoportable en el que podría haber caído mal fácilmente, sino que se comporta de una forma muy realista. La hija del director, Leila George, interpreta a la hermana de Rio, Sara. La hemos podido ver recientemente en Máquinas Mortales pero aquí nos demuestra que vale más para el drama y las películas pequeñas que no para las grandes superproducciones. El propio director se reserva un pequeño papel de sheriff que es un poco coitus interruptus.

La guinda del pastel de Sin Piedad es Dane DeHaan. Tiene la difícil tarea de interpretar al mítico forajido Billy el Niño. El actor consigue gracias a su carisma presentarnos un personaje del que nunca sabremos si fiarnos pero que a su vez te consigue hechizar con su personalidad. Eso sí, alguien debería haberle enseñado a pronunciar el español, porque no da ni una.

Conclusiones

Sin Piedad es una película de personajes con grandes actores. Simple, pequeña pero bien medida. Gracias a su duración de apenas hora y media es imposible que defraude a nadie. Una película necesaria en el cine de hoy en día donde hay tanto blockbuster y tan poco cine clásico. Si algo falla es que su banda sonora no consigue quedarse en el recuerdo, un síndrome del que padece el cine actual.

Patxi Álvarez