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Gema Igual destaca que la renovación ha permitido preservar la identidad de uno de los espacios más emblemáticos de El Sardinero, proteger su patrimonio vegetal y recuperar elementos históricos del proyecto de 1925
La alcaldesa, Gema Igual, ha visitado hoy los Jardines de Piquío, con motivo de su apertura al público tras una profunda renovación que ha permitido recuperar este enclave monumental respetando escrupulosamente su diseño histórico y compatibilizando la conservación de sus elementos patrimoniales y vegetales con las actuales necesidades de seguridad, accesibilidad e instalaciones.
Acompañada por el concejal de Fomento, Agustín Navarro, y por varios ediles de la Corporación, la alcaldesa ha recorrido los jardines y ha destacado la complejidad de una intervención que comenzó en noviembre de 2024 y que, a medida que avanzaron los trabajos, obligó a adoptar nuevas soluciones técnicas ante circunstancias que únicamente pudieron conocerse al levantar el pavimento y actuar sobre determinados elementos del conjunto.
“Hoy devolvemos a Santander uno de sus espacios más queridos, reconocibles y vinculados a la memoria colectiva de la ciudad. Piquío forma parte de la imagen de El Sardinero, pero su valor va mucho más allá de su extraordinaria ubicación entre las dos playas: es paisaje, historia, arquitectura, jardinería y recuerdo personal de generaciones de santanderinos”, ha afirmado.
La regidora ha recordado que el objetivo establecido desde el comienzo fue “mantener escrupulosamente el diseño original” configurado en 1925 por el arquitecto municipal Ramiro Saiz Martínez. “No hemos hecho un jardín nuevo ni hemos reinterpretado Piquío. Hemos recuperado el Piquío de siempre, sus recorridos, perspectivas, elementos decorativos, vegetación y esa relación única con el mar que constituye su verdadera identidad”, ha subrayado.
Un pavimento pensado para proteger los árboles
Tal y como ha detallado, uno de los principales condicionantes técnicos apareció precisamente bajo el suelo. Al comenzar los trabajos se comprobó que las raíces de los árboles ocupaban una superficie mucho mayor de la prevista y habían crecido fundamentalmente en horizontal como consecuencia de décadas de compactación, por lo que ejecutar la solución inicialmente proyectada, basada en pavimento de hormigón, habría supuesto un riesgo para el patrimonio vegetal.
Ante esta situación, ha informado de que el Ayuntamiento optó por modificar completamente el sistema constructivo y ejecutar un pavimento de asfalto fundido, que requiere una excavación mucho menor, evita compactaciones agresivas, protege las raíces y favorece la respiración del terreno y el desarrollo en profundidad del sistema radicular.
“El criterio ha sido muy claro: adaptar el pavimento a los árboles y no los árboles al pavimento. Cuando estamos actuando sobre un jardín histórico y monumental, el patrimonio vivo tiene que recibir exactamente la misma protección que los elementos arquitectónicos”, ha explicado Igual.
El pavimento mantiene el característico color azul de Piquío por decisión de los propios santanderinos. Aunque históricamente el suelo era negro y el azul se incorporó posteriormente, el Ayuntamiento sometió la elección a consulta ciudadana. Participaron 854 personas, de las que 536, el 62,76 por ciento, optaron por conservar el azul.
Más de 8.000 cantos restaurados uno a uno
El carácter artesanal de la intervención se aprecia especialmente en los característicos bordillos de canto rodado. Más de 8.000 piezas han sido retiradas, limpiadas, lijadas, restauradas y recolocadas manualmente, y ha sido necesario fabricar moldes específicos para reproducir con precisión las curvas originales del jardín.
La recuperación paisajística ha permitido igualmente conservar y reforzar la composición vegetal del jardín monumental, con ejemplares y especies como las palmeras canarias, los tarayes, el olmo singular, hortensias, rosales, agapantos, cañas de Indias y praderas de pasto de San Agustín. Paralelamente, se han eliminado especies invasoras y se han mejorado el sustrato, el drenaje y el sistema de riego.
Las farolas que se dibujaron en 1925 y nunca llegaron a instalarse
Uno de los elementos más singulares de la renovación es la recuperación del diseño histórico de las farolas de Piquío. El modelo aparece ya representado en los croquis originales de Ramiro Saiz Martínez de 1925, aunque aquellas farolas nunca llegaron a fabricarse e instalarse.
Un siglo después, se han reproducido respetando aquel diseño e incorporando tecnología LED y las actuales prestaciones de eficiencia energética y seguridad. “Es un magnífico ejemplo de lo que hemos buscado en toda la obra: recuperar el patrimonio utilizando las posibilidades técnicas actuales sin alterar su identidad”, ha señalado la alcaldesa.
La intervención ha permitido también mejorar la iluminación general de caminos, escaleras, plataformas y elementos ornamentales, reduciendo zonas oscuras y mejorando la seguridad y la imagen nocturna del conjunto.
La Bola del Mundo y la Mesa Zodiacal
En este sentido, ha señalado que especial atención ha recibido la restauración de uno de los grandes símbolos de Piquío, la Bola del Mundo, que además de su carácter ornamental constituye un singular instrumento astronómico.
La pieza mantiene su orientación original, con el eje dispuesto de forma paralela al eje terrestre, y funciona como reloj solar, de manera que la parte que permanece en sombra representa la zona del planeta donde en ese momento es de noche.
También se ha restaurado íntegramente la Mesa Zodiacal, recuperando sus colores, grabados, relieves y representaciones originales.
La propia geometría de Piquío constituye otro de los elementos que se han preservado. El diseño del jardín reproduce la imagen de un barco adentrándose en el mar, una composición que se percibe a través de sus paseos, curvas, plataformas y miradores y que refuerza la sensación de una proa orientada hacia el Cantábrico.
Recuperación de la Fuente Lavapiés
La renovación ha permitido asimismo recuperar la Fuente Lavapiés, situada en la plataforma inferior y que llevaba años fuera de funcionamiento.
Aunque la actuación no estaba contemplada inicialmente con este alcance, se decidió incorporarla al proyecto para completar la recuperación patrimonial del conjunto. Los trabajos han incluido una nueva acometida de agua, saneamiento, sistema de recirculación, restauración de revestimientos y cantos rodados e iluminación ornamental.
También se ha trasladado el quiosco de helados que se encontraba en la entrada de los jardines, manteniendo este servicio estacional, pero liberando el acceso principal y recuperando una ubicación más coherente con la estructura geométrica y visual del conjunto.
Una actuación adaptada a la realidad encontrada
La alcaldesa ha explicado que la aparición durante las obras de necesidades que no podían conocerse previamente obligó a modificar el proyecto inicial para garantizar una intervención adecuada y duradera, alcanzando los 2.038.909 euros.
“Cuando aparecieron esas circunstancias, teníamos dos posibilidades: mantener soluciones que podían resultar insuficientes o adaptar la obra a la realidad de un jardín histórico y hacer las cosas bien. Elegimos proteger los árboles, recuperar los elementos patrimoniales y garantizar una intervención que perdure en el tiempo”, ha manifestado Igual.
Finalmente, la alcaldesa ha animado a santanderinos y visitantes a redescubrir Piquío y a contribuir a su conservación. “El resultado está a la vista: tenemos un Piquío fiel a su identidad, más seguro, cómodo, mejor iluminado y preparado para afrontar el futuro. Hemos respetado su historia, recuperado su paisaje y restaurado sus símbolos, manteniendo ese diálogo incomparable entre jardín, ciudad y mar que lo convierte en un lugar único”, ha concluido.
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Author: Anonimo

