Otro escándalo en la SGAE tras el sabotaje a la enseñanza de folclore. La situación que Benito Diaz «El sarruján de Carmona» narra a sus 84 años raya en lo kafkiano y forma parte del esperpento que se vive en torno a la Sociedad General de Autores de España SGAE.

Benito Diaz, el mas grande interprete de tonada moñesa lleva años intentando que este género de canción popular no desaparezca.

Cuando vine a vivir a Cantabria, hace 25 años, y conocí el hermoso folclore de esta tierra lo primero que me propuse es aprender a cantar montañesas y tocar el rabel.

Inmediatamente me inscribí en la Escuela de Folclore de Santander y tuve a los mejores profesores, en el cante BENITO DIAZ y en el rabel CHEMA PUENTE. Ambos los mas grandes de la historia de Cantabria con una dilatada carrera jalonada de éxitos en España y el mundo. Ambos con una importante producción discográfica.

Como anécdota quiero destacar que en las clases de cante coincidí, como alumno, con Jose Angel Agüero y Fernando Gomez y en las de rabel con Miguel Cadavieco y Mimi San Emeterio. Era 1997

De esa forma activa me empapé de folclore de Cantabria. He de confesar que posteriormente intenté tambien tocar la pandereta y bailar pero ahí no anduve listo… oiganme, el baile de la jota a lo ligero requiere una forma física extraordinaria…

Sabotaje al folclore

A lo que vamos…

Benito Diaz durante años ha ofrecido sus enseñanzas en distintas escuelas, siendo en Cartes donde consiguió formar a Álvaro Fernandez, Panín Solarana, Esteban Verdeja, Jesús Tuñón y otros niños que hoy son los jóvenes valores que mantienen viva la tonada montañesa.

Pues bien, oigan la experiencia que Benito Diaz cuenta en el video que acompaña esta denuncia.

Un buen día se presentó un representante de la Sociedad General de Autores de España en su escuela y le exigió un título para poder impartir las clases de cante regional… así la SGAE saboteó aquella actividad que auspiciaba el Ayuntamiento de Cartes y el Centro de Mayores.

El cainismo cántabro

Sospecho que la actuación de la SGAE vino precedida de alguna denuncia. Un cantador envidioso del éxito de la Escuela del Sarruján en Cartes o algún músico graduado en el conservatorio. El cainismo es una práctica muy extendida en Cantabria.

Un día escuché en una taberna de Torrelavega: «pero quien es Benito para dar clases de canto»… simplemente, quien mejor canta tonada, le respondí mentalmente.

Asi la SGAE, regida por presuntos delincuentes que, en estos momentos, son juzgados por el desvió de millones de euros y otros delitos, ha saboteado el desarrollo del folclore de Cantabria

El afán recaudatorio de la SGAE lleva a sus representantes a realizar estos sabotajes al folclore. Actividades musicales que escapan a su control. El folclore tradicional se mueve en el submundo de los autores anónimos, el pueblo. Poetas y rapsodas que compusieron las letrillas y sones que durante décadas se han cantado y bailado en fiestas y romería.

La fiebre reglamentista de la administración, conduce a este absurdo sabotaje. Pero lo mas grave y preocupante no es que la SGAE, calificada en su día como cueva de ladrones, realice este sabotaje.

Los políticos de Cantabria ni saben ni se preocupan

Lo mas grave y preocupante es que la clase política de Cantabria asiente con su silencio e inacción.

Lo cierto es que nunca importó mucho a los políticos regionales, salvo alguna excepción, el apoyo para el mantenimiento y la difusión de las tradiciones de Cantabria.

Cuando desde Altamira FM Radio Rabel luchamos durante 20 años por la difusión de nuestra tradición fueron escasos los apoyos recibidos de la administración y puedo nombrar con los dedos de una mano a los dirigentes que realizaron un compromiso real y sincero. De los cinco dedos me sobrarían 3… pero esta denuncia será argumento de otro artículo.

MARCERO MAYOR