Después de acercarnos la realidad de la mafia en “El método Gemini” vuelve Magius con su proyecto más ambicioso. Todo un tratado sobre la corrupción, las jerarquías de poder y la monarquía en nuestro país. Un libro en el que todo parecido con la realidad es pura casualidad… ¿o no?. Con Magius hablamos de “Primavera para Madrid”, su última colaboración con Autsaider Comics..

¿Qué es «Primavera para Madrid»?

«Primavera para Madrid» es un códice o compendio sobre la corrupción y la legitimidad de la jerarquía gobernante, lo cual, desde hace siglos ha resultado en el desastre español (o cómo convertir un imperio en una ciénaga).

¿Cómo nace la obra?

Nace justo cuando estaba terminando «El método Gemini», mi códice anterior, que trataba sobre la mafia italoamericana en Nueva York. Quería hacer algo sobre mafia relacionada con la política y rituales secretos, pero más de aquí, y empecé a consultar diarios digitales (de todo signo político) y me di cuenta de que había por ahí una historia sobre el poder mucho más interesante que cualquier mafia o grupo criminal organizado de forma ilegal.

 Lo primero que llama la atención es que es un libro dorado. ¿Por qué ésta elección?

Fue una idea genial de Ata Lassalle (mi editor en Autsaider cómics). En principio me dijo lo de imprimir el libro en páginas doradas, y yo pensé que podía ser un libro de páginas doradas de tapa dura forrado en terciopelo rojo, como un libro religioso, algo que fuera sagrado y ostentoso (como es el poder). Pero luego me convenció de hacerlo algo más profano, como un «ladrillo» dorado, para dar a entender el despilfarro político y la amoralidad del sistema (es como el primer ladrillo de una construcción megalómana y faraónica). Supongo que se entiende más la historia con un ladrillo dorado que con un libro sagrado; así habla tanto el contenido como la forma.

A lo largo del libro vemos una serie de tramas de corrupción que nos resultan muy cercanas.

Así es, la ficción imita a la realidad (aunque ahora parece que es al revés). Las historias que forman la trama están inspiradas en «hechos reales», pero hay también algunas fantasías y licencias. Imitar la realidad es aburrido, siempre hay que sacarle algo más de punta a las cosas, porque al fin y al cabo es una obra de ficción… y quien quiera conocer la realidad, que investigue por sí mismo.

 A pesar de ser muy reconocibles las historias y sus protagonistas, los nombres son diferentes. ¿Es para hacer la obra más universal o para evitar las demandas de los protagonistas?

Hay bastante casualidad en el parecido de los personajes con ciertos políticos y personajes públicos, la mayoría incluso tienen un aspecto que he sacado de actores y actrices (he hecho como una especie de casting). Lo que pasa es que escogí «actores» que, bien caracterizados, se asemejan a esos personajes bien conocidos por todos. Las historias son reconocibles, pero he cambiado cosas, aunque lo sustancial ha sido publicado por todo tipo de medios de comunicación, es de conocimiento público y siempre hay un atisbo de duda sobre lo que en realidad pasó (vamos, que no se da por totalmente cierto nada).

Es curioso porque, a pesar de ser historias que han tenido su eco en la prensa, da la sensación que se han ido olvidando o no se quieren recordar.

Es que son historias vergonzantes, porque ya no se trata sólo de la corrupción a nivel político, ya que hay mucha gente poderosa implicada que no ha sido elegida en las urnas pero que están ahí, siendo, desde hace décadas, los garantes de la democracia española. Estos son los dirigentes que están detrás de las bambalinas, y también instituciones que hasta hace diez años gozaban de la simpatía del 80% de la sociedad, y que casi todos los medios de comunicación respetaban reverencialmente… pero que ahora han caído en desgracia. Para ciertos sectores muy conservadores ha sido un golpe muy duro, y la mitad de la población ha perdido sus referentes. Tener una bandera y un soberano en quien confiar, y que sea capaz de unir sin importar la ideología, es muy importante para una nación, y eso se ha perdido. Ahora lo que queda es el caos y el enfrentamiento… es una forma de resarcirse fabricando un enemigo o un responsable de la desgracia en la que todos vivimos.

En «Primavera para Madrid», como en tus anteriores obras, «Murcia» y «El método Gemini» te centras en las jerarquías y estructuras de poder así como en sus rituales de acceso.

Hace años me interesaban mucho las sociedades secretas de toda índole, pero sobre todo las centradas en la adoración al diablo o a dioses paganos que representan el «adversario» para el dios judeocristiano. Las sectas o sociedades que adoran a Satanás, tipo «La Iglesia de Satán» de Anton Szandor LaVey, o algunas sociedades mágicas más serias como la «Golden Dawn» (que buscaba el poder a través de la magia), siempre imitan las formas aristocráticas o de la realeza. La masonería casi siempre ha estado integrada por gente de la realeza, la aristocracia, el ejército, la política, la economía, e incluso la mafia. La adoración al diablo siempre se lleva a cabo con una cabra entronizada coronada por un obispo o papa «negro». En la Golden Dawn o en la masonería siempre hay un trono en el que se sienta un maestro que ejerce como soberano.

Pero este tipo de grupúsculos extraños, algunos con delirios de grandeza, e incluso ridículos en el caso de «La Iglesia de Satán», suelen ser reflejo de organizaciones más serias, históricas, institucionalizadas y que siempre pasan desapercibidas. El otro día leí un ritual de coronación que llevaban a cabo los reyes catalano-aragoneses, que eran siempre coronados por el papa o por el obispo metropolitano (en nombre del papa), aunque algunos reyes incluso se atrevían a expresar el deseo de ser coronados por sí mismos (tipo Napoleón). Al mismo tiempo que leí el ritual, escuché música creada para ceremonias de la «Iglesia de Satán», y no es, precisamente, una música que desentone en absoluto con la que tuvo que sonar en la coronación de Carlos V o Luis XIV, porque es música «regia», inspirada en la institucionalización del poder, en el establecimiento de un halo sagrado e inviolable en la persona del rey (sea quien sea). España sigue siendo un país muy medieval pues seguimos teniendo hidalgos y nobleza en los consejos de administración de grandes empresas. También siguen existiendo las órdenes militares, de origen medieval y que visten túnicas blancas y llevan a cabo antiquísimas ceremonias de caballería. El Gran Maestre de las órdenes militares de España es el actual rey, su primo es el presidente, y a estas pertenecen muchos «grandes» de España actuales, o, al menos, están relacionados con sus fundaciones. Supongo que ingresar en este tipo de asociaciones resulta muy interesante a la hora de hacer buenos contactos con la gente adecuada.

En la obra ofreces un especial protagonismo a los personajes secundarios, alejados de la cumbre pero con grandes ansias de poder.

Por lo que he explicado, parece difícil infiltrarse en los círculos del poder, pero en realidad, si tienes las cualidades necesarias, es decir, si sabes ser útil para alguien, es bien sencillo. Teniendo en cuenta que en el poder hay muchos «hidalgos» a los que les causa alergia el trabajo, siempre habrá quien quiera echarles una mano. Gente que ha salido de la nada y que se ha ido acercando al poder ha acabado siendo muy beneficiada; y ya hay una lista abultada de grandes empresarios que han creado sus grandes empresas y fortunas gracias a la ayuda totalmente interesada de amigos poderosos. Claro, el problema es cuando alguien demasiado joven e inocente quiere hacer ese recorrido hacia la cúpula del poder en el menor tiempo posible. Como explico en el libro, sólo entonces lo que parece extraordinario salta de repente a los medios de comunicación, y todo el mundo se sorprende, porque no acaban de explicarse como un chaval de veinte años de clase obrera ha podido «colarse» en el «besamanos» de un rey.

La narración da un salto importante con respecto a anteriores obras. Es un alambicado trabajo de guión que recorre décadas de corrupción.

En realidad sólo recorre una década: va del 2010 al 2018, aunque en el libro no doy fechas, pero está ambientado en esa época. Pero sí que es cierto que podría ser el resumen y la consecuencia de lo que hemos tenido durante décadas, y no sólo en la democracia, ésto viene de la dictadura como mínimo. He intentado hacer un guión que pareciese muy periodístico, porque los medios de comunicación son muy importantes en la historia, y los personajes son conocidos gracias a ellos.

¿Cómo ha sido el proceso de documentación de la obra?

El proceso de documentación se ha llevado a cabo rastreando en los medios de comunicación, leyendo noticias en periódicos digitales de todo tipo de ideología, y luego ir archivando las noticias y contrastando esas noticias (algo muy importante para enfrentarse a la información que hay en internet, y que casi todo el mundo se lo pasa por el forro). También he visto muchos reportajes sobre tramas de corrupción y populares programas televisivos que han convertido la información política en un auténtico show. He documentado hasta el modo de hacer «amarillismo» en las noticias de estos programas y de los periódicos digitales sensacionalistas. Incluso vi varias sesiones de la comisión de investigación sobre la financiación ilegal de cierto partido político, que se llevó a cabo en el Congreso a lo largo del 2018. Todo está en YouTube.

Destaca el modo en que conectas todas las piezas del puzzle, ofreciendo un panorama completo de un ecosistema político en el que conviven el trepa y los legítimos (e ilegítimos) herederos.

En realidad son todos trepas, menos los «legítimos» que ya están ahí por nacimiento y no tienen que hacer nada. Aún así los que no hacen nada de nada se limitan a «uno», porque entre los demás siempre hay una competencia entre ellos, pero también se cuidan mutuamente, hacen piña, se aceptan como miembros de la clase alta, son «gente de bien». Conforme vas bajando en el escalafón la competencia es más dura, y ya abundan los trepas. Los trepas son los que hacen que todo funcione, incluso suelen ser los mejores amigos de los «legítimos», les ayudan en todo, son como los pajes de los reyes, hay una relación de amistad verdadera. También los trepas les guían, les explican cómo funciona el mundo, ya que los «legítimos» nunca han tocado calle, no conocen el mundo. Se crea un vínculo entre los trepas y lo «legítimos», y no es una amistad por el interés económico únicamente, porque el trepa ya tiene dinero, lo que él busca es la aceptación y la legitimación, y no duda en compartir el dinero con el «legítimo». Un trepa se parte la cara por su señor…

La monarquía ha sido intocable durante décadas. ¿Cómo afrontas el reto de plasmarlo en viñetas?

Estaba generalizada entre la sociedad la imagen idílica del rey, y pasábamos por alto que es una persona como otra cualquiera, que puede cometer errores e incluso ser un golfo; y si encima esta persona puede disfrutar de unos privilegios a los que los demás mortales no accederemos nunca y que su figura está ultra protegida, pues resulta complicado romper el hechizo. Luego súmale su papel en la transición y el 23-F. Una cosa no tiene por qué ir en contra de la otra: puede ser un héroe en el 23-F pero también puede robar millones y ocultarlos en paraísos fiscales. Para una gran parte de la sociedad, descubrir «la otra cara de su rey» ha sido un mazazo. Unos reaccionan con más esperanzas en el hijo, otros ya ni eso (se han vuelto a hacer republicanos), y los más reaccionarios intentan pasar el mal trago como pueden. Yo recreo un rey ficticio basándome en todos los defectos históricos de los Borbones, pero tampoco he fabricado a un personaje malvado, más bien es como un niño que no sabe muy bien lo que hace, porque siempre le han marcado el camino y le han «malcriado», acostumbrándolo a todo tipo de caprichos.

En el libro la prensa queda reflejada como un componente más de la estructura de poder en el que los medios conservadores y progresistas difuminan sus fronteras.

Los medios de comunicación siempre se caracterizan por ser más de izquierda o más de derecha; y yo creo que realmente no hay ninguno de centro, porque el centro no vende. Unos son más radicales, otros menos. Lo que pasa es que los medios forman parte de empresas privadas, algunas son grandes editoriales con diferentes negocios. El clima político, además, ha generalizado una lucha encarnizada entre bloques que algunos medios de comunicación han convertido en un auténtico show líder de audiencias. El éxito de la política en el prime-time ha hecho que alguna gran editorial conservadora compre a medios de izquierda (con total legalidad y publicidad), pero no para re-orientarlos a la derecha, sino para, a parte de ser un buen negocio, poder tener controlados gran parte de los medios orientados a derecha e izquierda. La gente que sigue a estos medios de izquierda no lo nota, porque la crítica política que se lleva a cabo en dicho medio que siguen con fervor casi religioso, no se aparta del ideal que profesan. Sin embargo, si el presidente de la editorial (que es dueño de todo el conglomerado) tiene que proteger a un pez gordo que tenga problemas con la justicia, puede hacer que en todos sus medios, de izquierda a derecha, no haya ni una referencia que pueda importunar a su protegido. Así, nos podemos dar cuenta del inmenso poder que tienen los medios de comunicación, y que estos pueden ser utilizados hábilmente para influir en las decisiones de un gobierno, e incluso presionarlo.

Pocos cómics se ocupan de reflejar la sociedad en la que vivimos. ¿Existe un miedo a hablar de ello?

No creo que haya miedo, yo creo que no hay voluntad o existen otros intereses dentro del género, simplemente porque cuando alguien hace un cómic lo hace según los parámetros de que es un formato de puro entretenimiento y de que es «simplemente un cómic». Es el sentimiento de que un tebeo debe ser algo totalmente apartado de la realidad. Además, parece que el público de los cómics suele ser en su mayoría bastante conservador y cerrado de mente. Hay cómics de superhéroes, alternativos o indies, de estilo más «underground» e incluso cómics más basados en la estética y la gráfica, que siguen tendencias en teoría modernas. Incluso ha habido una polémica artificial sobre si un cómic abstracto era un cómic o no. A mí no me gusta la palabra cómic, porque suena a cómico y creo que lo que hago va más allá de hacer reír o entretener. También estoy en contra de la idea del cómic como un formato de consumo, para mí es todo un arte. Aún así, a pesar del nombre, el formato del llamado «cómic» es perfecto para narrar una historia y transmitir ideas. Yo veo que el tema estético se ha convertido en el principal interés de muchos autores. Para mí lo estético no es importante más allá de hacer una obra más o menos atractiva (algo que es importante desde el punto de vista artístico), pero me resulta más importante la historia que se narra, cómo se hace y qué ideología hay tras esa historia (que no tiene que ser una ideología política de izquierda o derecha totalmente maniquea). También creo que se tira demasiado por ese error ficcionado llamado distopía, prefiero la realidad aumentada, que tenga mucho de real pero también de extraordinario, dándole otro sentido a la realidad.

¿Tendrá segunda parte este Primavera?

No, yo creo que con un volumen ya es suficiente, jaja. Mejor hacer otras cosas.

¿Proyectos?

Estoy trabajando en otras cosas, pero por ahora es muy temprano para hablar.

Infame&Co