La mascarilla es un elemento de autodefensa y civismo que todos deberíamos llevar.

Hoy, en mi paseo matinal me moleste en comprobar que el 66% de las personas que me crucé llevaba mascarilla concienciados de que nadie debe contaminar y es un elemento que puede hacer mas difícil tu infección.

En cambio el 33% restante caminaba con total desprecio del semejante. Sin pensar que puede ser portador o portadora del sars cov 2 siendo asintomática y estar difundiendo el virus allá donde va. El egoísmo y la estupidez llegaba al máximo en algunas personas que caminaban con guantes, para protegerse ellos, pero sin mascarilla.

La nefasta comunicación que ha estado llevando el Gobierno en España ha provocado el gran despiste que, poco a poco, intenta ahora remediar. Ya es tarde.

Durante muchos días se ha estado lanzando el mensaje que la mascarilla solo la debían llevar los enfermos y los sanitarios. Esa estupidez a calado anulando el sentido común que se aplicó en los países que mejor han controlado la pandemia.

Póntela pónsela

En España no se ha querido declarar la obligatoriedad de la mascarilla para no originar la rebelión del pueblo.

Nos hemos vuelto en un pueblo tan consumista y tan dependiente del mercado que la confección de una mascarilla con doble tela y un plástico interno parece que no esta al alcance de cualquiera. Somos una sociedad enferma. Una sociedad tan pija que piensa que lo que no se encuentra en el mercado no se puede obligar a usarlo.

Hubiera sido muy facil mostrar en un video a traves de las televisiones y redes sociales como se confecciona una mascarilla higienica en la primera quincena de marzo.

Por favor, póntela pónsela. Estas mascarillas rudimentarias declaradas obligatorias el 15 de marzo hubieran evitado miles de contagios. Posiblemente miles de tragedias.

El gobierno nunca se atrevió. Otros paises si lo hicieron.

Asi se dispersa el sars cov 2 que una persona asintomatica lleva por la calle…

Publiée par Antonio Mora Ayora sur Mercredi 6 mai 2020