
LA CIENCIA FICCIÓN: “No predice el futuro: lo fabrica.”

Me atrevo a abordar este trabajo con una perspectiva que desafía la visión tradicional de la ciencia ficción como mera especulación o entretenimiento. La ciencia ficción es un género literario y artístico que explora las consecuencias de la ciencia y la tecnología, reales o imaginarias, en la sociedad y el individuo. Su función aparente es la de especular sobre futuros posibles, analizar el impacto del avance tecnológico y reflexionar sobre la naturaleza humana y social. Sin embargo, más allá de esta exploración, la ciencia ficción puede ser y ha sido utilizada como una potente herramienta para moldear percepciones, influir en la opinión pública y, en última instancia, manipular el pensamiento colectivo.
Al presentar futuros distópicos, utopías tecnocráticas o invasiones alienígenas, la ciencia ficción puede normalizar ideologías, justificar agendas políticas (ej.: militarización del espacio, vigilancia masiva) o dirigir el miedo/deseo del público. Es decir, convertirse en una herramienta de manipulación cultural. Existen muchos ejemplos históricos: relatos de la Guerra Fría (adoctrinamiento anticomunista) o el marketing de Silicon Valley (vender “futuros inevitables” para concentrar poder).
Cuando oímos definiciones como que la ciencia ficción, “no predice el futuro: lo fabrica”. Estamos presentando la idea de que la ciencia ficción, más allá de ofrecer conocimiento o visiones, puede ser y ha sido utilizada como una herramienta para moldear percepciones, influir en la opinión pública y, en última instancia, manipular. Convirtiéndose en un género exploratorio, en un vehículo para la manipulación. La famosa novela de George Orwell, “1984”[1], es un ejemplo paradigmático.
“Un mundo feliz”[2] de Huxley. Aunque parecen advertencias, pueden normalizar la vigilancia, la pérdida de libertades o la aceptación de un control social extremo, haciendo que la audiencia se prepare mentalmente para ello o lo acepte pasivamente. La presentación de futuros idealizados que, en realidad, sirven para promover ideologías específicas (políticas, económicas o sociales) o justificar ciertos sacrificios en el presente para alcanzar ese futuro “prometido”. Las imágenes visuales (cine, series) son especialmente potentes para implantar ideas y emociones, superando la razón crítica. La creación de “verdades” visuales que se asientan en el subconsciente colectivo.
La Ciencia Ficción al Servicio de la Propaganda y la Ideología
Las películas y novelas de ciencia ficción representaron a la Unión Soviética (o a EE. UU. desde el otro lado) como una amenaza existencial, deshumanizando al enemigo y justificando la carrera armamentística o ciertas políticas de contención. Ejemplos como La invasión de los ultra cuerpos[3] (aludiendo a la infiltración comunista). Cómo ciertas obras de ciencia ficción, a menudo financiadas o influenciadas por complejos industriales-militares, han popularizado tecnologías (inteligencia artificial, biotecnología, exploración espacial) que luego justifican grandes inversiones o cambios sociales, sin un debate público real sobre sus implicaciones éticas.
La idea de que el “progreso” tecnológico es inevitable y siempre beneficioso, incluso si implica pérdida de privacidad, control o autonomía individual. Esto puede desviar la atención de los costos humanos o éticos del avance tecnológico descontrolado.
Desinformación y Desensibilización a Través de la Ciencia Ficción
La presentación recurrente de escenarios extremos (crisis climáticas irreversibles, pandemias devastadoras, sociedades bajo control total) puede desensibilizar a la audiencia, haciendo que estas realidades parezcan menos impactantes o incluso inevitables. La idea de que “es solo ficción” permite introducir conceptos controvertidos o sesgados sin la necesidad de un respaldo empírico o un análisis crítico inmediato, sembrando la duda o la aceptación gradual. Se utilizan personajes, situaciones y narrativas recurrentes para reforzar estereotipos, miedos o esperanzas preexistentes en la sociedad, y así guiar las reacciones emocionales de la audiencia.
Un ejemplo singular lo fue la serie Starship Troopers[4] interpretada como una sátira de la propaganda militar, pero también como una obra que, para algunos, glorifica el militarismo. Pero otro ejemplo lo ha sido, con el intento de moldear la percepción pública sobre la IA, desde el miedo a Skynet[5] hasta la idealización de compañeros sintientes. Si también la serie Black Mirror[6], aunque busca ser crítica, ¿hasta qué punto sus escenarios extremos también contribuyen a desensibilizar o a normalizar ciertas distopías tecnológicas?
Conclusión
La ciencia ficción puede ser una poderosa herramienta de manipulación, por lo que es necesario consumir ciencia ficción de manera crítica, analizando los mensajes subyacentes y las intenciones detrás de la narrativa. Admitamos, que la ciencia ficción, aunque puede manipular, también es un poderoso instrumento para la reflexión, el conocimiento y la crítica social cuando se usa con intenciones honestas. La clave está en la interpretación activa del espectador/lector.
JACA, Santander, septiembre 2025
Referencias:
[1] 1984 (en su versión original en inglés: Nineteen Eighty-Four) es una novela política de ficción distópica, escrita por George Orwell entre 1947 y 1948 y publicada el 8 de junio de 1949. La novela popularizó los conceptos del omnipresente y vigilante Gran Hermano o Hermano Mayor, de la notoria habitación 101, de la ubicua policía del Pensamiento y de la neolengua, adaptación del idioma inglés en la que se reduce y se transforma el léxico con fines represivos, basándose en el principio de que lo que no forma parte de la lengua, no puede ser pensado
[2] Un mundo feliz (en inglés, Brave New World) es la novela más famosa del escritor británico Aldous Huxley, publicada por primera vez en 1932. La novela es una distopía que anticipa el desarrollo en tecnología reproductiva, cultivos humanos, hipnopedia y manejo de las emociones por medio de drogas (soma) que, combinadas, cambian radicalmente la sociedad.
[3] Invasion of the Body Snatchers (La invasión de los ultra cuerpos) es una película dirigida por Philip Kaufman, adaptación de la película de ciencia ficción Invasion of the Body Snatchers (1956) dirigida por Don Siegel, ambas basadas en la novela de Jack Finney (1911-1995) que no se sabe si es una crítica del macartismo o del comunismo.
[4] Starship Troopers (Las brigadas del espacio) es una película de ciencia ficción militar dirigida por Paul Verhoeven, escrita por Edward Neumeier, y protagonizada por Casper Van Dien, Michael Ironside, Dina Meyer y Denise Richards, estrenada el 7 de noviembre de 1997. Está basada en la novela Tropas del espacio, publicada por Robert A. Heinlein en 1959.
[5] Skynet es el nombre de la inteligencia artificial que lidera al ejército de las máquinas en la saga Terminator y el principal antagonista de esta franquicia. En la saga, Skynet es una inteligencia artificial capaz de controlar el arsenal militar de los Estados Unidos con independencia de los humanos.
[6] Black Mirror (Espejo Negro) es una serie de televisión antológica británica de ciencia ficción distópica/costumbrista creada por Charlie Brooker en 2011.

