Queridas ciudadanas y ciudadanos de Cantabria.

Esta Navidad no va a ser una más. Como casi todo en este año 2020, también estas fiestas están marcadas por ese virus terrible que condiciona nuestras vidas desde el mes de marzo. La pandemia no da tregua y tenemos que vivir estas fechas entrañables de una manera diferente, con muchas limitaciones y siendo muy conscientes de la peligrosa amenaza que aún nos rodea.

Miles de familias de todo el mundo han sufrido este año la pérdida de algún ser querido. La COVID-19 ha costado la vida a más de 350 cántabros hasta el día de hoy. Por desgracia sabemos que esa cifra va a continuar creciendo en las próximas semanas.

Tengo muy presentes a todas esas familias que viven esta Nochebuena inmersas en el duelo por la pérdida de un ser querido. Vosotros estáis sufriendo lo peor de esta pandemia. No puedo consolar vuestra pérdida, pero siento vuestro dolor y quiero dedicaros un testimonio de especial afecto y solidaridad, que estoy convencido comparten los ciudadanos de nuestra tierra.

Y con ese dolor muy presente en la conciencia de todos, tengo que volver a apelar a la responsabilidad y a la paciencia de los cántabros. Sé que todos hemos sufrido mucho durante estos meses. Pero aún debemos sacrificarnos un poco más, por nosotros mismos y por los demás, por la seguridad de aquellos a los que más queremos, y muy especialmente de nuestros mayores.

Ellos, nosotros somos los más vulnerables. La COVID-19 es nefasta para toda la población, pero especialmente letal para quienes sufren enfermedades crónicas, entre los que normalmente nos encontramos los más mayores. Por eso es fundamental que no bajemos la guardia estos días, que no nos relajemos en la protección de nuestra salud y que evitemos en la medida de lo posible esos contactos sociales que nos ponen en peligro, porque sabemos que son la fuente de los contagios.

La contención que os pido implica una Navidad diferente, lo sé. Si algo nos gusta a todos en estas fechas es el encuentro con la familia y los amigos disfrutar juntos del calor del hogar y la tradición. Pero pensad que el precio es pequeño sin con ello salvamos una sola vida y preservamos la salud de los nuestros.

Por favor, respetad las restricciones y seguid a rajatabla las normas de seguridad. Os aseguro que no caprichosas. Son una decisión muy dolorosa para el Gobierno, para mí como presidente, y más en estos días de Navidad. Pero son imprescindibles para garantizar la seguridad ciudadana.

Esta pandemia no sólo ha puesto en peligro nuestra salud y nuestra vida, también nuestro bienestar social y el desarrollo económico de nuestra tierra. Son muchísimos los cántabros que, además de la amenaza de la enfermedad, padecen también los efectos sobre sus puestos de trabajos, sobre sus negocios y sus expectativas de futuro.

Este virus nos enfrenta a un dilema maquiavélico: la salud frente a la economía. Estamos realizando un gran esfuerzo para tratar de hacer compatibles ambas cosas, aunque no es tarea fácil. Pero como dije desde el primer día de la pandemia, no podemos permitir que el virus económico acabe siendo incluso más letal que el sanitario.

Por eso desde el Gobierno estamos disponiendo todas las ayudas y todas las medidas de choque posibles para ayudar a los trabajadores y a las empresas en estos momentos de tanta dificultad. Ésa ha sido la tónica desde el mes de marzo y lo va a seguir siendo a lo largo de 2021.

Nuestra realidad es muy complicada, eso es innegable. Pero no podemos dejarnos llevar por el desánimo. Todo lo contrario, quiero animaros a mirar adelante con esperanza y confianza en esa solución que ya comenzamos a vislumbrar.

La vacuna que algunos países han comenzado a administrar llegará a España de forma inminente y será el principio del fin de la enfermedad. De manera progresiva, todos tendremos la oportunidad de acceder a ella y podremos hacerlo con total y absoluta seguridad, porque sus efectos estarán adecuadamente avalados por todos los certificados científicos necesarios.

No tengáis ninguna duda. Hay que vacunarse. Yo lo haré en cuanto me toque.

Nuestras vidas se irán normalizando a medida que crezca el número de personas vacunadas. Los expertos apuntan que alrededor del verano será ya un porcentaje muy importante de la población. El riesgo de contagio afectará entonces a menos personas y además será a los más fuertes y con menor probabilidad de sufrir daños irreparables. A partir de ese momento no habrá presión en los hospitales y estaremos en condiciones de ganar la batalla a la COVID-19.

Pero para llegar a esa situación nos quedan aún días difíciles por delante. Tenemos que vivirlos con responsabilidad. Hemos pasado lo peor, tenemos la solución al alcance de la mano, no bajemos ahora la guardia, ni nos expongamos a riesgos innecesarios.

Queridas familias de Cantabria, os lo imploro: seamos prudentes. Respetad las normas y cuidaros más que nunca hasta que llegue la vacuna. Hoy por hoy, la única vacuna somos nosotros mismos.

Pensemos en la Navidad de 2021 y en todas las que están por llegar y hagamos cuanto esté en nuestras manos para que no nos falte nadie, para que todos podamos volver a celebrarlas con la alegría y el calor familiar.

Os deseo las mejores fiestas posibles y un venturoso 2021, en el que por fin dejemos atrás esta pesadilla. Pero sobre todo y más que nunca, os deseo mucha, mucha salud.

¡Feliz Navidad!