Matilde de la Torre regresa al lugar que le pertenece en la cultura de Cantabria

Matilde de la Torre regresa al lugar que le pertenece en la cultura de Cantabria

Matilde de la Torre regresa al lugar que le pertenece en la cultura de Cantabria

La Sociedad Cántabra de Escritores la nombra Socia de Honor a título póstumo en un homenaje que reivindicó en Cabezón de la Sal la vigencia de su obra y el extraordinario legado cultural de una mujer adelantada a su tiempo

Cabezón de la Sal, 9 de agosto de 2026. Matilde de la Torre Gutiérrez ya forma parte para siempre del Libro de Honor de la Sociedad Cántabra de Escritores. La escritora, periodista, maestra, musicóloga y folclorista cántabra recibió a título póstumo el reconocimiento como Socia de Honor de la SCE durante un emotivo acto celebrado en la Casa de Cultura Conde de San Diego de Cabezón de la Sal.

Pero la jornada fue mucho más que la entrega de un título.

El homenaje se convirtió en una reivindicación de una de las grandes mujeres de la cultura cántabra y permitió recorrer una trayectoria intelectual, literaria y humana que llevó a Matilde de la Torre desde su Cabezón de la Sal natal hasta el exilio mexicano, sin que jamás desapareciera su vinculación con Cantabria.

Un salón lleno de público, familiares, escritores, autoridades y miembros de la Sociedad Cántabra de Escritores volvió a demostrar que, muchas décadas después, Matilde de la Torre continúa despertando admiración, respeto y, sobre todo, interés por una obra que los participantes reclamaron recuperar y reeditar.

Un reconocimiento aprobado por unanimidad

La distinción había sido aprobada por unanimidad por la Asamblea General Ordinaria de la Sociedad Cántabra de Escritores celebrada el 21 de abril de 2026, a propuesta de su junta directiva.

José Hernández Úrculo, miembro y exdirectivo de la SCE, fue el organizador del homenaje, desarrollado con el apoyo y colaboración del Ayuntamiento de Cabezón de la Sal.

El alcalde, Víctor Manuel Reinoso, presidió una mesa en la que estuvieron también Paz de la Cuesta, presidenta de la Fundación Matilde de la Torre; Noemí Cueto Fernández-Peña, familiar de la homenajeada, y el propio José Hernández Úrculo en representación de la Sociedad Cántabra de Escritores.

También asistió Elena Palacio, directora general de la Sociedad de Cultura, en representación de la Consejería de Cultura del Gobierno de Cantabria, junto a representantes municipales, escritores y numerosos miembros de la SCE.

Matilde de la Torre, escritora y periodista

El presidente de la Sociedad Cántabra de Escritores, José Ramón Saiz Fernández, abrió las intervenciones recuperando una faceta fundamental de Matilde de la Torre: la de escritora y periodista.

Recordó sus libros y especialmente sus artículos publicados en El Cantábrico, desde cuyas páginas defendió la libertad de prensa y los derechos individuales.

Pero Saiz fue más allá de la propia biografía de Matilde para situarla dentro de un ambiente familiar y cultural extraordinario.

Su abuelo materno, Cástor Gutiérrez de la Torre, fundó en 1856 La Abeja Montañesa, periódico en el que aparecieron los primeros artículos de José María de Pereda. Otro miembro de la familia, Enrique, fue promotor y director de El Atlántico, fundado en 1886 y considerado un diario de altos vuelos literarios.

Aquellas raíces ayudan a comprender el entorno intelectual en el que se forjó una mujer que acabaría desarrollando una personalidad propia en ámbitos tan diversos como la literatura, el periodismo, la enseñanza, la política, la música o el estudio del folclore.

Cabezón de la Sal y una extraordinaria concentración de talento

El homenaje permitió poner sobre la mesa otra circunstancia que merece ser recordada: el extraordinario peso de Cabezón de la Sal en la historia cultural y periodística de Cantabria.

José Ramón Saiz relacionó esa tradición con nombres como Manuel Llano, Concha Espina y su familia, Manuel González Hoyos o Pedro Crespo de Lara, además de la propia familia Gutiérrez-Cueto.

Y precisamente Pedro Crespo de Lara, Hijo Predilecto de Cabezón de la Sal, escritor, jurista y Estela de Oro de las Letras de Cantabria, dibujó durante su intervención otra fotografía excepcional.

Unió el nombre de Matilde de la Torre con los de María Gutiérrez Blanchard, Consuelo Berges y Concha Espina.

Cuatro mujeres vinculadas a Cabezón de la Sal que, desde la literatura, el pensamiento, la traducción o la pintura, alcanzaron una dimensión que sobrepasó ampliamente los límites de Cantabria.

La pintora María Blanchard y la escritora y traductora Consuelo Berges estaban, además, unidas familiarmente a Matilde de la Torre.

No parece exagerado, por tanto, preguntarse qué tuvo aquel entorno social, familiar y cultural para que de un mismo espacio surgieran algunas de las mujeres más singulares de la cultura española de su tiempo.

No basta con recordarla: hay que volver a leerla

El investigador, historiador y escritor Antonio Martínez Cerezo centró buena parte de su intervención en la obra literaria de Matilde de la Torre.

Autor de más de treinta libros y miembro correspondiente de varias Reales Academias, Martínez Cerezo reclamó reiteradamente la reedición de sus obras como paso necesario para conocer y valorar realmente a la escritora.

Y el homenaje dejó un gesto concreto en esa dirección.

Los asistentes recibieron un ejemplar de La Ciudad Nueva, obra de Matilde de la Torre prologada y estudiada por el propio Antonio Martínez Cerezo y editada por el Ayuntamiento de Cabezón de la Sal.

Porque conservar la memoria de una escritora no consiste únicamente en colocar su nombre en una placa o concederle una distinción.

Consiste, fundamentalmente, en volver a leerla.

La palabra como instrumento de libertad

La secretaria de la Sociedad Cántabra de Escritores, Gilda Ruiloba, dio lectura al acta del nombramiento como Socia de Honor.

El acuerdo define a Matilde de la Torre como una intelectual comprometida que hizo de la palabra un instrumento al servicio de la educación, la libertad y la dignidad humana.

Su obra literaria y periodística estuvo acompañada de una firme defensa de la enseñanza y de la igualdad de oportunidades para las mujeres en una época en la que mantener esas posiciones exigía determinación y valentía.

Sus convicciones y responsabilidades públicas terminaron conduciéndola al exilio.

México se convirtió en una parte fundamental de la última etapa de su vida, pero ni la distancia ni el paso de los años rompieron su relación con Cantabria.

homenaje matilde de la torreUn título que recibe su familia

Finalizada la lectura del acuerdo, el alcalde de Cabezón de la Sal, Víctor Manuel Reinoso, y José Hernández Úrculo, en representación de la Sociedad Cántabra de Escritores, entregaron el diploma acreditativo a Noemí Cueto Fernández-Peña, familiar de Matilde de la Torre.

Noemí Cueto agradeció emocionada el reconocimiento y el cariño demostrado hacia la figura de Matilde.

Paz de la Cuesta, presidenta de la Fundación Matilde de la Torre, puso el broche al homenaje reclamando a instituciones y colectivos que continúen trabajando para engrandecer su legado y, especialmente, para extender su conocimiento entre las nuevas generaciones.

CONTEXTO | Una mujer mucho más grande que una etiqueta

Definir a Matilde de la Torre únicamente como escritora sería quedarse con una pequeña parte de su trayectoria.

Fue periodista, maestra, intelectual, musicóloga y estudiosa del folclore. Participó activamente en la vida pública de su tiempo y defendió la educación, la cultura, la igualdad y la libertad como instrumentos capaces de transformar la sociedad.

También conoció el precio de defender sus convicciones.

El exilio mexicano marcó una parte esencial de su biografía, aunque nunca borró sus raíces ni la relación con la tierra en la que había nacido.

Su vida pertenece a una época de extraordinaria efervescencia intelectual y permite además contemplar Cabezón de la Sal desde una perspectiva especialmente interesante: la de un lugar capaz de alumbrar o reunir alrededor suyo nombres fundamentales de las letras, las artes y el periodismo.

Por eso el homenaje celebrado este 7 de agosto tiene una lectura que supera la ceremonia institucional.

Matilde de la Torre no necesita únicamente ser recordada. Necesita ser leída, estudiada y conocida.

LAS CLAVES

  • Socia de Honor. La Sociedad Cántabra de Escritores ha incorporado a Matilde de la Torre, a título póstumo, a su Libro de Honor.
  • Unanimidad. El reconocimiento fue aprobado por unanimidad por la Asamblea General Ordinaria de la SCE del 21 de abril de 2026.
  • Homenaje en Cabezón. La Casa de Cultura Conde de San Diego acogió el acto ante un salón lleno de familiares, escritores, representantes institucionales y público.
  • Muchas Matildes en una. Escritora, periodista, maestra, musicóloga, folclorista e intelectual comprometida, su trayectoria resulta difícil de encerrar en una única disciplina.
  • Periodismo y libertad. Sus artículos en El Cantábrico forman parte de una trayectoria marcada por la defensa de la libertad de prensa y los derechos individuales.
  • Una tierra de cultura. El homenaje permitió recordar el extraordinario vínculo de Cabezón de la Sal con Matilde de la Torre, María Blanchard, Consuelo Berges y Concha Espina, además de su importante tradición periodística.
  • Recuperar su obra. Antonio Martínez Cerezo reclamó la reedición de sus libros y los asistentes recibieron un ejemplar de La Ciudad Nueva.
  • Del homenaje al futuro. La Fundación Matilde de la Torre reclamó que instituciones y colectivos contribuyan a difundir su legado entre las nuevas generaciones.

El título de Socia de Honor reconoce ahora oficialmente lo que la historia cultural de Cantabria dejó escrito hace mucho tiempo: Matilde de la Torre pertenece, por derecho propio, a la memoria intelectual de esta tierra.