La red de redes se ha convertido en el mejor aliado para estos establecimientos tan íntimos. Descubrir la sexualidad de uno mismo, explorar nuevos horizontes y experimentar con la pareja son tendencias que cada vez generan más inquietud entre el público. El gran tabú del erotismo, del cuerpo humano y de todos los placeres que lo rodean es algo que se está cayendo de la misma forma que lo haría una venda que se desprende de los ojos. La sociedad actual tiene más curiosidad y tiene menos tapujos a la hora de tratar todo lo que tenga un toque sexual.

Somos más abiertos, pero este cambio de mentalidad también se debe a la facilidad de propagación y de encontrar más personas que no se cortan un pelo a la hora de tocar estos temas. Internet, con toda la revolución que ha supuesto en prácticamente todos los niveles, se ha postulado como el compañero perfecto para esta liberación y erradicación de los tabúes. Las personas han encontrado en esta tecnología una herramienta perfecta para tratar con otros, para buscar información y para ir normalizando algo que antes se trataba como prohibido.

No es el único factor, por supuesto. La sociedad ha comenzado a considerar el sexo como algo más natural que antaño, como algo más de la vida cotidiana que no tiene por qué ser hablado entre cuchicheos y a escondidas. Aunque aquí, de nuevo, la red de redes ha puesto su gran granito de arena; y es también ha favorecido mucho la comunicación entre personas, como propiciado vías alternativas para descubrir aún más sobre un mundo que antes estaba visto con mucho más recelo.

Los primeros que lo han notado, además de nosotros, han sido los negocios que viven de ello. Los sexshop cada vez tienen más clientela, cada vez son más conocidos y cada vez se toman más como algo común en lugar de como lugares a los que van personas raras; como también han encontrado en internet el lugar perfecto para ampliar su negocio. ¿Por qué? Por tres sencillas pero enormes razones.

Privacidad

Sí, se ha normalizado; pero todavía hay personas que lo quieren tratar con la mayor discreción. En este sentido, los sexshop online son totalmente idóneos. Puedes visitarlos desde casa, echar un vistazo a todos los que quieras y conocer todo el catálogo que tienen; y lo mejor es que no hay nadie que te vea, ni siquiera que sepa dónde has mirado o dónde vas a mirar. Te ahorras miradas indiscretas, que las sigue habiendo, y algún que otro cuchicheo incómodo. Además, puedes echar un vistazo con toda la tranquilidad del mundo y sin pudor alguno.

Quizás esta sea la gran ventaja de internet, puedes mirar donde quieras y cuando quieras, y nadie sabrá que lo has hecho, salvo que quieras dejar tu huella.

Variedad

No es que puedas encontrar una tienda erótica, ni dos, ni tres… Es que puedes encontrar cientos y cientos. Solo introducir una búsqueda en Google te lleva a una ingente cantidad de nombres y establecimientos distintos para que te pierdas durante horas mirando y comparando precios.

Y esto de la variedad no solo se aplica a la cantidad de tiendas online, sino también a la de productos. En internet se puede encontrar de todo, sea cual sea el sector al que te lances a mirar. Solo hay que tener un poco de paciencia y curiosidad para empezar a descubrir cosas que puede que nunca hubieras imaginado siquiera que existían.

Comodidad

La última, pero no menos importante, baza de los sex shop en la red de redes. No tienes que desplazarte, ni siquiera buscar una tienda cercana a casa para moverte poco, ni tampoco una apartada para que nadie te vea (si eres más pudoroso). Solo tienes que entrar a la tienda en cuestión a través de la red de redes, solicitar lo que quieres a través de su inmenso catálogo y esperar a que llegue a tu casa.

Para colmo, algunas, a partir de ciertas cantidades, ofrecen gastos de envío completamente gratuitos, y hasta envíos en menos de 48 horas. ¿Es o no es cómodo hacer una compra a través de internet?

Este trío de grandes razones son lo que ha impulsado a los sex shop en los últimos años en el plano digital. Han sabido posicionarse, adaptar sus servicios a las exigencias de los tiempos que corren, y además lo han hecho en una época en la que estamos avanzando a pasos agigantados en cuanto a la normalización de lo sexual.

Sí, sigue habiendo pudores y vergüenzas; pero con una mirada al pasado está más que claro que todo ha cambiado de una forma bestial. ¿Cuánto más cambiará? Eso es algo que no podemos vaticinar, pero desde luego estos establecimientos seguirán ahí al pie del cañón.