Manel Fontdevila se ha convertido en el gran cronista de nuestra época gracias a su capacidad de diseccionar nuestra sociedad. El mejor modo de poder ver un retrato del momento político que estamos viviendo es seguir su obra tanto en eldiario.es como en Orgullo y Satisfacción. Todo un genio del humor, Manel Fontdevila nos muestra su biblioteca.

Pregunta- ¿Cuál fue el primer tebeo que recuerdas haber leído?

Lo más lejano que recuerdo deben ser los Cavall Fort que había en casa, o los primeros “Mortadelo”, con esa historieta de Ibáñez en portada y la “O” del titulo que cambiaba a cada número. Y un Extra Pulgarcito de los primeros 70, con otra vez Mortadelo en portada a lo Leonardo da Vinci dibujado por Gin y una historieta del Inspector Dan con una momia que me daba terror. Y una docena de tomos de la colección Dumbo. No sé qué sería lo primero.

P.: ¿Y el primero que has comprado?

Ni idea. Cuando salía la página de “El Habichuelo” en el TBO me convertí en fiel comprador, tendría once o doce años. Supongo que antes habría comprado otras cosas.

P.: ¿Mantienes los tebeos que te enamoraron de pequeño?

Conservo muy pocos de los de esa época, algún Tintín. De las revistas, que era lo que más tenía, no me queda casi nada. He recomprado algunas cosas, el Pulgarcito de la momia o los tomos de Dumbo.

P.: ¿Cuál es tu Rosebud particular?

Una vez mi padre, no sé por qué, estuvo en Madrid y me trajo un libro de los de Trinca: “Oliver”, de Chiqui de la Fuente, un tebeo bélico al que tuve mucho cariño hasta que, supongo, lo perdí. No lo he vuelto a ver nunca más. De hecho, prefiero no volver a verlo, en mi cabeza sigue siendo demasiado bueno.

P.: ¿Cómo organizas tus bibliotecas? ¿Por colecciones, por autores, por formatos?

Organizar no es exactamente la palabra. Está un poco por origen, francés, americano, de aquí, japonés… y luego por colecciones, o por el tono o el tema: de humor, clásicos, de ilustraciones… libros a un lado, revistas al otro… no es una organización muy meditada, pero acabo encontrando lo que busco. Excepto si ha salido en los últimos años, que, al no tener ya demasiado lugar, puede estar en cualquier parte, donde quepa.

P.: ¿Cómo compaginas los álbums europeos con las novelas gráficas o las grapas? ¿Las pones en las mismas estanterías? ¿Las estanterías se adaptan a los formatos de los tebeos o al revés?

No: álbums con álbums, libros con libros, grapas con grapas… El tamaño de la estantería suele marcar el contenido, no al revés.

P.: ¿Compras grapas habitualmente? Si es así ¿cómo te las arreglas para guardarlas?

Lo cierto es que hasta hace un año la única grapa que compraba era El Jueves y, desde el lío de la portada, ya ni ésta. Anteriormente compraba tebeos de Fantagraphics y cosas así, y revistas cuando las hubo, claro, no sé si esto cuenta como grapa. Tebeos de superhéroes no creo que haya más de docena y media en casa, por lo menos en formato comic book. Los guardo en estanterías tal cual, encajados entre otras cosas aguantan bastante bien. Y si no aguantan, los apilo.

P.: ¿Hay algún tebeo que te arrepientes de haber dejado y que no te han devuelto?

No sé, quizás los que me faltan para completar las colecciones de varias revistas. Hace unos años, que alguien te pillara un Víbora y que no volvieras a verlo era hasta normal. Tampoco es algo que me quite el sueño, en cualquier caso. De Cairo, por ejemplo, me falta el número de la portada de Ceesepe y bueno, lo cierto es que lo he tenido varias veces en las manos… pero al final siempre encuentro algo mejor que comprar.

P.: ¿Regalas tebeos a los no lectores?

Sí, claro. De hecho, tampoco se me suelen ocurrir muchas más cosas. Para mi lo que sería un problema sería tener que regalar perfumes, o una bicicleta. Con un tebeo me siento seguro.

P.: ¿Cuál es, para ti, la joya de tu colección?

No sé. Por fetichismo, “Les inachevés” de Chaland, unos cuadernos con los lápices y páginas de Spirou y Bob Fish que Chaland tenía en marcha cuando murió. O la edición catalana de “Le grand Duduche” de Cabú, un tebeo de los que te marcan. En general, a cualquier tebeo con historia detrás le tengo un cariño.

P.: ¿Hay algún cómic que no te canses de releer?

Todo lo de Tardi es, con seguridad, lo que más he releído, especialmente los libros de Néstor Burma. Más recientemente me doy cuenta de que he releído infinidad de veces “En la cocina con Alain Passard”, de Christophe Blain, que me fascina como trabajo y como lectura. También releo cada vez que me lo cruzo “La gran odalisca”, de Vives, Ruppert y Mulot. Son tebeos que posiblemente conectan con algún punto raro de mis intereses como dibujante.

P.: ¿Hay alguno que hayas comprado varias veces?

Alguno que haya perdido, quizás. O que está en mal estado; compré una integral de Mafalda cuando tenía los libros de tiras a punto de desintegrarse. Y sigo leyendo los libros de tiras, la integral es incomodísima de manejar.

P.: ¿Compras las nuevas ediciones si incluyen extras o nuevas recopilaciones para tener toda la colección en el mismo formato?

Por los extras es posible; aunque no recuerde ahora ningún caso, creo que puntualmente he caído en ello. Lo demás no, me da igual.

P.: ¿Eres completista?

En espíritu sí, pero lo cierto es que no tengo casi nada completo. Alguna serie, Tintín, este tipo de cosa. No sufro por ello. Soy, básicamente, desordenado.

P.: ¿Hay alguna serie o autor del que esperes con ansiedad su nuevo trabajo?

Olivier Schrawuen, Chris Ware, Jaime Hernández… sí, hay varios. En un terreno más doméstico, ver obra nueva de la gente que conozco y con la que comparto intereses es igualmente algo estimulante que disfruto mucho.  Espero también con ansiedad que alguien edite un libro definitivo recopilando la obra de Coll, o la de Vázquez, aunque no sé si esto entra en lo que es esta pregunta.

P.: ¿Cuántos tebeos tienes?

¡Demasiados! Llevo comprándolos desde los trece años, imagina.

P.: ¿Catalogas los tebeos que tienes? ¿Tiene cada tebeo su lugar asignado o dónde entre lo metes?

Nunca he catalogado nada. Ya me cuesta bastante que libros y revistas mantengan el orden en la estantería, el uno antes del dos, después el tres…

P.: Europeo, manga, americano, novela gráfico ¿Qué tipo de tebeo lees más asiduamente?

Lo que entendemos por novela gráfica debe ser lo que más he leído en los últimos años. También intento estar al día del tema humor, claro. De todas formas, mi economía me ha llevado a ser usuario asíduo de la biblioteca, lo que ha acabado abriendo el abanico temático y estilístico considerablemente.

P.: ¿Cómo guardas los tebeos de Chris Ware?

En estanterías distintas.

P.: ¿Cuál es el último tebeo que te ha sorprendido?

Pues casi siempre reediciones de clásicos, la verdad. Cualquier cosa de Gus Bofa, o “Mimodrames”, de H. M. Bateman, que recoge antiguas páginas del Punch y es realmente tronchante. Abel Quezada, un humorista mexicano que desconocía hasta hace nada. De lo actual, quizás Schrawuen, o Yokoyama. Blutch también suele sorprenderme con cada trabajo que publica.

P.: ¿Qué haces cuando ya no tienes más sitio para guardarlos?

De momento tengo sitio. O sea, tengo espacio, sitio no. Los apilo por ahí.

P.: ¿Qué haces con un tebeo cuando no reúne las expectativas? ¿Lo cambias, vendes, donas o lo guardas para darle una segunda oportunidad en otro momento?

¡Lo primero, aviso a mis amigos para que no se lo compren! Y luego lo apilo con los otros. A no ser que me lo pida alguien expresamente, me cuesta un poco regalar algo que no me ha gustado, ¡hay que regalar cosas que te gusten! Y sí, periodicamente reintento libros pensando “a ver si ya me gusta esto”, y bueno… alguna vez ha pasado, y otras veces no. Me pasa muchísimo más lo contrario: libros que me gustaron mucho y que ahora, de repente, se me caen de las manos.

P.: ¿El tebeo digital desplazará al de papel en algún momento? Si consigues la versión digital de un tebeo ¿te deshaces de la edición impresa que ya tenías?

Buf, es complicado… Creo que el formato digital acabará con lo que es el tebeo de consumo más inmediato. Los libros quizás aguanten una generación más, no sé. Dicho esto, prácticamente no tengo tebeos en formato digital, ¡y la mayoría de los que tengo es porque traen trabajos mios! Como lector me cuesta leer algo demasiado largo en pantalla. Quizás si algún día tengo una tablet la cosa sea diferente.

P.: ¿Dudas mucho a la hora de comprar un tebeo o te mueves por impulsos?

Bueno, con las cosas que salen aquí normalmente ya va uno a la tienda informado o con datos como para situar bastante de lo que hay. En cualquier caso, si algo me llama pero lo desconozco, miro un poco de qué va o consulto por ahí. Antes de la crisis sí me dejaba llevar por el instinto; ahora, en cambio, prácticamente ya sé los tebeos que voy a comprar en los próximos tres meses.

P.: ¿Hay algún cómic que te llame pero no te acabes de decidir?

Ja ja… ¡Spiderman! Esa historia de que se le muere la novia todo el mundo dice que está muy bien… Lo digo en serio, ¿eh?

P.: ¿Compras habitualmente cómics en inglés o francés?

En inglés había comprado cuando nadie editaba aquí las cosas de Clowes, Chester Brown y compañía, pero el idioma en el que leo con facilidad es el francés. Tengo la casa llena de cómics franceses.

P.: Si sale la edición en castellano ¿los vuelves a comprar?

Raramente.

P.: ¿Algún tebeo inconfesable?

Mmmh… quizás los dos primeros tomos de El Mercenario. No los compré, ¿eh? Llegaron a casa no sé muy bien cómo. Pero no puedo tirarlos, hay algo en esa especie de Conan de Galerías Preciados que me parece muy aleccionador. Lo miro y me digo “¡qué desiertos hemos atravesado!”

P.: Después de tantos años como lector ¿consigues mantener la ilusión al abrir un nuevo tebeo?

Bueno, ese es el reto, mantener la ilusión por abrirlos, ¡y hasta por dibujarlos! De hecho, muchas veces una cosa tira de la otra. Siempre tengo ganas, incluso necesidad, de leer tebeos que te pongan un poco las pilas.

P.: ¿Tapa dura o blanda?

Yo qué sé. En general tampoco es una opción que puedas escoger… leo muchas cosas en tapa dura que son puro despilfarro, eso es cierto.

P.: ¿Brillo o mate?

Mate, quizás.

P.: ¿A que huelen los tebeos?

A dudas, a cansancio, a muchas horas encerrado… y al final, a tinta. Es muy agradable.

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