KamBrass Quintet (Barcelona, 2017), es una de las formaciones jóvenes de viento metal con mayor proyección
La iglesia de Santa María la Real de Las Henestrosas de las Quintanillas, en Valdeolea, acogió el concierto del KamBrass Quintet, organizado conjuntamente por la Fundación Camino Lebaniego, la Sociedad Menéndez Pelayo (SMP) y el Ayuntamiento de Valdeolea. Más de un centenar de personas llenaron el histórico templo para asistir a una actuación que destacó tanto por la originalidad de su propuesta como por la excepcional calidad de sus intérpretes.
El concierto fue presentado por Pilar Gómez Baamonde, directora de la Fundación Camino Lebaniego; Fernando Franco, alcalde de Valdeolea, y Borja Rodríguez Gutiérrez, presidente de la Sociedad Menéndez Pelayo. En sus intervenciones se puso de manifiesto la importancia de iniciativas que permiten unir música, patrimonio y territorio y acercar propuestas culturales de primer nivel a los distintos municipios de Cantabria.
Un quinteto de amplia trayectoria internacional
KamBrass Quintet, nacido en Barcelona en 2017, se ha consolidado como una de las formaciones jóvenes de viento metal con mayor proyección. El conjunto se caracteriza por concebir cada programa como un proyecto artístico unitario y por combinar obras originales para quinteto de metales, arreglos propios, estrenos y encargos de nueva creación. A lo largo de su trayectoria ha obtenido diversos premios y reconocimientos internacionales.
En Las Henestrosas actuaron Iñigo Ocón Sagastume y Joan Pàmies Magrané, (trompetas), María Servera Monserrat (trompa), Xavier Gil Batet (trombón) y Oriol Reverter Curto (tuba), formación con la que KamBrass está desarrollando actualmente sus proyectos. El programa presentado, bajo el título «Transfoliación: Metamorfosis de la folía», proponía un recorrido por más de cinco siglos de historia de la música a partir de una de las estructuras musicales más antiguas y fecundas de la tradición europea: la Folía. Nacida en la península ibérica como una danza de carácter popular, fue transformándose progresivamente hasta convertirse durante el Barroco en un esquema de variaciones utilizado por numerosos compositores y llegar, bajo nuevas formas, hasta la creación contemporánea.
El hilo conductor de todo el concierto fue Foliations, del compositor estadounidense Jan Bach (1937-2020), una obra especialmente vinculada al repertorio del quinteto de metales. Sus diferentes secciones fueron distribuidas a lo largo del programa, de manera que el tema y sus variaciones reaparecían entre las composiciones de distintas épocas y funcionaban como nexo entre el pasado y el presente. Una estructura que permitía al público percibir la Folía no como una forma musical perteneciente únicamente a un determinado periodo histórico, sino como un motivo sometido a una continua transformación.
De Juan del Encina a la creación contemporánea
El concierto comenzó con el tema de Foliations (1995), de Jan Bach, al que siguió Hoy comamos y bebamos (1495), de Juan del Encina (1468-1529). La presencia de Encina remitía a los orígenes renacentistas y populares de la Folía, estrechamente relacionada en sus primeras manifestaciones con la danza, la repetición y la improvisación. A continuación se interpretó Les Folies d’Espagne (1672), de Jean-Baptiste Lully (1632-1687), muestra de la transformación experimentada por aquella tradición ibérica al integrarse plenamente en el lenguaje musical del Barroco europeo. Nuevas variaciones de Foliations sirvieron para enlazar este bloque con la música española del siglo XX. El protagonismo correspondió entonces a Manuel de Falla (1876-1946), del que KamBrass ofreció tres páginas: la Danza n.º 1 de La vida breve (1913), la Danza ritual del fuego de El amor brujo (1915) y la Danza del molinero (1919). Las tres obras permitieron mostrar cómo, aun cuando la Folía había dejado de utilizarse como forma explícita, parte de su espíritu permanecía en el poderoso componente rítmico de la música española.
Tras una nueva aparición de las variaciones de Jan Bach, el recorrido desembocó en la música de nuestro tiempo con Oxímoron (2025), de Garazi Zabaleta, obra encargada por el propio KamBrass Quintet. La composición lleva la idea de transformación a la música popular vasca, tomando como punto de partida una danza tradicional vasca. El programa se cerró nuevamente con Foliations, completando así una arquitectura circular en la que una misma idea musical atravesaba siglos, estilos y tradiciones. La propuesta mostró de manera especialmente clara una de las principales cualidades de KamBrass: la capacidad para convertir cinco instrumentos de metal de características muy diferentes en una formación camerística extraordinariamente cohesionada. La precisión, el equilibrio entre las voces, la riqueza dinámica y tímbrica y la musicalidad del conjunto se pusieron al servicio de un programa exigente y cuidadosamente construido.
Entusiasmo del público
El público respondió con entusiasmo. Más de 100 personas llenaron la iglesia de Santa María la Real y siguieron con enorme atención un concierto cuya calidad excepcional quedó patente desde las primeras intervenciones. Al finalizar la actuación, los asistentes dedicaron un prolongado aplauso a los cinco intérpretes, como reconocimiento a una interpretación de altísimo nivel. KamBrass Quintet correspondió a la calurosa acogida ofreciendo como propina una impresionante versión de la Nana de Manuel de Falla, interpretada con una extraordinaria delicadeza y expresividad, que puso un brillante y emotivo broche final al concierto.
La jornada volvió así a demostrar las posibilidades que ofrece la unión entre música y patrimonio. La sonoridad del quinteto de metales encontró en la arquitectura de Santa María la Real un escenario privilegiado, al tiempo que el concierto permitió acercar a numerosos espectadores a uno de los monumentos medievales más destacados de Valdeolea. Una combinación de creación musical, historia y patrimonio que convirtió la actuación de KamBrass Quintet en una cita cultural especialmente destacada.
Santa María La Real
El marco elegido resultó especialmente apropiado. Santa María la Real se levanta de forma aislada sobre un cerro entre Bercedo y Las Henestrosas de las Quintanillas y constituye uno de los principales testimonios del románico de Valdeolea. El templo, iniciado a finales del siglo XII y continuado en el XIII sobre una antigua necrópolis, conserva importantes elementos románicos, aunque fue objeto de ampliaciones y reformas posteriores. Especial relevancia tienen también sus pinturas murales góticas. La importancia histórica y artística del edificio motivó su declaración como monumento histórico-artístico de carácter nacional en 1981, condición que posteriormente pasó a tener la consideración de Bien de Interés Cultural.
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Author: CD
