El hombre que siempre estuvo allí. Entrevista a Lope.

José Ángel Lopetegi, Lope, es un nombre esencial en el cómic y la animación vasca. Desde sus comienzos en la revista Ipurbeltz hasta la realización del storyboard de la película de Nur, a través de sus manos se puede contar la historia del cómic vasco.

Ipurbeltz fue una revista realizada en euskera que, entre 1977 y 2008, vio pasar por sus páginas a todos los dibujantes esenciales de nuestras viñetas, desde Dani Fani a Iñaki G. Holgado, de Juan Luis Landa a Antton Olariaga.

En animación hay que destacar el trabajo de Lope junto a Juanba Berasategi, recientemente fallecido y que fue uno de los grandes precursores de la animación en Euskadi.

Conocemos un poco más a Lope.

La primera referencia tuya que tengo es Ipurbeltz.

Sí, empecé en Ipurbeltz muy joven. Tenía unos 16 años. Hacía seis o siete números que había salido la revista. Estaba en el instituto todavía y llevé páginas para enseñar. En esa época, Paco Sagarzazu hacía guiones para Ipurbeltz y entre toda la oferta de dibujantes, no sé por qué, alucino todavía, me eligió a mí.

Es una época en la que no había cabeceras para dibujantes y mucho menos en euskera.

En ese momento no había otra. Había revistas como Kili Kili pero lo que hacían sobre todo era traducir material de Bruguera. Ipurbeltz fue la primera oportunidad para muchos dibujantes. Había algunos que llevaban tiempo ilustrando en periódicos o en prensa como Olariaga o Ion Zabaleta pero creo que fue la primera plataforma para dibujar cómics para todos los que intentábamos empezar en ello.

Empiezas con un guionista para desarrollar posteriormente tus propias historias.

Eso es. Al principio con guiones de Paco Sagarzazu y luego ya empecé a hacer historias con guiones propios. Yo siempre he sido he sido de gag corto. He hecho sobre todo historias de dos, cuatro, ocho páginas. Siempre he estado muy influenciado por la escuela de Bruguera y los tebeos que leía de niño.

¿Cómo era la revista desde dentro? La publicación duró más de 30 años. Imagino que pasaría por distintas etapas.

Sí, al principio era la novedad en 1977. De hecho, recibió mucho apoyo popular al principio llegando a los 10.000 suscriptores. Incluso en sus inicios fue un tiempo quincenal antes de pasar a ser mensual. Poco a poco los suscriptores fueron cayendo y la revista pasó de ser exclusivamente de cómics a ser una revista de jóvenes más puesta al día, con reportajes de actualidad, entrevistas, etc. De hecho tuvo una época en los años 90 en la que estaba muy ligada a la televisión y al programa Superbat de ETB.

Posteriormente volvió a centrarse en el cómic pero no volvió a ser lo mismo. Tampoco tuvo mucho apoyo institucional. Sí que tuvo algunas ayudas del Gobierno Vasco pero al final fue insostenible y tuvieron que cerrarlo.

¿Cuáles eran los autores y los personajes más significativos de la revista?

Solíamos hacer encuestas para ver cuál era el personaje más popular y durante una buena época fue Punki, de Antton Dueso. Al principio, cuando yo era chaval, el personaje más conocido era Mintxo, que hacía Berzosa.

Casi todo el mundo de la ilustración en Euskadi ha pasado por Ipurbeltz.

Sí, yo creo que hemos pasado prácticamente todos. Al poco tiempo de salir la revista apareció Gregorio Muro, Harriet, y empezó a recopilar lo que publicaba en la revista en álbumes. Hizo muchos guiones y fue el primero que tuvo una visión comercial clara trabajando para la revista pero mirando hacia Europa. Con él trabajaron muchos autores y fue un referente para todos los autores que publicaban aquí pero con la vista orientada hacia Francia.

¿Era más fácil trabajar las series creando personajes fijos?

Sí, yo trabajaba series como Kipe, un ladrón, o Pirata, pero eran historias de dos o cuatro páginas con muchos gags. En Ipurbeltz he dibujado mucho humor, que era la línea de la revista. También había cosas serias como lo de Gregorio Muro. También se inició en la revista Landa con historias de humor de cuatro páginas hasta que empezó con Joxean Muñoz El ciclo de Irati y empezó con historias largas.

Tampoco había mucho espacio para contar grandes cosas. Había 32 páginas y muchos autores así que había que distribuir bien las páginas.

 

¿Hasta qué punto los autores participabais de la organización de la revista?

En principio yo era ajeno a todo ello y durante una época estuve muy apartado de aquello porque me dediqué más a la animación. Más tarde volví a la revista y en una época estábamos muy implicados Antton Dueso y yo. Era una época en la que habían bajado mucho las suscripciones y la revista tenía muy pocas páginas. En el momento en el que menos presupuesto había nos encargaron la dirección artística de la revista. Intentamos hacer la revista que nos hubiese gustado leer y aunque duró poco esta temporada, un año y medio más o menos, tuvimos la oportunidad al menos de editarla. Repartíamos los trabajos, mirábamos los plazos y montábamos la revista… Fue una bonita experiencia. Siempre he pensado que se nota mucho cuando una revista la llevan los autores como se puede ver en el trabajo que está haciendo ahora Dani Fano con Xabiroi. En el trato con los autores, el acabado y todo lo demás.

La revista dura hasta el 2008. ¿Cómo vives el momento del cierre después de una vida vinculado a la revista?

Nos pilló de sorpresa pero tampoco tanto. Llevábamos años escuchando que se iba a cerrar, que las suscripciones estaban bajando mucho y demás. Nos avisaron con medio año de antelación pero no contaron con nosotros para buscar alguna solución alternativa. Creo que llevaban muchos años aguantando y para Erein tuvo que ser duro cerrar una cabecera que era un referente.

Da pena porque ha quedado un hueco en el cómic infantil que no se cubre. En Euskadi tenemos dos revistas: Irria, la revista de los payasos Pirritx y Porrotx, pero es muy infantil. Después está Xabiroi, que se dirige a un público de 14 años para arriba y ha quedado esa franja intermedia que cubría Ipurbeltz, vacía. Igual es que el mercado tampoco lo necesita.

¿Hay algún modo de dar a conocer el legado de la revista a las nuevas generaciones o su tiempo ya ha pasado?

Yo creo que su tiempo ya ha pasado. Todo ese material probablemente esté desfasado. Habrá gente a la que le gustaría ver las maravillosas páginas que hacía Olariaga pero probablemente tenga más valor para un museo. Hay mucho material bueno publicado pero creo que ya es parte de la historia y no merece la pena darle más vueltas.

Hablabas antes de animación. En torno a la figura de Juanba Berasategi se forma un grupo de dibujantes que impulsáis la animación en Euskadi. Algunos ya os conocíais de Ipurbeltz.

La mayoría no nos conocíamos personalmente. Juanba empezó con un par de cortos. Después empezamos con La Calabaza Mágica, que iba a ser un corto también, siendo definitivamente un largo. Reunió un grupo de la zona: de Renteria, Lezo, Pasajes, Hernani… Poco a poco hizo falta más gente y la única referencia que teníamos para buscar era la revista Ipurbeltz. De allí vino gente como Varela, Sestero, Landa, Gastón. En ese momento no había mucho más cómic donde buscar. Los primeros años estuvimos en Irun y todos éramos de la cantera de Ipurbeltz.

Del grupo de trabajo de animación sale un proyecto singular: Gabai.

Eso es. Cuando terminamos La Calabaza Mágica nos trasladamos a un estudio en Gros, justo en frente de la editorial Lur. Fue casi por proximidad por lo que empezamos a trabajar. Ellos funcionaban prácticamente con la venta de enciclopedias a domicilio. Les funcionaba bien y llevaban tiempo queriendo sacar una historia de Euskal Herria en cómic. Coincidieron todos los factores y el grupo que empezamos en La Calabaza Mágica en Irún seguimos con series para ETB en Gross y compaginábamos la animación con el primer proyecto de Gabai.

En el primer proyecto de Gabai los guiones eran de Rafa Castellano y posteriormente se incorporó Joxean Muñoz. Me acuerdo que al principio el lápiz lo hacíamos Carlos Varela y yo. Después la tinta la hacían Juan Luis Landa y Pedro Sestelo, incluso recuerdo que alguna página la entintó Álex de la Iglesia. Se integró posteriormente Juan Carlos Nazabal, que dibujaba una tira en La Voz de Euskadi. El color era de Gastón Majarenas y luego también estuvieron Iturri y Aintzane Domenech. Estuvimos 4 años con ello. La primera colección eran 24 álbumes que se recopilaron en ocho tomos.

Eran historias de 62 páginas, como los álbumes de Tintin, pero sin ninguna similitud más con ese personaje. Nuestros dioses eran Franquin y Uderzo. Los plazos eran muy marcados y allí hicimos mucha mano. Muchísima.

Después hubo una segunda parte que no llegó a salir en tomos que publicó El Diario Vasco: Vascos con historia.

Esa época pasábamos de hacer cómics a hacer animación con solo cruzar la calle, de una acera a otra.

Empezamos en el año 87 y terminamos en 1996 con la de los personajes históricos. El único parón que hubo en medio fue el álbum de San Ignacio de Loyola y un paréntesis para colaborar con Juanba en animación.

Firmáis como colectivo Stesó!.

(Ríe) Lo íbamos a llamar Danba!, que sonaba a onomatopeya autóctona,  pero al final y por mala coordinación nos registramos y firmamos como Stesó!. Total que, lógicamente, todos nos llamaban Esteso, Estesó, Pajares y Esteso, en fin…

La estructura de Gabai está muy marcada. Gabai es un personaje actual que sueña que viaja al pasado y recorre nuestra historia desde la prehistoria hasta nuestros tiempos.

Eso es.

La estructura era esa. Gabai era un chaval que suplía sus malas notas con un derroche de imaginación. Si veía una hoguera la noche de San Juan, alucinaba y se remontaba automáticamente a cualquier akelarre del siglo XVII, por poner un ejemplo. Lo que sí tenía el personaje es que además estaba muy bien acompañado. Tenía alrededor unos  personajes secundarios muy bien definidos. Rafael Castellano se lo trabajó mucho. Había unos 8 personajes pero los principales eran Gabai y su amigo Kurtis. Creo que nos quedó un trabajo por encima de la edad a la que se dirigía. Como dijo una vez Juanba: es un cómic de historia para gente que sabe historia. O sea que en ese sentido sí que fallamos un poco, pero a la velocidad que trabajábamos no había tiempo para correcciones.

Hablabas antes de una segunda colección: Vascos con historia.

Eso es. La primera colección se vendió muy bien. Creo que vendieron 40.000 colecciones. En medio hicimos una historia de San Ignacio de Loyola. El guión era de Rafael Castellano también. Yo me encargaba del boceto a lápiz, Landa lo terminaba con una tinta muy currada y Ángel Espinosa se encargaba del color. Después empezamos con Vascos con historia. Cuando íbamos muy avanzados tuvimos que parar por motivos económicos. Llevábamos unos 20 álbumes hechos de los que se publicaron 12. Después se notó la crisis en el cómic y todo se terminó pero durante una época larga estuvimos comiendo de ello y además bien porque Lur editorial pagaba muy bien. Al cesar lo que es del César.

Ya había cerrado entonces Habeko Mik. Imagino que para los dibujantes supondría un gran varapalo ver que no teníais lugar donde publicar.

Claro. Habeko Mik tenía mucho apoyo y daba trabajo a muchos dibujantes. Yo nunca publiqué allí pero conozco muchos compañeros que sí participaron. Tenía además la ventaja de que posteriormente se recopilaban en álbumes las entregas realizadas. En ese sentido Harriet fue un referente. Fue un referente sobre todo en dar salida a nuestro cómic, cuidar la calidad del guión y el dibujo y poder llegar hacia otros mercados.

Después de Gabai te centras en el mercado editorial y, sobre todo, haces mucha animación.

Eso es, hago mucha animación. A partir del año 1997 hago sobre todo storyboards para series de ETB con la productora Lotura Films, aunque también los hice para Merlín, Dibulitoon, etc. También hacía cosas sueltas para Ipurbeltz. Durante una época corta colaboré con El Jueves. Más tarde con Dibus!. También con Argia y después con Mister K. También hacía ilustraciones para Elkar y para Erein pero básicamente hacía storyboards para series y publicidad.

De todos modos en los años 90 Carlos Varela junto con María Vallejo crearon la empresa de animación Merlín y, a comienzos de siglo, tenía un proyecto muy ambicioso, una serie de televisión de Fanhunter de Cels Piñol. Hizo algunos capítulos  para Internet y tuvo una apuesta muy fuerte económica para hacer un piloto muy trabajado, de mucha calidad, pero el proyecto no salió, e incluso hizo que la empresa cerrase.

Lo que sí salieron fueron 12 números de Fanhunter que publicó Planeta y que dibujé yo. Tenía que adaptar al cómic los guiones de Cels para la serie. Eran números de 22 páginas más portada y ese año sí que me dediqué únicamente al cómic. Era el año 2002, creo.

 Como el cómic, la animación ha tenido mucha precariedad en Euskadi.

Sí, Juanba abrió el camino y trabajó y formó a mucha gente que posteriormente abrieron sus propias empresas como el caso de Dibulitoon, Merlín de Carlos Varela y algún otro…

Yo he trabajado sobre todo con Juanba y lo que hacíamos la segunda mitad de los 90 para ETB tenían unos presupuestos ridículos. Cada tres o cuatro años nos embarcábamos en alguna película pero mientras tanto había que presentar proyectos y hacer todo tipo de trabajos, sobrevivir como se pudiera. La cuestión siempre ha sido sobrevivir tanto en cómic como en animación.

De la mano de la Federación de Ikastolas en 2005 vuelve el cómic con la dirección de Dani Fano.

Sí, además se nota mucho que la dirige un dibujante. La revista gana en todo. Los autores están mejor considerados, mejor pagados y hay una mejor relación entre todas las partes. Dani hace una revista de calidad que mira a Europa. Son series prepublicadas que luego se pueden recopilar en álbumes. Siguiendo con la iniciativa unos años atrás de Harriet.

En Xabiroi haces primero una serie de Tarzan y posteriormente una de Zombies.

Eso es. Al principio hacía unas cuatro páginas con una serie que ya tenía empezada antes. El problema es que cada vez tenía menos tiempo para compaginarlo con otros trabajos y me costaba más. Me propuso Dani colaborar con Egoitz Lasa que tenía una idea de serie, Zonbiñe. Me gustó mucho hacerlo y me hizo mucha ilusión pero al final no pude hacer ni eso. Estaba a la vez haciendo las ilustraciones para  Elkar de una historia de Euskal Herria con tinta de Iñaki Holgado y color de Ángel Espinosa. Estaba a la vez con la revista Irria, la que te comentaba antes de Pirritx y Porrotx. A la vez estaba haciendo el storyboard de Nur y el templo del dragón, que se acaba de estrenar ahora. Fue un año que lo pasé muy mal y tuve que ir dejando páginas y no pude seguir con lo de Xabiroi. Aunque era lo que menos tiempo me tenía que ocupar cada vez que llegaba era una losa y no podía seguir. Preferí acabar antes que hacerlo mal.

 

Este año fallece Juanba Berasategi dejando una película como homenaje póstumo: Nur.

Sí, además dejó bastante encarrilado el proyecto de una serie que arrancará después del verano, hacia octubre. Juanba era una persona que, aparte de ser un gran dibujante y sobre todo un grandísimo productor, tenía olfato para saber a qué puertas llamar. Para cuando estábamos trabajando en una historia ya estaba preparando la siguiente. Deja un hueco difícil de llenar además del dolor personal.

Nur es uno de los personajes más conocidos de Toti Mártinez de Lezea y Juan Luis Landa que acaba de salir.

Coincidió más o menos que empezamos a trabajar nosotros en el largometraje  cuando Juan Luis Landa dejó de ilustrar los libros, tomando el relevo su hermano Iván. Yo tuve esa parcela pequeñita de dibujar el story board.

 

¿Cómo ha cambiado la ilustración en Euskadi?

Ha subido la calidad una barbaridad. Con los medios que hay ahora y la tecnología lo que se hacía antes en un mes se puede hacer en una semana aunque si no hay talento no hay photoshop que lo arregle. Ahora están pasando todos por Xabiroi aunque estaría bien que hubiese más sitios donde publicar. Es importante ver publicado el trabajo propio. Es más fácil ver los errores y fallos. Yo veo las cosas del año pasado y todo me parece horroroso. Es importante ver las cosas publicadas para seguir aprendiendo. Pero si no hay plataformas donde publicar…

Proyectos

Sigo con la revista Irria, que casi me ocupa todo el mes y mi colaboración trimestral en Amaníaco. Después del verano retomaré los story boards y también estoy empezando un libro con más empaque… Cada mes libro una semana para mí, para hacer un proyecto propio que pronto voy a empezar a mover. Sería un tema interactivo para niños y tengo un par de novelitas pendientes. Para mí es importante sacar esa semana en la que puedo proyectar mis propias cosas.

Links de interés:

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