Me siento fins els collons. Hoy 40 millones de españoles estamos sufriendo la problemática generada por la oligarquía política catalana, seguida por 3 o 4, de los 7 millones de ciudadanos que habitan Cataluña.

Es inaguantable que todos los medios de comunicación nos estén bombardeando continuamente con la actualidad política de una de las 17 Comunidades Autónomas que convivimos en España.

En los informativos de radio y televisión da la impresión que Cantabria, Extremadura, La Rioja, Asturias, Murcia, Andalucía y tantas otras CCAA no existieran. La ausencia de noticias da a entender que no tienen problemas, son perfectas arcadias felices, y no acontecieran en ellas hechos noticiosos.

Fácil solución

La problemática que genera la sobreinformación actual sobre Cataluña es vieja en España y la solución sencilla.

Con la llegada de la democracia a España pensé que la propuesta de creación de un Estado Federal que presentaba el PSP y el PSOE, llegaría más pronto que tarde.

La Constitución del 78, impuesta por la necesidad de aglutinar voluntades y posibilitar dar un paso al frente en una España cainita y dividida desde siempre, generó algo parecido.  Las cosas parecidas son solo eso, parecidas, no iguales.

El Estado de la las Autonomías fue un mal menor pero este sistema se nos ha enquistado y ahora parece imposible su modificación.

De vez en cuando es conveniente mirar atrás. ¿Saben que hasta hace 300 años (siglo XVIII) no existía el concepto de la unidad nacional? El Estado simplemente estaba construido por acuerdos entre reyes, nobles y señores feudales.

¿Saben que jamas fueron los habitantes de la península los que decidieron vivir en una única nación?.

Fue el el siglo XVIII cuando un rey francés, tras ganar la Guerra de Sucesión española acabó con el sistema federalista de reinos, condados, provincias y territorios con leyes  propias.

Este sistema de monarquía federal instaurada por los Reyes Católicos se había respetado por la monarquía austriaca. Todo lo que se une a la fuerza, se separará con el tiempo.

Ahora que se constata fácilmente como las autoridades autonómicas catalanas falsean la historia en sus aulas, hay que asumir que la historia de España también se ha falseado muchas veces.

La historia se manipuló, especialmente, durante los 40 años de aquella UNA, GRANDE Y LIBRE que nunca fue UNA, ni GRANDE, ni LIBRE, pero generó varias generaciones de hooligans que así lo asumieron y transmitieron a sus descendientes.

Un cuento de hadas. Una mentira repetida que para muchos se convirtió en verdad. Ahora muchos ciudadanos creen esa mentira a pies juntilla. La defienden como verdad absoluta que guía su opinión política.

No hace ni 300 años que los Reyes, en sus nombramientos, llevaban el apelativo de “Reyes de las Españas”, asumiendo que eran muchas las tierras y culturas que formaban aquel colectivo sobre el que reinaban.

¿Saben que ni siquiera los llamados Reyes Católicos eran reyes de España?

Así Isabel y Fernando llegan a ser:

“Don Fernando é dona Ysabel, por la graçia de Dios Rey é Reyna de Castilla, de León, de Aragón, de Seçilia, de Granada, de Toledo, de Valençia, de Gallizia, de Mallorcas, de Sevilla, de Çerdeña, de Córdova, de Corçega, de Murçia, de Jahén, de los Algarbes, de Algezira, de Gibraltar é de las yslas de Canaria, conde é condesa de Barçelona, é señores de Vizcaya é de Molina, duques de Atenas é de Neopatria, condes de Rusellón é de Cerdania, é Marqueses de Oristán ó de Goçiano

Carta-puebla de Monterreal en la provincia de Pontevedra. Diploma inédito de los Reyes Católicos, Boletín de la Real Academia de la Historia, tomo 19 (1891), pp. 457-475”

Asi de claro consta que en realidad los pueblos no se unificaban, tan solo se unian los reyes pero las tierra y paises seguian siendo distintos y diferentes.

España solo es una, por la fuerza de la espada.

Evidentemente el pueblo tenía otras preocupaciones y poco le importaban entonces las banderas, las patrias y los reinos, bastante tenía con sobrevivir…

Pero lógicamente con los siglos todos los habitantes de las Españas se dan cuenta que es mas inteligente vivir unidos. La opción de dejar de guerrear, entenderse y caminar juntos,  no la adoptan los pueblos sino los jefes de tribus, reyes, condes y señor violento de turno.  A pesar de ello se mantiene la negación de la idea de España.

Tras Carlos I, todos los demás reyes de España adoptan el título de “Rey de las Españas” como título abreviado, empleando todos sus títulos en las ocasiones solemnes.

En la monarquía federal formal que integraban las coronas de Castilla y Aragón, juntos pero siempre malavenidos, destaquemos que dentro de las distintas coronas había reinos, virreinos, señoríos, cuerpos de provincias, principados y diversos tipos de organizaciones gobernados cada cual a su manera y forma por los políticos de turno a lo largo de Europa y América..

Los pueblos de las Españas no pintaban nada y tan solo se les tenía en cuenta a la hora de las recaudaciones de impuestos y para derramar la sangre en conquistas de nuevas tierras para sus señores feudales, los políticos de antes, pero el pueblo… ver, oir, trabajar, pagar impuestos, guerrear y callar…

Cuando Cataluña fue francesa durante 10 años

Las guerras en los que nobles y reyes defendían sus propios intereses, a costa de la muerte de los pueblos, se han transformado en embates electorales.

En el siglo XVII el Conde Duque de Olivares aconsejaría a Felipe IV que unifique los reinos. De lo que se deduce que cada reino campaba a su libre albedrío. El objetivo era otorgar a todos los ciudadanos los mismo derechos y deberes para formar una nación moderna.

La idea le cuesta a Felipe IV sublevaciones en Portugal, Barcelona y Andalucía, consiguiendo Portugal su independencia. Cataluña se separa de la obediebcia a Felipe IV y se une a Francia, colocándose, sus gobernantes, bajo el amparo del Rey francés, durante 10 años.

Esta aventura francesa sería poco satisfactoria y Cataluña vuelve voluntariamente a la obediencia de Felipe IV gracias a conseguir nuevas prebendas jurídicas y económicas… ¿les suena?. Felipe IV  pierde así el Rosellón y la Cerdeña por el tratado de los Pirineos.

Políticos, los nuevos aristócratas y señores feudales

Hoy en día aquellas guerras se han convertido en enfrentamientos electorales. En los nuevos embates electorales los políticos profesionales, pertenecientes a las distintas sectas o partidos, se enfrentan para “salvar” al pueblo y guiarlo por el camino del bien… ese camino que convierte a políticos profesionales en seres superiores con posición social y sueldos de primera.

Muchos de ell@s no han demostrado nunca su valía en la sociedad civil.

Hoy me siento fins els collons de toda esta gente que manipula nuestro destino, mintiendo a sabiendas.

Me siento fins els collons de que los medios de comunicación social sirvan de correo de transmisión a las mentiras y falsas promesas.

Me siento fins els collons de esos 3 o 4 millones de catalanes que están poniendo en riesgo el bienestar de los 40 millones de españoles restantes.