En www-bilnao24horas.com leemos: ¿La típica bilbainada? No, esta vez no lo es. Vamos a hacer las cuentas para entender la razón.

Supongamos que nuestro papel es muy fino, con un grosor de 0,001 cm; al doblarlo una vez el grueso resultante será de 0,002 cm. Claramente, cada nuevo doblado duplicará el espesor del plegado resultante.

Así, en el segundo plegado alcanzaríamos los 0,004 cm… en el décimo doblado el grosor sería ya de 1,024 cm… en el plegado 17, el papel ya mediría 131,072 cm de ancho… y con 25, la anchura alcanzaría 33.554,432 cm… con 30 doblados llegaríamos a un poco más de 10.737 metros… con 40, a unos 10.995.100 metros… (en este enlace puedes ver los valores obtenidos al multiplicar sucesivamente por 2).

La distancia de la Tierra a la Luna es de unos 400.000 Km. Con 46 doblados habríamos alcanzado la Luna –al haber conseguido 703.687 Km– y con 47 habríamos recorrido casi 1.407.375 Km, es decir, ya estaríamos de nuevo en la Tierra… ¡y podríamos haber regresado a la Luna de nuevo!

Al multiplicar continuamente por 2, el grosor del papel crece de manera exponencial, que como hemos comprobado es un aumento muy rápido.

Lo que sí es una bilbainada –de las grandes– es pensar que podríamos doblar un papel tantas veces. En este enlace se puede ver que hasta hacer 7 doblados es muy complicado…