En el PSOE de Cantabria, mucha edad es un grado. Y un seguro. Para llegar a algo hace falta llevar lustros o decenios cargando en andas a la dirección, sin decir además esta boca es mía. O diciéndolo, pero como para dentro y sólo después de que otro con menos posibles internos lo haya hecho ya. Cuatro que llevan toda la vida se reparten puestos y despachos, dejando un par de sillas menores a algunas caras nuevas por aquello de la renovación. Ahí está la lista al parlamento, con las viejas glorias que van quedando, que han salido por patas al gobierno porque viste más ser director general que diputado. Y está mejor pagado.

Su parte del gobierno suma muchos quinquenios, y le arregla la jubilación a casi todos. Igualito que a la presidenta del Parlamento, que lleva sin pisar la calle como una sencilla ciudadana desde hace 30 años. Y todos tan felices, cómo no. Pagados de si mismos, son las caras del pasado, incapaces de hacer política de este tiempo porque hace mucho que dejó de ser el suyo.

La parte socialista del gobierno de 2.015 es un remedo de los de 2003 y 2007 pero en más viejuno, con los de casa de siempre, a los que siempre les ha ido fenomenal al abrigo de quien mandara, y que han acabado siendo expertos en tormentas, crísis y familias. Y en polivalencias, porque de tanto estar disponibles para lo que fuera, y durante tanto tiempo, han dado más vueltas por sillones y cargos que un tiovivo. De tanto repetir personas termina pareciendo que faltan valores capaces de afrontar nuevos retos, cuando no que solo hay espacio para quien resigna la autocrítica como aval para mantenerse en el favor del que manda. Y que los que mandan se reparten el pastel para apañarse bien y seguir mandando.

No todo pueden ser décadas de experiencia en la gestión de lo publico, sobre todo cuando ese es el único argumento. Desde luego que los que saben mucho se equivocan menos que los que no saben, pero también es cierto que en política debe haber espacios para la renovación y el recambio. En eso está la garantía de que lo que se haga tenga impulso, sea más novedoso y conecte mejor con la realidad social de cada momento. Hay políticos que valieron en el pasado, valen en el presente y quizá lo sigan haciendo en el futuro, hasta que la biología les jubile, pero son pocos, y desde luego no están entre la cuota socialista del gobierno. La veteranía y el consentimiento acrítico son los méritos para pillar cacho, en un ciclo sin fin hoy, ayer y mañana, cuando seguirán los que están como si no pasara por ellos el tiempo ni el recambio sea una opción sana y prudente. Dichosos ellos y ellas…

Víctor Javier

@victorjavier=