El aumento de ventas de los juguetes eróticos durante la temporada de verano nos lleva a los inicios del invento del consolador, el producto erótico de moda. Nos remontamos a su histórico origen.

El vibrador o consolador nació como un artículo terapéutico, aunque cuando se advirtió a la comunidad médica que los Consoladores estaban siendo usados para sanar una enfermedad que no existía, se empezó a ver como un artículo de depravación sexual. Los mostradores de los grandes almacenes y tiendas en Estados Unidos y algunos lugares de Europa que los habían vendido durante un par o tres de décadas se quedaron sin ellos a mediados del siglo XX y tuvo que traspasarse el umbral del siglo siguiente para que los juguetes sexuales se vean con normalidad, ya no se escapen risitas de pudor al hablar de ellos e incluso estén de moda, sobretodo en verano, cuando la venta de estos productos crece porque la gente tiene más tiempo para usarlos y disfrutar de ellos

Su nombre es Joseph Mortimer Granville y trabajaba como médico en la Gran Bretaña victoriana. Las teorías de Freud sobre la histeria femenina se estaban divulgando tímidamente, pero Mortimer era sagaz y resolutivo y en la década de 1880 inventó el primer consolador con batería con la idea de usarlo en su consultorio para sanar la histeria femenina que en aquellos tiempos se curaba tras sesiones en las que el médico acariciaba manualmente a sus pacientes y con la ayuda del vibrador, hasta hacerlas llegar al orgasmo. La histeria femenina o el paroxismo histérico debían combatirse. En lo que no andaban nada equivocados los galenos era en que el deseo sexual reprimido puede llegar a tener los signos y síntomas de una enfermedad.

Los masturbadores masculinos de inventaron posteriormente por los norteamericanos

A consecuencia de esta medida en sanidad también se idearon los masturbadores masculinos, pero eso fue más tarde y de mano de los yanquis. Los hombres, a diferencia de las mujeres, no recibían atención personalizada en la consulta del médico sino que debían hacerlo por sí mismos, algo que todavía ocurre a dia de hoy y donde los hombres tienen a mano un amplio stock de masturbadores que se pueden ver en https://vibrafaccion.com/1155-masturbadores. Los huevos siguen siendo los más demandados y el stock se amplía constantemente con nuevos artículos que buscan la textura adecuada del material y las prestaciones definitivas para dar placer, pero el placer es subjetivo y los artículos y juegos sexuales son muchos y muy distintos para que todos puedan encontrar el que más se ajusta a sus necesidades.

El fin de los consoladores como uso terapéutico

Si a finales del siglo XIX las terapias con consoladores para mujeres eran un servicio caro solo para mujeres VIP que se daban en los balnearios de lujo de Europa y EEUU, hoy día, estas terapias o mejor dicho, estos juegos sexuales, se pueden hacer en casa, con pareja o sin ella y teniendo a mano consoladores de todo tipo. Los hay con ventosa para clavarlos a la pared, de cerámica para hacer bonito, semirealistas, dobles para proporcionar goce a dos a la vez, de metal, de gelatina y hasta de cristal. Y como no, los hay luminiscentes, para verlos enseguida si se extravían por una alcoba sin más luz que la de la luna en el cielo.

Los consoladores eran pues un elemento para la terapia, pero cuando a mediados del siglo pasado la comunidad médica dijo que las sesiones con consolador no eran otra cosa que sesiones de masturbación y que el paroxismo histérico lo daba un buen orgasmo, los consoladores que se vendían para uso terapéutico se llevaron al almacén. Ya solamente las pocas actrices y actores pornográficos de la época los usaban en sus películas y las antiguas diagnosticadas y tratadas en largas sesiones se llevaron las manos a la cabeza.

 

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