
El actor encabeza el reparto de la obra maestra de Eugene O’Neill que se estrenará los días 25 y 26 de septiembre en la Sala Pereda, bajo la dirección de Ernesto Caballero. Las entradas anticipadas están agotadas.
El Palacio de Festivales de Cantabria acogerá los próximos viernes 25 y sábado 26 de septiembre, a las 19.30 horas, el estreno de Largo viaje hacia la noche, una de las grandes obras del teatro del siglo XX, con Carlos Hipólito al frente de un reparto que completan Mapi Sagaseta, Álex Villazán y Nicolás Illoro.
La producción de Ágora llega a la Sala Pereda bajo la dirección de Ernesto Caballero y con un aliciente especial en la trayectoria de su protagonista. Carlos Hipólito ya se enfrentó a este texto en los años 80 interpretando a uno de los hijos de la familia. Cuatro décadas después regresa a la obra para asumir el papel del padre, James Tyrone.
Las entradas puestas a la venta de forma anticipada están agotadas para las dos representaciones.
Un día en la vida de los Tyrone
Escrita por Eugene O’Neill, Premio Nobel de Literatura, Largo viaje hacia la noche transcurre durante un único día de verano en la casa junto al mar de la familia Tyrone.
James Tyrone, actor veterano y patriarca familiar, vive marcado por su miedo a regresar a la pobreza. Su esposa, Mary, se encuentra atrapada en una adicción que condiciona su relación con el resto de la familia, mientras sus hijos, Jaimie y Edmund, se debaten entre el afecto, el resentimiento, la enfermedad y sus propias frustraciones.
A medida que transcurren las horas, las conversaciones hacen aflorar viejas heridas, reproches y sentimientos de culpa. El alcohol y la morfina aparecen no únicamente como dependencias, sino como vías de escape de unos personajes incapaces de desprenderse de un pasado que continúa determinando sus vidas.
O’Neill convirtió así la intimidad familiar en materia teatral y construyó una obra de fuerte componente autobiográfico en la que trasladó al escenario algunos de los episodios más dolorosos de su propia historia.
Ernesto Caballero lleva la familia Tyrone más allá del drama doméstico
La puesta en escena dirigida por Ernesto Caballero parte de la familia creada por O’Neill para plantear una reflexión más amplia sobre las estructuras humanas que continúan existiendo incluso cuando parece haberse perdido aquello que originalmente las mantenía unidas.
La pregunta que ha servido de brújula al montaje es precisamente una de las que plantea la propia obra: ¿qué ocurre cuando un grupo humano insiste en permanecer unido sin compartir un futuro?
Desde esa perspectiva, los Tyrone trascienden el retrato de una familia disfuncional. El montaje contempla también esa familia como metáfora de una sociedad que puede seguir funcionando por inercia, aferrada a estructuras y relatos que ofrecen seguridad frente a la incertidumbre del cambio.
Caballero ha optado por la contención y por evitar tanto el juicio sobre los personajes como una acentuación del melodrama. La escenografía tampoco pretende reproducir de manera realista una vivienda, sino convertir la casa familiar en una especie de espacio mental en el que la memoria y el presente terminan confundiéndose.
Una de las obras más personales de Eugene O’Neill
O’Neill escribió Largo viaje hacia la noche catorce años antes de que pudiera verse sobre un escenario. El dramaturgo había dejado indicado que la obra no debía publicarse hasta 25 años después de su muerte, pero su viuda, Carlotta Monterey, autorizó su difusión antes de ese plazo.
El estreno tuvo lugar en 1956 en el Royal Dramatic Theatre de Suecia y posteriormente llegó a Broadway. La obra obtuvo el Premio Pulitzer de Drama y el Tony a la mejor obra, iniciando una larga trayectoria internacional que la ha convertido en uno de los títulos fundamentales del teatro contemporáneo.
Su carácter autobiográfico resulta inseparable de esa relevancia. O’Neill recurrió a su propia familia para construir a los Tyrone y afrontó el texto como una forma de enfrentarse literariamente a sus recuerdos, conflictos y heridas.
Un equipo encabezado por Carlos Hipólito
Junto a Carlos Hipólito, Mapi Sagaseta, Álex Villazán y Nicolás Illoro, el montaje cuenta con Paco Azorín en la escenografía y José Cobo en el diseño de vestuario.
Pablo Quijano ejerce como ayudante de dirección, David González firma los vídeos y la fotografía del cartel corresponde a David Ruano.
Las dos funciones tendrán una duración aproximada de 100 minutos sin descanso.
El 10% del aforo saldrá a la venta el mismo día
Aunque las entradas anticipadas se encuentran agotadas, todavía existirá una última posibilidad de asistir a las representaciones.
Tanto el viernes 25 como el sábado 26 de septiembre, a las 11.00 horas, se pondrá a la venta el 10% del aforo correspondiente a cada función, tanto en las taquillas del Palacio de Festivales como a través de su página web.
Se trata del porcentaje que debe reservarse para su venta el mismo día de cada función, concierto, recital o actividad en cumplimiento de la Ley de Espectáculos de Cantabria.
Contexto
Largo viaje hacia la noche está considerada una de las obras esenciales de Eugene O’Neill y uno de los grandes dramas familiares del teatro contemporáneo. Escrita desde una experiencia profundamente personal, convierte los conflictos de los Tyrone en una exploración de la memoria, la culpa, las adicciones, el amor y la dificultad de romper con aquello que, pese a provocar sufrimiento, mantiene unida a una familia.
La llegada de esta nueva producción al Palacio de Festivales tiene además una dimensión singular para Carlos Hipólito: el paso del tiempo le permite regresar al mismo texto desde otra generación de personajes, después de haber interpretado al hijo en los años 80 y asumir ahora el papel del padre.
