«Santander se nos está escapando entre las manos»
Santander está enferma. Y lo más preocupante es que quienes tienen la responsabilidad de cuidarla parecen haberse acostumbrado a ver su deterioro día tras día. La ciudad que conocíamos se está desdibujando. La Santander tranquila y amable para vivir está dejando paso a otra marcada por la suciedad, el ruido, las borracheras, los orines en las calles, los cristales rotos, la ocupación descontrolada del espacio público y una creciente sensación de inseguridad.
Ya no reconocemos nuestra ciudad. Y no hablamos solo de su aspecto. Hablamos de una forma de entender Santander que durante décadas ha formado parte de su identidad: una ciudad cuidada, ordenada, respetuosa con los demás y orgullosa de sus calles, sus barrios, su patrimonio, sus tradiciones y su manera de vivir. Una ciudad que ha valorado siempre la calidad frente a la cantidad y que entiende que el progreso no se mide únicamente por el número de visitantes, eventos, terrazas o actividades, sino también por la calidad de vida que ofrece a quienes la habitan y a quienes recibe.
No hablamos de hechos aislados ni de las molestias propias del verano. Hablamos de un problema estructural, consecuencia de un modelo que poco a poco ha ido relegando la convivencia, el cuidado del espacio público y la calidad de vida de los vecinos a un segundo plano. Porque una ciudad empieza a perderse cuando aquello que siempre consideró inaceptable empieza a aceptarse como inevitable.
Santander puede crecer en actividad y, al mismo tiempo, deteriorarse como ciudad para vivir. Cada noche se repite el mismo escenario y cada mañana quedan sus consecuencias: calles convertidas en espacios de consumo masivo de alcohol, basura, ruido hasta la madrugada, suciedad, orines, cristales, mobiliario deteriorado y vecinos que han dejado de poder descansar con normalidad.
A ello se suman, en determinados momentos, calles saturadas, problemas de movilidad y ocupaciones desproporcionadas del espacio público que contribuyen a una creciente sensación de desorden.
Pero cuidar una ciudad no consiste únicamente en limpiarla cada mañana. También exige mantenimiento, conservación del espacio público, atención a las zonas verdes y al arbolado y respeto por un patrimonio y unas tradiciones que forman parte de nuestra identidad.
Las normas existen. Santander cuenta con ordenanzas sobre convivencia ciudadana, ruido, consumo de alcohol y ocupación del espacio público. El problema es que demasiadas veces no se hacen cumplir, trasladando a los ciudadanos un mensaje peligroso: que en determinadas épocas del año todo vale.
No queremos una ciudad de postal por el día y un vertedero por la noche. No estamos en contra del turismo. Genera riqueza y forma parte del presente y del futuro de Santander. Pero debe ser compatible con el derecho de los vecinos a descansar, convivir y disfrutar de su ciudad.
El turismo nunca puede construirse contra la ciudad que lo acoge y tampoco puede ser su única apuesta de futuro. Santander necesita una economía más diversa, capaz de generar oportunidades profesionales y de ofrecer a nuestros jóvenes y a nuestro talento razones para quedarse y desarrollar aquí su proyecto de vida. El éxito de Santander no puede medirse solo por el número de visitantes o eventos. Debe medirse también por la calidad de vida, las oportunidades y el bienestar de quienes viven aquí cada día. Santander no tiene que parecerse a otras ciudades para progresar. Tiene algo propio que merece la pena conservar: su escala humana, su tranquilidad, el cuidado de sus espacios, sus tradiciones y una forma de convivencia basada en el respeto a los demás.
Una ciudad del siglo XXI necesita adaptarse al cambio climático y ser más saludable. Santander debe renaturalizarse y ampliar sus zonas arboladas. Reforzar la prioridad del transporte público, favorecer una movilidad más respetuosa y ofrecer alternativas al coche contribuye a tener una ciudad más accesible, segura y con mayor calidad de vida.
No nos resignamos a aceptar esta deriva como inevitable. Ante esta situación, las asociaciones vecinales firmantes hemos decidido unir nuestras voces. Lo que empezó manifestándose con especial intensidad en determinados barrios se está extendiendo por distintos puntos de Santander. Es un problema de ciudad. Y es también un debate sobre qué ciudad queremos ser.
No nos mueve la confrontación
No nos mueve la confrontación. Nos mueve la preocupación por Santander y el convencimiento de que todavía estamos a tiempo de cambiar el rumbo. Queremos abrir este debate al conjunto de la ciudadanía, incorporar y animar a otras asociaciones, entidades y colectivos a involucrarse, a construir propuestas comunes y a trabajar conjuntamente con las instituciones. Solo desde la colaboración, el liderazgo, la responsabilidad, el cumplimiento efectivo de las normas y una voluntad firme de actuar podremos recuperar la ciudad que todos queremos.
Queremos una Santander limpia, segura, ordenada, acogedora y orgullosa de sí misma. Una ciudad que cuide lo que tiene, mantenga sus espacios públicos, proteja su patrimonio y sus tradiciones, genere oportunidades y sitúe la calidad por encima de la cantidad. No queremos volver al pasado. Queremos avanzar sin perder nuestra identidad. Que Santander cambie, mejore y prospere, pero que siga siendo reconocible para quienes la quieren y la viven.
Santander se nos está escapando entre las manos. Todavía estamos a tiempo de recuperarla. Porque Santander es, ante todo, la ciudad de sus ciudadanos.
Autoría: «Santander está enferma». El escrito está impulsado por la Asociación de Vecinos Amigos de Cazoña, Asociación de Vecinos de Cueto, Asociación Ciudadana en Defensa de El Sardinero, Asociación de Vecinos Pombo-Cañadío-Ensanche y Asociación de Vecinos San Joaquín. Pretendemos que a este documento sobre el estado de Santander se sumen más asociaciones vecinales, con el objetivo de iniciar un debate y aportar propuestas sobre el futuro de la ciudad. (Imagen de archivo).
La entrada Asociaciones de Vecinos de Santander: «Santander está enferma» se publicó primero en CANTABRIA DIRECTA.
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Author: CD
