César Higuera: «El Himno de Cantabria hay que cantarlo de forma que la gente pueda cantar con el coro»

César Higuera: «El Himno de Cantabria hay que cantarlo de forma que la gente pueda cantar con el coro»

«El Chaval de Cobejo» defiende el carácter popular del himno, cuestiona determinadas interpretaciones corales del folclore y asegura que la partitura original contiene muy pocas variaciones de intensidad y tempo

Santander, 7 de septiembre de 2026.- César Higuera Amor, «El Chaval de Cobejo», defiende que el Himno de Cantabria debe interpretarse pensando fundamentalmente en quienes tienen que cantarlo y no en el lucimiento de la agrupación encargada de ejecutarlo.

El rabelista aborda esta cuestión durante la entrevista concedida a EL PORTALUCO, en una conversación que comienza hablando de las nuevas generaciones de intérpretes y acaba entrando en el terreno de las agrupaciones corales, el tratamiento musical del folclore y la forma de interpretar el Himno de Cantabria.

Su posición parte de una idea sencilla: un himno tiene una función.

«El Himno de Cantabria hay que cantarlo de forma que la gente pueda cantar con el coro», sostiene Higuera.

Para El Chaval de Cobejo, el himno no debe convertirse en una pieza destinada fundamentalmente a mostrar las posibilidades interpretativas de una agrupación.

«Un himno es una música funcional», afirma.

Y establece un paralelismo con la música de baile: del mismo modo que una pieza destinada a bailar tiene que permitir hacerlo, un himno debe facilitar que quienes lo escuchan puedan sumarse y cantarlo.

La partitura original como referencia

Higuera explica durante la entrevista que quiso conocer directamente cómo estaba escrita la obra y consiguió las partituras originales del Himno de Cantabria a través de la Consejería de Cultura.

Según relata, la documentación estaba distribuida en diferentes versiones destinadas a solista, piano, coro y orquesta.

Su interés estaba en comprobar qué indicaciones había dejado escritas el compositor y hasta qué punto determinadas formas actuales de interpretarlo respondían realmente a la partitura.

Higuera asegura que encontró muy pocas indicaciones destinadas a modificar la intensidad y el tempo de la obra.

Según su lectura, la partitura contiene únicamente unas pocas modulaciones de intensidad y una indicación relacionada con el tempo al final de la composición.

A partir de ahí, cuestiona las interpretaciones en las que los coros introducen reiteradamente aceleraciones, ralentizaciones u otros recursos expresivos que, según sostiene, no aparecen señalados en la partitura original.

Y hace una precisión importante:

«Esa es mi opinión. Mi opinión basada en la partitura».

«El Himno de Cantabria de por sí no es fácil»

César Higuera reconoce además que el Himno de Cantabria presenta dificultades para quienes quieren cantarlo.

«El Himno de Cantabria de por sí no es fácil», señala.

Incluso admite que él modificaría algunos aspectos, pero aclara inmediatamente en qué dirección lo haría: no buscando un mayor lucimiento musical, sino tratando de facilitar su interpretación.

Su planteamiento vuelve así al punto inicial de la reflexión: el protagonista de un himno no debería ser exclusivamente quien está sobre el escenario, sino también la comunidad que se identifica con él y quiere cantarlo.

Crítico con determinados tratamientos corales del folclore

La reflexión sobre el himno surge dentro de una conversación más amplia sobre las voces jóvenes que están recuperando actualmente la canción tradicional y sobre la evolución de algunas agrupaciones corales de Cantabria.

Higuera recuerda la personalidad que históricamente caracterizó el sonido de Garcilaso y cuestiona algunos recursos procedentes de la música coral académica cuando son trasladados al folclore.

Se muestra especialmente crítico con determinadas variaciones de intensidad y efectos interpretativos que, a su juicio, pueden resultar adecuados en otros repertorios pero no necesariamente en la música tradicional.

Su crítica no se dirige al conocimiento musical ni a la capacidad técnica de los intérpretes, sino a la utilización de esos recursos para transformar piezas que pertenecen a otro contexto musical.

En este punto, César Higuera utiliza palabras especialmente contundentes y llega a considerar que algunas de las adaptaciones realizadas sobre el folclore se aproximan, en su opinión, a «la chapuza».

Una valoración personal que forma parte de una visión más general presente durante toda la entrevista: conservar una tradición no significa impedir su evolución, pero cualquier transformación debe partir del conocimiento de aquello que se está interpretando.

Tradición, interpretación y participación

La posición de El Chaval de Cobejo enlaza con otras reflexiones desarrolladas durante la conversación sobre la diferencia entre folclore y folk.

Si el folclore nace de la participación colectiva, la música tradicional pierde parte de su sentido cuando quienes históricamente fueron participantes pasan a convertirse únicamente en espectadores.

En el caso de un himno, esa idea adquiere todavía mayor importancia.

El Himno de Cantabria no sería así únicamente una composición destinada a ser escuchada, sino una música concebida para ser compartida e interpretada colectivamente.

Y por eso César Higuera vuelve a una idea esencial:

hay que cantarlo de manera que la gente pueda cantar con el coro.

Contexto

César Higuera Amor, «El Chaval de Cobejo», ha repasado en una entrevista con Antonio Mora su trayectoria vinculada al rabel y ha reflexionado sobre diferentes aspectos del folclore y el folk de Cantabria.

En la conversación aborda la interpretación de la jota, la función social del folclore, la evolución de diferentes grupos cántabros, las nuevas generaciones de cantantes y el tratamiento musical de la tradición.

Las claves

  • César Higuera considera que «un himno es una música funcional» y debe permitir la participación de quienes lo escuchan.
  • Defiende que el Himno de Cantabria debe interpretarse «de forma que la gente pueda cantar con el coro».
  • Explica que consiguió las partituras originales para estudiar las indicaciones incluidas en la obra.
  • Sostiene que determinadas aceleraciones, ralentizaciones y efectos introducidos en algunas interpretaciones no figuran en la partitura original.
  • Aclara expresamente que se trata de su opinión basada en el estudio de esa partitura.
  • Reconoce que el Himno de Cantabria «de por sí no es fácil» y que cualquier modificación que él planteara estaría dirigida a facilitar su interpretación, no al lucimiento del intérprete.
  • Se muestra crítico con la incorporación de determinados recursos propios de la música coral académica al repertorio tradicional.