Esto ya lo vivimos en 1870 y solo fue útil para afianzar el planteamiento independentista

Sustituir el dialogo por el encarcelamiento de políticos, por pretender modificar las leyes existentes en un momento histórico concreto, es una situación que a los estados democráticos le suele causar problemas de legitimidad e impulsar el planteamiento independentista .

Quien no intuya que a lo largo del siglo XXI la estructura del llamado Estado de las Autonomías evolucionará hacia otra fórmula de asociación política, necesita graduarse la vista.

Hasta ayer las reacciones internacionales sobre la actualidad del proceso independentista catalán, estaban bastante bien definidas a favor del Estado. Tras las encarcelaciones la sensación del mundo es si el fascismo está volviendo. El viaje a ninguna parte que emprendió la República Catalana está encontrando puertos de cabotaje.

La sedición y malversación de fondos para celebrar el inconstitucional referéndum ha llevado al Fiscal del Estado a solicitar en judicatura la prisión de los políticos, ya cesados, que han intervenido en el proceso con planteamiento independentista

Diálogo y el respeto

El diálogo y el respeto, el compromiso con las libertades individuales debe estar por encima de la represión. Las ideas no se combaten con la cárcel, el diálogo es el camino. El gobierno de Rajoy estaba obligado a bajar al ruedo y hablar para poner fin a este dislate y buscar lineas de confluencia.

Cuando falta capacidad política la represión y el encarcelamiento se utilizan para silenciar ideas, la falta de dialogo en las democracias levanta sospechas de totalitarismo.

Cuando parecía que con la convocatoria de elecciones, se había superado el actual punto muerto, en el proceso catalán, las detenciones de los antiguos miembros del Gobierno de Cataluña ha vuelto a colocar el tema en una situación insostenible.

El sable

Diversas fuentes internacionales comienzan a esgrimir dudas sobre el régimen español.

La actual España fue construida históricamente “con” el sable y en 1978 “bajo” la amenaza del sable.

Fueron Reyes, Señores feudales, Condes, Duques y otras figuras explotadoras de sus respectivos pueblos, los que durante siglos han unido y separado a sus vasallos bajo una u otra bandera, bajo uno u otro escudo.

En el siglo XXI vamos a vivir muchos procesos de pueblos que, por unas u otras razones, aspiren a independizarse de los viejos estados en los que están políticamente integrados.

La prisión y el exilio no es el camino

La prisión y el exilio no es el camino. La historia lo ha demostrado. En Cuba, José Martí recibe la pena de seis años de presidio político y luego deportado a la península. ¿Cuál fue el resultado? Las ideas independentistas se extendieron como el aceite.

Existen personas para las que nada cambia, ni debe cambiar. Error, el mundo es movimiento. Y quien se niega a reconocer la realidad corre el riesgo de verse superada por la fuerza de las aguas, los vientos y la historia, que jamás detienen su devenir.

En España han existido 8 Constituciones y ninguna fue reformada sino derogada de manera abrupta. El consenso social nunca fue actualizado y los conflictos siempre acabaron con la imposición bajo la amenaza de la utilización del sable.

El planteamiento independentista está provocando la pérdida del afecto

En España estamos perdiendo el vínculo afectivo entre ciudadanos e instituciones como afirmó Josep Piqué es su libro “Cambio de era” y sin ese vínculo afectivo el futuro en unidad es utópico.

En la Europa del siglo XXI las imposiciones están demodé, la seducción y el interés económico son los únicos sistemas para mantener a los pueblos unidos.

O somos capaces de reconstruir el afecto entre las distintas culturas y pueblos de la península o mal vendrán los tiempos.