
Hoy es Viernes Santo, día de quietud, silencio, oración y reflexión, yo he escogido mi CRISTO CRUCIFICADO de Velázquez, y aunque parezca pretenciosa esa expresión de “mi Cristo Crucificado”, no lo es. Admito que puede ser un sentido de posesión especial, porque desde hace muchos años “me adueñé” de este Cristo Crucificado de 4 clavos, como expresión de belleza y armónica composición pictórica del gran maestro sevillano, pero su obra amorosa me mueve a la meditación profunda.
Una obra cuya maestría de ejecución, incluyen prácticamente TODO lo que se pueda exigir a una obra de arte religioso. Su notable y extrema sencillez y rigurosa verticalidad, acentúa la dignidad u la soledad del personaje. No hay elementos narrativos o escenográficos que puedan distraer nuestra atención. Solo la figura de Cristo sobre el fondo oscuro y neutro, se destacan creando una atmosfera de recogimiento y trascendencia.
Velázquez plasmó, en 16321, en su cuadro el instante y la eternidad que se equilibran. Se nos muestran armónicamente unidos. Sobre un fondo totalmente oscuro se alza luminoso el Crucificado, mostrándonoslo como un cuerpo real, no una idealización. Al Maestro le basta sugerir las heridas para mostrar la crudeza de la realidad. Muestra a Jesús que pende de la cruz, como un hombre, inmensamente humano, pero que a la vez es Dios. El cabello, que oculta parcialmente el rostro, “vela y desvela el misterio de Dios, imposible de recrear dignamente a fuerza de pincel”. O como dijo León Felipe2, que comienza su poema al Cristo de Velázquez: “Me gusta el Cristo de Velázquez”
Me gusta el Cristo de Velázquez.
La melena sobre la cara…
y un resquicio en la melena
por donde entra la imaginación.
Algo se ve.
Fue Miguel de Unamuno quien más profundamente ha penetrado en el poema pictórico de Velázquez. Unamuno, consideraba hermanas gemelas la filosofía y la poesía, y a la imaginación la facultad más sustancial del espíritu humano ha hecho gala de las tres en esta obra mística “Poema al Cristo de Velázquez”3 (1920).
¿En qué piensas Tú, muerto, Cristo mío?
¿Por qué ese velo de cerrada noche
de tu abundosa cabellera negra
de nazareno cae sobre tu frente?
El ilustre Rector escribió la composición poética más elevada y la meditación más penetrante del Cristo de Velázquez, que invita en estas fechas a más que leerla a meditarla.
La obra del “Cristo Crucificado” de Velázquez, trasciende la mera representación religiosa para convertirse en una meditación sobre el sacrificio, la soledad y la trascendencia. La serenidad que emana de la figura de Cristo invita a la reflexión y al recogimiento espiritual.
¡Que siempre el “Cristo Crucificado” nos haga evocar una profunda y enriquecedora reflexión espiritual!
JACA, Santander, 18 de abril de 2025
1 En 1631 había pintado un Cristo completamente distinto, “El Cristo de las Bernardas” o “Cristo en la cruz”, obra atribuida a Velázquez, tal vez de su taller, con firma apócrifa y fecha 1631, conservada en el Museo del Prado de Madrid, (España) desde 1946.
2 Felipe Camino Galicia de la Rosa, conocido como León Felipe (Tábara, 11 de abril de 1884-Ciudad de México, 18 de septiembre de 1968), fue un poeta español
3 https://anpoto.blogs.uv.es/poesia-el-cristo-de-velazquez-de-miguel-de-unamuno/
