John Krasinski ha entregado la mejor película de terror de los últimos tiempos con esta ‘Un lugar tranquilo (A Quiet Place)’ gracias en mayor medida a ser fiel a su esencia en todo momento: ser una película de escala pequeña pero de emociones grandes gracias a estar protagonizada por personajes con los que nos identificamos y que nos importan.

El preocuparnos por alguien que esté en peligro, el convertir algo tan cotidiano y presuntamente inevitable como el ruido en la verdadera amenaza de la película o el plantear tan bien un escenario tenebrosamente cerca de nuestros tiempos (2020, por la película) que aunque tenga a monstruos como teloneros de fondo nos entra como real es lo que hace a esta película tan buena.

La película se marca un ‘Dunkerque (Dunkirk)’ y arranca en el meollo de la cuestión. Si bien lanza pistas y utiliza el clásico efecto de los recortes de periódico cortados aquí y allá para darnos algo de contexto, esto lo veo personalmente como un acierto pues al limitar las respuestas provoca más angustia.

El miedo a lo desconocido es algo primario en todos nosotros. También el mantenernos en jaque y cruzando los dedos porque nadie haga ruido -pues el más mínimo ruido, significa la muerte- es la idea más brillante que se ha tenido en estos tiempos, así como lo que nos mantiene en asfixiante tensión contenida.

Y muy a tenor de lo anterior, los monstruos aparecen. Sí. Pero la película juega de forma magistral a sugerir y no mostrar tanto al principio. No se puede introducir algo desconocido y amenazante a golpe y porrazo.

Va enseñándolos poco a poco, a la par que nos presenta a esta familia -con sus deseos, sus traumas, su esperanza por sobrevivir y mantenerse unida en ese mundo- y las reglas de la película -los sonidos, la frecuencia en cómo se oyen o no, trucos sorprendentes para despistar-, hasta que cuando la tensión estalla en los últimos 40 minutos de película, el festival de suspense y terror desvela todas sus cartas -y con ellas, el diseño de la criatura: muy original y digno de pesadilla-.

Tomad en serio lo de «quiet» o silencioso traducido del inglés. En esta película las voces de la mayoría de sus protagonistas sólo suenan dos veces contadas. El resto es lenguaje de signos subtitulado y efectos de sonido acompasados por una banda sonora a cargo de un Marco Beltrami que con ‘Logan’ y ésta película parece estar en estado de gracia.

Tal vez esto genere una división de opiniones (puede que haya gente muy suya que se aburra porque nadie hable o apenas se oiga nada, así como que se sienta decepcionada por ello) y me huelo que tal vez haya maleducados fastidiando el juego que la cinta propone que te hagas partícipe(ehhhh David): en el de mantenerte en el mismo silencio de la historia (espero de verdad que nadie os fastidie la experiencia con ruidos de palomitas, comidas, bolsas, móviles o tontadas, porque esta película es de verla a oscuras y sin ningún amigo o familiar cabrón toca huevos….).

Aunque esto último también es ampararse en que la audiencia de esta película sea gente adulta o lo suficientemente madura. Sólo espero que tengáis suerte en ese aspecto y que la gente se lo tome en serio.

Desde un prólogo inicial de 10 minutos que es toda una declaración de intenciones (el cual podría ser un espeluznante cortometraje en sí mismo) hasta su recta final de infarto puro y duro, ‘Un lugar tranquilo’ es una de esas pelis q no puedes dejar pasar.

Puede que haya algún que otro detalle que uno pueda rebatir con respecto a la historia. Pero los personajes hablan por sí solos a través de sus acciones y sus miradas, nos llevan a través de la historia de forma sensacional y no se olvidan para nada ni del corazón (la relación padre-hija y su posterior y emocionante resolución) ni del alma (el matrimonio).

Es la única película de terror en la que he estado a punto de llorar, la única en la que al cabo de 10 minutos de empezar ya estaba hecho pedazos y la única desde ‘El resplandor’ en la que no había sentido tanta urgencia y terror en una escena ambientada en un cuarto de baño -en concreto, la bañera-.

Con unas interpretaciones magistrales (cabe destacar que la hija sorda en la película es sorda en la vida real, quien enseñaba lenguaje de signos durante el rodaje), una dirección perfecta, un guión de hierro y un desenlace de ponerse en pie y aplaudir, esta película es un triunfo que no deberías perderte.

La película, a pesar de contar con bajo presupuesto, ha gozado de la presencia de una de las actrices más consolidadas y de mayor caché en Hollywood (caché femenino, claro está), Emily Blunt, mujer de Krasinski, lo que ha provocado que junto a las magníficas interpretaciones infantiles de Millicent Simmonds (actriz sordomuda que ya pudimos ver en ‘Wonderstruck’) y Noah Jupe (una de las mayores promesas juveniles que hemos visto recientemente en película como ‘Suburbicón’ o ‘Wonder’) y del propio protagonista, guionista y director, John Krasinski, hace de la película un producto muy completo, tremendamente efectivo, muy notable y que sabe concluir de manera acertada.

Como aficionado al terror estás acostumbrado a todo y es difícil ver algo que te llame la atención, sin embargo también encuentras, como en este caso, una muy grata sorpresa con una película de la que no esperas gran cosa y te sorprende de veras. Recomendable cien por cien.

Patxi Álvarez