Un genocida en el callejero de Santander

Un genocida en el callejero de Santander

Zenón de Somodevilla y Bengoechea que obtuviera el título de Marques de la Ensenada fue un político español del siglo XVIII que propició el desarrollo del ejercito y la marina real y planificó el genocidio del pueblo gitano en España.

Sus 79 años de vida obtuvo los mayores reconocimientos nobiliarios de la aristocracia llegando a ocupar los cargos de ministro de Hacienda, Guerra y Marina e Indias y ser propuesto como Cardenal.

Con la autorización del rey de España, Fernando VI, Ensenada organizó un genocidio contra el Pueblo Gitano con una operación secreta, ejecutada de manera sincronizada en todo el territorio español el miércoles 30 de julio de 1749 y conocida como Gran Redada o Prisión General de Gitanos. Tuvo por objetivo arrestar a todos los gitanos del reino, separando a los hombres de las mujeres a fin de lograr la extinción de la etnia. Ya en el primer día de la acción fueron detenidos entre 9000 y 12 000 gitanos. Los varones gitanos mayores de siete años fueron encadenados e internados en arsenales donde realizaron trabajos forzados. Las mujeres y los niños pequeños lo fueron en cárceles y fábricas. Sus bienes fueron confiscados. Esta acción finalizó en 1763.

A las 12 de la noche del 20 de julio de 1754, el marqués de la Ensenada fue arrestado en su casa de Madrid por orden del rey, acusado de alta traición a la Corona por ocultamiento de órdenes de guerra. Si bien no se le condenó al exilio, sí que fue desterrado a provincias, pasando a residir «bajo vigilancia» en Granada y, más tarde, logrando permiso regio, el 21 de diciembre de 1757, para instalarse en El Puerto de Santa María, en Cádiz. En ambas localidades continuaría disfrutando, sin embargo, de influyentes amistades y apoyos, lo que le hizo su castigo algo más llevadero.

Sustituyeron al ministro Juan Francisco Gaona y Portocarrero, II conde de Valdeparaíso en Hacienda, Sebastián de Eslava como Secretario de Guerra, Julián de Arriaga en Marina y Ricardo Wall en Indias.

Mientras tanto, la mayoría de los ensenadistas de la Corte fueron desterrados o apartados de los resortes del poder en que se habían instalado. Ricardo Wall siempre tuvo temores de posibles represalias por la conjura que había organizado junto al embajador británico para lograr la caída en desgracia del ministro, y por ello sembró Madrid de pasquines contra el marqués e inundó de rumores de conspiraciones con la Farnesio todos los círculos políticos. No le fue fácil acabar con el confesor padre Rávago, pero también éste fue apartado por orden del rey. Únicamente Farinelli mantuvo su lugar gracias al firme apoyo de Bárbara de Braganza, aunque nunca más quiso volver a inmiscuirse en política.

La llegada de Carlos III todavía le supuso un fugaz retorno a la corte española, en 1760, aunque contra lo que pronosticaron los ensenadistas, Carlos III jamás hizo demasiado caso al retornado marqués, lo que cerró definitivamente la etapa política de este. El político trató de resumir al nuevo rey sus planes económicos en la Instrucción Reservada a la Junta de Estado, y de alguna manera logró que algunas de sus reformas se aplicaran hasta 1766. El estallido del célebre motín de Esquilache le perjudicó gravemente, dado que fue un cabeza de turco más junto al ministro italiano. De hecho no está del todo clara su participación en la conjura que dio lugar al motín, tal vez obra de agentes británicos en Madrid, aunque Carlos III decidió destituirle también para acallar la protesta popular. Perdió entonces los cargos de consejero de Estado y Hacienda y miembro de la Junta del Catastro.

Exiliado por orden real a Medina del Campo, el marqués de la Ensenada falleció en dicha villa castellana el 2 de diciembre de 1781, sin poder salir jamás de allí y tras 15 años de inactividad política.

Este genocida da su nombre a la calle principal donde se situan los populares establecimientos gastronómicos del Barrio Pesquero de Santander pero como fue un genocida de gitanos posiblemente ningún partido politico proponga cambiar ese nombre y cuando los gitanos pasen por ella seguirán sintiendo escalofrios y asumiendo que a la sociedad mayoritaria poco importa la Negra Historia que este aristócrata protagonizó