Un Alcalde vengativo en Cantabria. La Concejal en el Ayuntamiento de Hazas de Cesto, Concepción Lezcano, requirió públicamente a que cese la venganza del Alcalde contra uno de los 29 contratados municipales, que lo fueron con cargo a la Orden del Gobierno Regional de Cantabria, y prestaron sus servicios entre Febrero y Agosto.

El Alcalde ha decidido que uno de los 29 contratados no cobre la liquidación de su contrato, aseveró la Concejal, y lo hace por su frustración al haber contratado a alguien para que le votara en las elecciones, lo cual, el trabajador no hizo.

Y no lo hizo porque Christian Cano, decidió comparecer en las elecciones, por un partido de la oposición, LA UNIÓN, el mismo de la Concejal denunciante, donde ocupó el puesto nº 5 de la lista.

“El Alcalde sólo contrató a personas para que le votaran, y al ser público que este trabajador no lo hizo, ha decidido que sea el único que no cobre su liquidación”, afirmó la Concejal.

Desde el momento de hacerse públicas las listas electorales, el Alcalde ya anticipó al trabajador cuál iba a ser su actitud, y se dirigió a él, ante varios testigos, espetándole “No me esperaba esto de ti”.

Finalizadas en el mes de Agosto las contrataciones, el personal de Administración del Ayuntamiento informó a los 29 que serían llamados telefónicamente para recoger el preceptivo certificado de empresa, necesario para formalizar sus inscripciones en el paro al finalizar su relación laboral.

A Christian Cano, en cambio, fue el único al que no llamaron.

Se presentó en varias ocasiones en el Ayuntamiento a reclamar su certificado, no siéndole entregado, hasta que el 23 de Septiembre, después de ya pedirlo por escrito.

Finalmente le fue entregado el certificado, presentándose con él en la Oficina de Empleo, haciéndolo así después de los 15 días siguiente a haber finalizado su relación laboral municipal, lo que le ha ocasionado la pérdida de 42 días de subsidio por desempleo.

Pero ahí no acaba la cuestión, ya que ahora el Ayuntamiento no le abona la liquidación de su contrato, pese a que ya lo ha hecho con el resto de los trabajadores.

Para la Concejal, es evidente que el Alcalde “persigue al trabajador por razón de haber ejercido su derecho fundamental a la participación política”, constituyendo un supuesto claro de “castigo por no votar al Alcalde”.

En Hazas de Cesto, “hemos vuelto al siglo XIX, al siglo de los caciques”, y el Alcalde se comporta como “un señor feudal”.

Es patente que un vecino de Hazas de Cesto está siendo maltratado por su Alcalde por razón de su libertad de pensamiento, y por razón de sus convicciones políticas.

“Estudiaremos lo que dice el Código Penal del comportamiento del Alcalde”, señaló Lezcano, “pero lo urgente es que el trabajador cobre lo mismo que han cobrado el resto de los trabajadores”, lo cual, añadió Lezcano, “esperamos que el Ayuntamiento haga inmediatamente.”

Dar a los Alcaldes el poder de elegir a qué parados se contrata y a quienes no, fue una llamada a la producción de hechos anticonstitucionales como el presente, lo cual era hasta esperable que se produjera, sobre todo en un Ayuntamiento como el de Hazas de Cesto con el Alcalde que tiene.