
El no va mas de un individuo energúmeno, prepotente, soberbio, estúpido y mentiroso, muy próximo al estilo Maduro.
Ni siquiera el radical Ortega Smit se atrevería a decir estupideces sobre la inmigración tales como las lanzadas ayer por Trump cuando afirmó que los inmigrantes se estaban comiendo las mascotas, los perros y los gatos y que los demócratas iban a provocar abortos a los 9 meses…
Las elecciones, en un sistema democrático, sirven para muchas cosas como es elegir presidentes y parlamentarios pero tambien se pueden sacar interesantes conclusiones.
Concretamente las próximas elecciones en EEUU nos dará una buena foto fija del nivel intelectual y de sentido común que tienen los norteamericanos.
Los millones de votos que vayan hacia ese ser escabroso y huraño que ayer aparecía en televisión definirán perfectamente el porcentaje de ciudadanos con anomalías mentales que hay en los EEUU.
Y si es difícil entender las razones de los nacidos en EEUU que apoyen a Trump se me hace imposible concebir que haya hispanos abducidos por este personaje grotesco mas propio de un comic que de un candidato a presidir los EEUU.
De todas formas puede ser entendible el grado de nerviosismo que manifestó en el debate al observar que sus bulos y mentiras eran rebatidos uno tras otro por los periodistas que estaban realizando las preguntas con el objetivo de que los espectadores conocieran la verdad sobre las afirmaciones que se estaban intentando colar a la audiencia.
