Tres policías locales de Santander absueltos de la acusación de extralimitarse en una detención

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La Audiencia Provincial de Cantabria ha absuelto a los tres policías locales de Santander a los que un joven acusaba de un delito contra la integridad moral y dos faltas de lesiones por su actuación cuando le detuvieron.

El ministerio fiscal, que inicialmente acusaba a los agentes, solicitó su absolución a la vista de la prueba practicada en el juicio.

En una sentencia difundida hoy, el tribunal declara expresamente que no se ha probado “que en la reducción ejercieran violencia innecesaria o desproporcionada, habiendo utilizado los medios técnicos necesarios para hacerlo”.

En este sentido, explica la resolución que las lesiones que presentaba el denunciante pudieron deberse a la caída al suelo, a rozamientos o a la resistencia que ofreció, teniendo en cuenta además que el joven es cinturón negro de kárate.

Según el relato de hechos probados, durante una madrugada de mayo de 2014, los agentes intervinieron en un altercado entre varios jóvenes, cuando uno de ellos propinó una patada en la espalda de uno de los policías al tiempo que les insultaba.

Ante esta acción, dos de los acusados le persiguieron, hasta lograr alcanzarle y reducirle.

Para ello, uno de los agentes se abalanzó sobre el joven, cayendo los dos al suelo, momento en el que entiende la Audiencia que el denunciante se lesiona e intenta zafarse, lo que motiva que intervenga el otro agente, que le engrilleta e inmoviliza.

El tribunal no considera probado que se excedieran ni que alguno de los policías pisara con su bota en la cabeza del joven, tal y como éste denunció.

Entiende la Audiencia que “cuando una persona se resiste a la detención y forcejea con sus detentores, intentando zafarse, es posible y probable que se originen lesiones, máxime cuando se está en el suelo y de noche”.

A ello añade que las circunstancias personales del denunciante –alto, fuerte y cinturón negro de karate- sugieren una defensa activa frente a la detención.

“La simple existencia de las lesiones no prejuzga ni presupone una autoría dolosa por parte de los agentes detentores, autoría dolosa que ningún testigo ha advertido”, concluye el tribunal.

 

La versión del joven “no se sostiene”

La Audiencia ha tenido en cuenta la declaración de los agentes acusados y de otros compañeros, que siempre han afirmado lo mismo, así como de dos testigos ajenos a los hechos: un sanitario que se encontraba en el lugar del altercado y un vigilante de un establecimiento cercano.

El primero, vio cómo el joven golpeó a uno de los agentes y salió huyendo; el segundo, cómo los chicos rodearon a los agentes y les agredieron, hasta el punto de salir él a socorrerles.

Por el contrario, entiende que la versión del joven –quien ya fue condenado por un delito de atentado contra la autoridad- “no se sostiene”.

“Según la difícilmente creíble versión del denunciante, todo era tranquilidad hasta que llegaron los agentes. No es así, fue al revés”, señala la sentencia.

Y explica cómo los policías intervinieron al ver una reyerta previa entre jóvenes y fue cuando fueron rodeados y agredidos.

Entonces, se produjo la patada del joven a uno de los agentes, y éste salió huyendo.