La rutina, la falta de interés en una relación afectiva más allá de los encuentros sexuales, o las ganas de experimentar nuevas sensaciones, hacen del intercambio de parejas una práctica cada vez más demandada.

A pesar del creciente interés, hablar de ello puede seguir siendo un tabú,  por lo que dar el primer paso hacia esta fantasía sexual, en ocasiones nos hará sentirnos confusos.

Si bien es cierto que parejas más o menos estables pueden acercarse al mundo swinger, son muchos los que desearían tener la posibilidad de realizar un intercambio de parejas, pero no desean hacerlo con su pareja habitual, o, simplemente, no tienen pareja.

En estos casos, se suele recurrir a servicios de acompañantes especializadas en estas prácticas, con las que tenemos la opción de hablar de antemano de lo que esperamos encontrar o cuáles son nuestros intereses.

Con la correcta información, muchas más personas pueden satisfacer su dudas y curiosidades. Para conocer cómo funcionan estos servicios puedes hacer click aquí.

La palabra swinger, que vendría a hacer referencia a una persona columpiándose u oscilando, define no solo a aquellos que practican el intercambio de parejas, sino otras prácticas de libertad sexual, como el voyeurismo o el petting. Se trata de personas abiertas a la experiencia, y que buscan una bocanada de aire fresco en su vida sexual.

La base del tipo de relaciones eróticas y sexuales que se mantienen en un club swinger, es la seguridad. Si vamos acompañados de una persona que conoce este mundo y sus reglas, y con la que hemos consensuado previamente nuestros deseos, nos sentiremos cómodos y confiados.

La tranquilidad de ir con una acompañante que nos ha orientado sobre las prácticas que podemos realizar, nos hará parecer mucho más atractivos y seguros de nosotros mismos. La principal regla de oro que rige estos encuentros es la del respeto a la negativa o rechazo. Decir «no» debe ser respetado y no requiere justificaciones.

El placer es algo absolutamente personal, que cada uno obtiene de un modo distinto. Puede haber límites que no deseemos franquear y condiciones en nuestro modo de relacionarnos, si bien es cierto que, mantenernos abiertos a lo desconocido, puede llevarnos a percibir mejor nuestras propias reacciones y nuestra capacidad para gozar.

Existen multitud de experiencias que suelen llevarse a cabo en estos clubs, incluyéndose entre las más habituales las citadas a continuación.

  • Relaciones sexuales con tu propio acompañante.
  • Intercambio que permite tener sexo con otras mujeres
  • Observar a parejas que mantienen sexo
  • Ser observado mientras practicas sexo
  • Soft swing: mantener sexo sin penetración con una tercera o cuarta persona, como sexo oral, por ejemplo.

La ampliación de nuestro rango de veteranía sexual, puede mejorar nuestra vida en pareja, tanto si las actividades como swinger se llevan a cabo con la pareja habitual, como si se realizan con una acompañante. Se trata de aprendizajes que pueden llevarse a la práctica en otros contextos más tradicionales, devolviendo la pasión y rompiendo la monotonía.

Muchas veces la excitación proviene de la propia novedad. En otras ocasiones, sentirnos observados y envidiados por tener relaciones con una pareja muy atractiva, hace aumentar el deseo.