“Todas nosotras” es el primer trabajo de sus autoras, sin embargo ambas llevan años vinculadas al medio. En “Todas nosotras” nos acercan a El Salvador, país en el que se aplica una de las regulaciones más restrictivas sobre el aborto del planeta. Conocemos de cerca el libro y a sus autoras.

¿Qué es “Todas nosotras”?

Elizabeth Casillas: “Todas nosotras” es la historia de cuatro mujeres salvadoreñas –Mariana, Cynthia, María Teresa y Elsi– que tienen que volver a casa tras haber estado en prisión por un delito que nunca debió serlo y lo difícil que les resulta reintegrarse en una sociedad que las sigue juzgando, acosando y discriminando. Es el relato de ellas, pero la voz de muchas otras salvadoreñas que son encarceladas acusadas de aborto y finalmente condenadas por homicidio agravado con penas de prisión de entre 30 y 40 años.

Higinia Garay: Es nuestra primera novela gráfica, nuestro bebé fruto de la experiencia y admiración de unas mujeres muy valientes.

¿Cómo nace la obra?

Elizabeth Casillas: El cómic forma parte de una acción promovida por la ONG Mundubat y que se inició en 2015 con la campaña por el derecho a decidir de las mujeres #somostodasnosotras. Buscando alcanzar a diferentes públicos, Higinia me propuso guionizar esta novela gráfica en la que hiciésemos llegar las voces de estas mujeres y la situación de vulneración que viven en El Salvador. Y me lancé de cabeza.

Higinia Garay: Han sido varios años poniendo imagen a este proyecto de Mundubat, con el que arranqué desde una investigación y acción, pasando por un documental, Las mujeres decididas«  junto a Itxaso Díaz y premiado en varios festivales,  y culminando en la novela gráfica juntas.

Mundubat es una ONGD que trabaja en 9 países, uno de ellos en El Salvador, con diferentes propuestas de desarrollo local, de soberanía alimentaria, participación ciudadana y defensa de los derechos de las mujeres.

Es muy bonito poder coger un proyecto desde el principio, con una temática tan potente y ver cómo evoluciona, no sólo gráficamente, sino también en el tiempo a nivel de los propios derechos humanos.

Las Mujeres Decididas [Documental] from Mundubat on Vimeo.

En el libro tratáis un tema muy poco común en el mundo del cómic: el aborto. ¿Es complicado desarrollar un tema tan delicado?

Elizabeth Casillas: El aborto es un tema tabú y escribir sobre ello no es fácil, falta información, datos e incluso relatos. Como bien dices, es un tema delicado, pero hacen falta voces que lo normalicen y, como en este caso, lo defiendan como un derecho para todas las mujeres. Sin embargo, poco a poco van cambiando las cosas y, por ejemplo, hace poco Blanca Vázquez publicaba en Astiberri “Juntas en esto”, un relato sobre dos mujeres que, en diferentes épocas, toman dos decisiones diferentes ante un embarazo no deseado.

Higinia Garay: Es complicado, sobre todo porque sigue levantando muchas ampollas y posturas muy contrarias, incluso en ámbitos muy cercanos, así que no se habla de ello. Lo más curioso es que las mujeres siempre han abortado. La controversia de hoy en día es si las mujeres de bajos recursos deben de morir por ello o no.

Está demostrado que en estos países el control de la maternidad es una condena a la pobreza, así que casi podríamos estar hablando de una lucha de clases, porque las mujeres ricas abortan, pero en una situación que no pone en riesgo su vida ni su libertad.

En “Todas nosotras” os enfrentáis a la situación de las mujeres en El Salvador, un país en el que, no solo el aborto es ilegal, sino que es considerado un homicidio aunque sea de forma natural.

Elizabeth Casillas: El Salvador tiene una de las leyes antiaborto más estrictas del mundo y la interrupción del embarazo, tanto voluntaria como espontánea, está penada. Tan solo cinco países en el mundo –Ciudad del Vaticano, Malta, Nicaragua, República Dominicana y El Salvador– tienen una legislación tan restrictiva, tanto para las mujeres que aborten como para aquellas personas que lo realicen o faciliten su realización.

Higinia Garay: Así es, recogemos el testimonio de cuatro mujeres que han estado en la cárcel por un parto extrahospitalario, ni siquiera estamos hablando de aborto. Se trata de los casos de mujeres de bajos recursos económicos con dificultad para acceder a una atención médica de manera inmediata en cualquier complicación que pueda surgir. No se les juzga por aborto, se les juzga por homicidio.

Trabajáis con los testimonios de las protagonistas. ¿Cómo ha sido la experiencia?

Elizabeth Casillas: Si tuviese que definirlo con una sola palabra esta sería “dura”. Han sido muchas veces las que he escuchado los relatos de estas mujeres y en todas ellas sientes una impotencia enorme por la injusticia que se comete. Porque se les condena por ser mujer, pero también por su condición social. No hay mujeres ricas encarceladas por interrumpir su embarazo en las cárceles de El Salvador. También te das cuenta de tus privilegios y de lo afortunada que eres por vivir en un país en el que el acceso a la interrupción del embarazo es legal y gratuita.

Higinia Garay: Es una experiencia que me genera sentimientos contrapuestos, te sientes afortunada de poder escuchar su historia de primera mano y al mismo una intrusa con unos privilegios adquiridos por tu lugar de nacimiento.

Tu labor, Higinia, es ilustrar la realidad que te encuentras. Tu trayectoria está vinculada a la ilustración y en los carteles que realizas vemos un cambio en tu forma de representar a la mujer frente a tus comienzos.

Higinia Garay: Todos estos años trabajando en este tipo de temáticas han supuesto una toma de conciencia de lo que representamos y cómo lo representamos. En un mundo donde premian las imágenes es imprescindible crear nuevas narrativas más inclusivas y globales.

En tu trabajo vemos una presencia constante del feminismo y el trabajo con las asociaciones.

Higinia Garay: Ha sido un proceso que ha ido de la mano de manera muy natural e intuitiva. Al final se refleja quiénes somos y lo que pensamos en nuestras ilustraciones.

El color cada vez se expresa de un color más libre en tu trabajo.

Higinia Garay: El color se ha ido convirtiendo en protagonista por la capacidad que tiene de transmitirnos emociones. Es importante no perder la parte lúdica y festiva cuando cuentas historias potentes, cualquier cuento clásico es un buen ejemplo.

La historia de todas nosotras [Trailer] from Mundubat on Vimeo.

De nuevo viajas a El Salvador con Itxaso Díaz para realizar el documental “La historia de todas nosotras”. ¿Cómo ha sido este nuevo viaje?

Higinia Garay: Un viaje enorme, no solo por la experiencia de sentirme capaz de completar mi primera novela gráfica, sino también de la toma de conciencia de la importancia de la narración.

Para tí, Elizabeth, es el primer acercamiento al cómic como autora. Eres directora de la revista Cactus, escribes y hablas sobre cómic e incluso eres editora. ¿Cómo afrontas este nuevo reto?

Elizabeth Casillas: Esta novela me ha permitido unir las dos cosas que más me gustan en el mundo: el periodismo y el cómic. Me enfrenté al guión con naturalidad, pensando en él como si fuese un texto periodístico… y luego me di cuenta de que Higinia tenía que encajar todos esos textos enormes en viñetas. Poco a poco fui puliendo y simplificando, y comencé a pensar en imágenes. Para esto último, dialogar del cómic con Higinia fue esencial y ahora estoy muy contenta con el resultado.

¿Viajas con Itxaso y con Higinia a El Salvador? ¿Cómo lleváis a cabo la colaboración?

Elizabeth Casillas: La idea inicial era viajar con ellas a El Salvador, pero coincidió que el viaje se retrasó con mi embarazo y viajar allí no era seguro. Así que realicé un trabajo previo al viaje de Higinia e Itxaso, y una vez que ellas estuvieron allí hablábamos constantemente y les enviaba las preguntas que necesitaba para realizar el guión. Me hicieron un cuaderno de viaje y me enviaron un montón de fotografías para poder entender mejor la situación. En el caso de María Teresa, realizamos la entrevista por videollamada, ya que ella se encontraba en Suecia.

En 2019 ganáis la beca de creación del Gobierno Vasco con “La palabra que empieza por A”, un tratado sobre el aborto. ¿Cómo se relacionan ambos proyectos?

Elizabeth Casillas: “La palabra que empieza por A” de hecho nace por necesidad mientras estoy documentándome para “Todas nosotras”, porque apenas encontré información y creí que era necesario que se escribiese del tema desde un punto histórico-social. Como el proyecto de Mundubat sufrió algún retraso, le propuse a Higinia realizar este cómic-ensayo y en ello estamos.

Higinia Garay: Como dice Eli, han ido de la mano y bueno, ¡Parece ser que nos ido especializando en esta temática!

En ambos casos la edición corre a cargo de Astiberri. ¿Cómo ha sido la experiencia con ellos?

Higinia Garay: La verdad es que muy bien, no podía haber ido mejor. Creo que tengo mucha suerte en la manera en que he entrado en el mundo del cómic, de la mano de una editorial a la que admiro tanto y de una manera tan fácil y natural que no me lo creo. Aunque bueno, en esto tiene que ver mucho Eli.

También es tu primer acercamiento al cómic como autora, Higinia. ¿Cómo ha sido la experiencia?

Higinia Garay: Estoy acostumbrada a realizar encargos que duren poco en el tiempo y al principio dudaba de mi capacidad de completar un proyecto tan largo. Ahora me siento orgullosa de mí misma, sobre todo por haber sido capaz de completarlo. Además, he descubierto que me encanta contar historias, y el cómic te lo permite de una manera muy amable.

El libro se divide en dos partes muy diferenciadas. En la primera parte el color se convierte en protagonista y la doble página es un lienzo que llenáis para contar los testimonios de las protagonistas. En la segunda parte partís de una composición de página con una estructura más clásica y del dibujo en blanco y negro para aportar los datos más objetivos: Cuál es la situación del aborto en El Salvador y el contexto en el que desarrolláis vuestro trabajo.

Higinia Garay: Queríamos que el color fuera importante, un vínculo para narrar las emociones de estas mujeres. Y para la segunda parte que quedara claro que era una parte menos subjetiva por lo que el blanco y negro nos pareció fantástico y potenciaba la información de investigación que queríamos transmitir. Además nos sirve de vínculo para nuestra próxima novela, que aunque no está definida del todo, se acerca más a ese tipo de narrativas.

¿Cuál ha sido vuestro mayor reto a la hora de afrontar la obra?

Elizabeth Casillas: Diría que ha habido dos grandes retos. El primero, emocional: al final es imposible no empatizar con estos relatos y cada vez que los escuchas te llenas de rabia e impotencia. El segundo tiene que ver más con la parte de trabajo, y es que ambas nos enfrentamos por primera vez a una novela gráfica y hemos tenido que ir poco a poco acostumbrándonos a trabajar juntas, a hablar el mismo idioma.

Higinia Garay: Además de lo que ha dicho Eli, con lo que coincido totalmente, reflejar la historia de estas mujeres desde un punto de vista que no sea el victimismo sino la fortaleza y la resistencia.

¿Qué balance sacáis de la experiencia?

Elizabeth Casillas: Ha sido increíble tener la oportunidad de trabajar en este proyecto, aunque siempre te queda el pensamiento de “ojalá no tuviera que estar escribiendo sobre esto en 2020”. Pero, hasta que no cambien las cosas y el derecho al aborto libre y gratuito no sea una realidad en todo el mundo, habrá que seguir hablando sobre ello.

Higinia Garay: Positiva, siempre positiva aunque ojalá no fuera necesario este tipo de proyectos, ojalá se escuchara la experiencia de estas mujeres sin la necesidad de una presión internacional.

¿Proyectos?

Elizabeth Casillas: Si nada cambia, en el primer trimestre de 2021 “La palabra que empieza por A” verá la luz. Alguna idea nueva anda rondando, pero vamos a ir poco a poco y terminar lo empezado.

Higinia Garay: ¡Muchos siempre! Aunque sí, la novela es uno que me apetece mucho.

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