Tras re-visionar el día anterior las dos primeras entregas de la saga, anoche fui al cine con unos buenos amigos cinefilos y frikis como yo para visionar por fin esta ‘Terminator: Destino Oscuro’ con unas expectativas neutras tras haber leído diversas críticas contradictorias que, o bien la aclamaban calificándola de la verdadera sucesora de la mítica ‘Terminator 2: El Juicio Final’, o bien la tiraban por tierra tildándola, en muchos casos, de la película que entierra definitivamente la saga de nuestro amado cyborg del futuro.

Cierto es que a muchos fans se nos empezaba a acabar la paciencia después de que, tras la poco satisfactoria ‘Terminator 3: La Rebelión de las Máquinas’, Hollywood nos invadiera a lo largo de los años con varios intentos a la desesperada de resucitar la franquicia con películas que pretendían dar inicio a una nueva trilogía y que al final siempre resultaban ser fallidas: Primero con un Christian Bale como John Connor ambientada ya en ese futuro post-apocalíptico en ‘Terminator Salvation’, y después con esa especie de secuela/reboot (‘Terminator: Génesis’) que no acabó de cuajar pese al gran esfuerzo de Emilia Clarke por estar a la altura de la Sarah Connor de Linda Hamilton, y con un repescado Arnold Schwarzenegger interpretando a un viejo y algo «cascado» T-800.

Tras todo este embrollo acompañado de mala recepción y taquilla, llegamos al punto en el que estamos hoy: James Cameron recupera los derechos de su saga futurista y escribe y produce este nuevo capítulo que se convierte ya en el tercer intento de iniciar una nueva trilogía de nuestro exterminador robótico.

Son también tres las claves por las que se apuesta para que este tercer intento al fin funcione:
1.- Olvidar todo lo sucedido tras la segunda entrega y tomarnos esta película como una continuación directa de las dos primeras (y mejores) películas de la saga.
2.- Repescar a los protagonistas de las dos primeras entregas (Schwarzenegger y Hamilton) e intentar rodearlos de nuevos personajes y actores/actrices que estén a su altura.
3.- Escoger a un buen director de cine de acción y de actualidad como Tim Miller (‘Deadpool’) para ponerse al mando del proyecto frente a la ausencia tras las cámaras de Cameron.

En fin, poca cosa…

Entonces, ¿ha conseguido convertirse esta secuela en una digna sucesora? ¿Podemos decir al fin que a la tercera fue la vencida?

Mi respuesta es sí. Para mí ‘ Terminator: Destino Oscuro’ es la digna secuela de la saga que llevo años esperando. Y principalmente lo es porque recupera al personaje que para mí siempre ha sido el alma de esta franquicia: Sarah Connor (Linda Hamilton). Porque sí, John Connor iba a ser el líder de la Resistencia, pero fue Sarah Connor la que enamoró al espectador igual que enamoró a Kyle Reese en la primera película, y fue ella la que nos fascinó por su evolución de mujer inocente e indefensa a guerrera y heroína ya mítica del cine de acción en su segunda entrega. Y esto fue posible gracias, sobretodo, a Linda Hamilton. Amigos, John Connor puede haber muchos (de hecho, hemos tenido uno diferente en cada película), pero Sarah Connor sólo hay una, y esta saga necesitaba su regreso como agua de Mayo.

En esta entrega regresa y lo hace por todo lo alto, pues aunque los años pasen y su personaje haya envejecido, su esencia se mantiene. Y esta es precisamente la gran virtud de esta ‘Dark Fate’: Mantiene la esencia de sus inicios.

Regresa Arnold por todo lo alto con este nuevo T-800 (el mejor desde las dos primeras entregas) que nos recuerda al T-800 de ‘T2’ por su humanización que al final puede llegar hasta a emocionarnos, y nos demuestra que su química con Linda Hamilton sigue siendo la misma con esa relación de amor-odio y de desconfianza que siempre ha habido entre Sarah Connor y los cyborgs.

Las nuevas incorporaciones funcionan algunas mejor y otras peor, siendo Mackenzie Davis con su potentísima Grace la mejor parada y Natalia Reyes interpretando a Dani Ramos la que, pese a estar correcta en su papel, queda peor parada y, en ocasiones, eclipsada frente a tanta estrella reunida. Gabriel Luna también hace un buen trabajo como REV-9 entregándonos el mejor villano de la saga (de nuevo) desde ‘T2’.

Y es que ese «desde» que tanto repito es el gran lastre de esta nueva entrega. Es una muy buena película de ciencia-ficción con una buena banda sonora compuesta por Junkie XL, con grandes personajes, buenos efectos especiales y grandes secuencias de acción que pese a superar, en mi opinión, a sus tres predecesoras, no llega a alcanzar el nivel de las dos primeras dónde se explicaba una historia muy similar pero mejor, y además contaba con el factor sorpresa y la novedad.

Y quizá esa ha sido la gran queja de gran parte del público: Esa sensación de refrito y de «esto ya lo he vivido» que puede llegar a dejar el film. Aunque romperé una lanza en su favor y diré que ‘Terminator 2’ (mi película favorita de la saga) ya era una repetición de la misma fórmula que nos ofrecieron en la primera película y en su día nadie se quejó por esto.

Pese a eso, he de salir en defensa de esta película porque considero que por fin ha conseguido algo que no habían conseguido sus predecesoras, y es llegar a emocionarme de nuevo con sus personajes y su historia y, sobretodo, haberme dejado con las ganas de seguir viendo cómo sigue este nuevo futuro que nos presentan. De momento parece que los datos de taquilla no acompañan, pero espero que esto no cambie los planes de continuación de la saga y los fans podamos llegar a ver algún día este nuevo… DESTINO OSCURO.

– Mención especial al poderoso e inesperado (para mí) arranque que tiene la película dónde nos enseñan de nuevo el vídeo mostrado en ‘T2’ de Sarah Connor hablando del día del Juicio Final en el Hospital de Salud Mental PESCADERO, y su posterior escena en un chiringuito en Guatemala con unos geniales efectos de CGI rejuveneciendo a Linda Hamilton, Edward Furlong y Arnold Schwarzenegger, dónde se nos muestra el asesinato de John Connor a manos de un T-800. Una introducción perfecta que enseguida nos sitúa de forma más que correcta y eficaz en el punto exacto dónde se van a suceder los hechos de ‘Terminator: Destino Oscuro’.

– El giro argumental del personaje de Daniela Ramos, en el cuál te explican que ella será la nueva John Connor, y liderará a la Resistencia contra las máquinas en el futuro, no me acaba de convencer, y no sé si es a causa de la interpretación de Natalia Reyes en dicha escena del futuro dónde libera a Grace (no me la acabo de creer como futura líder), o por su interpretación en general durante la película que, como ya he dicho, pese a estar correcta es en mi opinión uno de los puntos más flojos del film (y si ella va a ser el pilar principal de las posibles secuelas, mal vamos).

Veo algo forzado y metido con calzador el tema del empoderamiento de la mujer con su personaje en concreto, y no porque me moleste que la nueva líder de la Resistencia sea mujer, sino porque veo que dicho personaje no da la talla como tal, o bien por su interpretación o bien por el enfoque que le han dado en la escritura de guión.

Un personaje o una actriz, por ejemplo, de la talla de la Grace de Mackenzie Davis me hubiera convencido mucho más e introduciendo los mismos elementos, me hubiera encajado más en la historia. Veremos si me cierran la boca en futuras secuelas, si es que las hay, pero de momento este aspecto se lleva de mi parte un punto negativo.

– La extensa escena final de acción en el avión pero sobretodo su posterior secuencia bajo el agua me han sacado de la película. No sé si ha sido a causa de la oscuridad de la escena bajo el mar o del abuso de unos efectos de CGI que por primera vez en la película sí he notado en exceso y me han chirriado un poco, pero tampoco me ha acabado de convencer. Suerte que después la película remonta con la increíble escena de acción de «todos contra REV-9» y su gran desenlace con el sacrificio del T-800 y me han hecho olvidar por completo ese aspecto negativo.

Resumiendo: ¿Merece la pena? Solo por ver a Linda Hamilton y Chuache’ juntos de nuevo: Mil veces SI, pero si estas un poco harto de la franquicia y estas liado con tantas lineas temporales mutantes puedes pasar, a mi si me ha gustado y no poco (aunque como las dos primeras nada… Esta más que claro).

(P.D. : ¡Ay Constantino!… Sin tu increíble vozarrón Schwarzenegger no es él mismo aquí en España…)

Patxi Álvarez