El ritmo diario del trabajo y las obligaciones familiares muchas veces puede llegar a afectarnos en la salud y otros campos de nuestra vida. Si a este estrés, le sumamos preocupaciones de todo tipo, la pelota puede ir creciendo. Si no le ponemos freno, nos afectará a una parte esencial en nuestra vida: tener un sueño regular y de calidad. Y podemos padecer el temido insomnio.

Tener un sueño placentero es posible

Existen técnicas de higiene del sueño que facilitan el comienzo o el mantenimiento del mismo a lo largo de la noche. Con ellas mejoramos la cantidad y calidad del sueño, reducimos su latencia y los despertares nocturnos.

 Además, podemos incrementar el tiempo total que se está en profundo sueño gracias a pequeños cambios de hábito que podemos incorporar de manera sencilla en nuestra vida. Con ellos conseguiremos no sólo mejorar nuestro sueño, sino que, además, adquiriremos mejores hábitos y más saludables para nuestro día a día, como puede ser realizar algún tipo de actividad física. Y, en consecuencia, cambiaremos aquellos que interfieren con el sueño, como puede ser el uso de determinados fármacos o sustancias como el alcohol.

Técnicas con las que mejorar nuestro sueño y su calidad

El sueño, a pesar de nuestro día a día y los problemas que podamos tener, es muy necesario para poder mantenernos sanos y llenos de vitalidad. Muchas veces no sabemos que realizando pequeños cambios podremos mejorar nuestro sueño y, por lo tanto, el rendimiento físico y mental diario. 

 En tuequilibrioybienestar.es, un portal escrito por profesionales del sector sanitario, encontramos técnicas de higiene del sueño muy fáciles de seguir para las cuales solo se requiere de nuestra constancia de manera diaria.

Primeros pasos para disfrutar de un sueño placentero

El principal sería, tener un horario fijo para irnos a dormir y levantarnos. Tanto en el día a día como en el fin de semana o vacaciones, esta pequeña rutina hará que nuestro cuerpo a las horas determinadas esté listo para descansar o bien para ponerse en marcha. 

 Reducir el tiempo de permanencia en la cama. Que, el meternos en la cama, sea para ir a dormir y no para hacer otras cosas, puesto que así solo conseguiremos tener un mejor sueño fragmentado y ligero.

Costumbres que debemos evitar

Principalmente, al que evitar es la siesta, podemos hacerla puntualmente, pero nunca dormir más de 30 minutos. Si la alargamos, dificultaremos el descanso por la noche o nos costará conciliar el sueño.

 Evitar, en la medida de lo posible, las bebidas que contienen cafeína y teína a lo largo del día. Estas sustancias, muchas veces, pueden afectar nuestro sistema nervioso e interceder o dificultar nuestro sueño nocturno

 Es sabido por todos que el alcohol y el tabaco perjudican nuestra salud, pero también perjudican el sueño. Evitar su consumo varias horas antes de dormir nos ayudará a tener una mejor higiene del sueño

Se ha demostrado que el uso de tablets o dispositivos móviles en la cama alteran el sueño. Nos ponen nerviosos y nos activan a nivel mental en un momento en el que debemos estar relajados, por tanto debemos evitar el uso de estos dispositivos en el momento de antes del sueño

El ejercicio ayuda a conciliar el sueño, pero debemos evitar realizar ese ejercicio de manera intensa, al menos las dos horas previas al sueño nocturno, para no estar muy activo en esa franja horaria que puede deteriorar el sueño.

Costumbres que adoptar para un buen descanso

Realizar ejercicio de manera regular y durante al menos una hora al día – a poder ser con luz solar -, nos servirá para desestresarnos y, por lo tanto, llegar al momento del sueño y descanso mucho más preparados. Lo ideal es practicar deporte por la tarde y al menos tres horas antes de iniciar nuestro descanso nocturno.

 Preparar nuestro dormitorio en el que vayamos a dormir siempre ayudará, teniendo una luz tenue, a una temperatura agradable y sin ruido, además de algunas otras técnicas como sería el uso de la aromaterapia, indicada para un buen descanso.

  Tanto si nos vamos a dormir con hambre como si hemos tomado una cena copiosa puede alterar el sueño. Por tanto, debemos acostarnos pasadas dos horas después de la cena, o bien tomar algo ligero que no interceda en nuestra higiene del sueño.  

Casos muy puntuales

En los casos que sean necesarios, como momentos de estrés o mucha falta de sueño podemos recurrir a comprimidos de melatonina que nos ayudarán a conciliar el sueño y mantenerlo a lo largo de la noche.

 Estos pequeños tips o consejos que hacer y evitar se acabarán tornando en rutinas muy sanas y saludables no solo para nuestra higiene del sueño, sino también para mantener un estilo de vida mucho más saludable que, al final, es lo que todos debemos perseguir.