Dos entidades de gobierno en la mira de muchos. Instituciones que se resisten ante una nueva forma de entender la democracia, el buen gobierno, la transparencia y, el final de carrera de tantos y tantos. Organismos perfectamente prescindibles.

Tanto es así que en el Senado durante la legislatura pasada no ha tenido, ni tan siquiera, el habitual  debate de Comunidades Autónomas. No ha sido convocado. Para más inri, en esta fase actual de formación de Gobierno de España, el PP advierte al PSOE que vetará y torpedeará las iniciativas de otro gobierno distinto al suyo cuando lleguen, como es habitual,  al Senado, “para perfeccionarse”.

En la segunda cámara sus señorías cobran, al menos, 2.800 €/mes. Y se sabe que hacen poco, muy poco. Además, apenas un tercio son mujeres, y los hombres encabezan listas. Es un auténtico cementerio de elefantes, siendo muy frecuentes las carreras iniciadas en municipios, diputaciones, parlamentos y ejecutivos autonómicos, y culminan como senadores. En las designaciones desde los parlamentos (algo más de un quinto de todos los senadores actuales) abundan personajes conocidos y pesos pesados. Es el caso de Javier Arenas y Diego Duque, por el PP en Andalucía y Extremadura y de Fco. Menacho, por el PSOE en Andalucía, por citar algunos ejemplos que, no son la excepción. O sea, buena parte es representación indirecta para ese cargo, como ocurre con las Diputaciones.

Si no existieran las Comisiones Interministeriales de Ciencia y Tecnología, de Seguridad Vial, de Sanidad, de Agricultura, Cooperación Internacional, de Turismo,… que requieren de mucho consenso y planificación nacional. Si no existiera el Consejo de Política Fiscal y Financiera que regula las aportaciones a las CCAA, analiza las deudas y las financiaciones necesarias; pues vale. Pero, ¿es necesaria esta segunda cámara estando bien asentados los parlamentos autonómicos? Y, ¿tan mal legislan en el Congreso?

Cada campaña electoral llega con promesas y compromisos -nunca cumplidos-, de algunos partidos de eliminar alguna de estas dos instituciones superfluas. Ciudadanos lo dejó claro. Podemos también. I.U. siempre ha tenido clara su postura para suprimir el Senado. También la eliminación de las Diputaciones, de amplio poder económico, político y de favoritismos, en favor de las CC.AA. y las mancomunidades. Se han hecho cargo de recaudar la mayoría de impuestos y tributos, con lo que su poder económico está garantizado al optimizar costes y… ¡quedarse con un buen pellizco!

Por el contrario el Psoe, con Rubalcaba y José Blanco, intentó colar la supresión de las Diputaciones en su programa, aunque lo olvidó pronto ante presiones internas. Además, siempre apoyó el senado para sus cargos. El PP proponía su reforma pero a la primera vuelta de esquina les da más poder al subrogarse competencias municipales.

Juan E. Mena Cabezas

Sevilla, 22-02-2016