
Por todo es conocido que, dentro de la Consejería de Educación, Cultura y Deporte los ámbitos cultural y deportivo llevan toda la legislatura en un segundo plano. Por no decir que están directamente olvidados y que no se les presta la menor atención.
Ejemplos tenemos unos cuantos. El más claro de ellos lo hemos vivido hace no mucho con el centro asociado al Reina Sofía. En este caso quedó bien claro el valor que le dan a la cultura con la actitud de la Consejería poniendo todas las trabas posibles y preocupándose más por quién pondría al director del patronato que por el beneficio cultural para Cantabria.
O nuestra propuesta del fomento de la cultura entre los más jóvenes con el acuerdo gratuito con el Teatro Real y que, pese a votar a favor de la misma, han dejado en el olvido. Mismo camino que han seguido por el Cargadero de Dícido, iniciativa apoyada por esta Cámara y que como explicó en Comisión la directora general de Cultura, también duerme en el limbo de los justos.
Qué decir del caso del MUPAC. Teniendo bien clara la decisión que iban a tomar no se les ocurre otra cosa que jugar con los cántabros a través de una subasta pública a sabiendas de que ya estaba adjudicada desde el primer momento, entre otras cosas porque la mayoría de los fondos eran de titularidad municipal y ustedes lo sabían desde el primer momento.
O el conservatorio de música de Torrelavega, incluido en el acuerdo de presupuestos, en el que no han hecho absolutamente nada. Muestra de ello es que los padres se han encontrado con un cartel que anuncia la suspensión parcial de casi una decena de actividades por el retraso en las obras del centro.
El caso que motiva esta propuesta es otro ejemplo más de la dejadez de la Consejería por la cultura. En su momento acogimos de buen grado el compromiso de establecer un bono cultural para los jóvenes de nuestra región. Si bien siempre hemos entendido que la propuesta era mejorable, al menos el hecho de establecerla suponía un avance.
Este bono cultural tuvo incluso su reflejo en los presupuestos para este año. Sin embargo, hace pocas fechas nos hemos encontrado con la noticia de que se paralizaba su implantación. Parece no importar lo más mínimo los 4.500 jóvenes, según sus propias estimaciones, que se iban a beneficiar de esta medida.
La cultura cumple un papel fundamental en el desarrollo de una sociedad moderna. Funciona como elemento vertebrador social, es nuestra tarjeta de presentación al mundo y la herencia más valiosa que podemos dejar a nuestras generaciones futuras.
En Ciudadanos defendemos que es obligación del Ejecutivo autonómico crear el marco adecuado para que los creadores puedan hacer su trabajo y fomentar el acceso de los ciudadanos a una cultura de calidad.
Resulta de suma importancia trasmitir unos valores culturales de calidad a los jóvenes. Que puedan contar con suficientes alternativas para el disfrute del ocio y del tiempo libre.
Según los datos obtenidos por el MECD en el año 2015 a través de una encuesta en la que se analizan los hábitos y prácticas culturales, centrándonos en la franja de edad entre los 18 y 25 años, las actividades más frecuentes son escuchar música (87,2%), leer (62%) e ir al cine (54%). En cambio, en el otro extremo, vemos como la ópera (3%), la zarzuela (0,5%) y el ballet (6%) son algunas de las manifestaciones culturales con menos aceptación entre nuestros jóvenes
Las razones que explican estas enormes diferencias son diversas. El poder adquisitivo resulta fundamental dado que la entrada a alguna de estas actividades puede tener un precio que se escapa del presupuesto de un joven de 18 años. El desconocimiento, motivado precisamente porque en las etapas más jóvenes no se han difundido adecuadamente manifestaciones culturales como la danza, la ópera, la zarzuela…etc., es otro factor que influye de forma determinante en esta cuestión. En otros casos, sencillamente, la programación no se adapta a sus gustos.
Precisamente para hacer frente a estas cuestiones veíamos como una buena medida la implantación de un bono cultural para los jóvenes. Nuestra visión difiere en cómo debe llevarse a la práctica, no solo buscando acercar a los jóvenes a la cultura sino también que este acercamiento sea lo más diverso posible.
Por los datos que destaqué anteriormente, si el método es dar directamente una cantidad económica a nuestros jóvenes, estos acudirán a las actividades culturales más populares ya que son aquellas que conocen en la mayoría de los casos. Con lo que no se resolvería el problema inicial, que es la falta de acercamiento de los jóvenes a ciertas modalidades culturales.
El establecer un modelo más diverso, donde se pongan a disposición de estos jóvenes entradas a todo tipo de espectáculos escénicos, galerías de arte, museos, etc., conseguirá que la visión de estos acerca del arte no quede reducida exclusivamente a las más conocidas, ampliando su perspectiva por el mundo de la cultura y ayudando a los sectores culturales minoritarios.
En base a todo lo anterior, hemos presentado la siguiente propuesta de resolución en la que instamos al Gobierno Cantabria a la puesta en marcha de un programa de difusión de las artes escénicas consistente en un lote de entradas de diversas modalidades escénicas que garanticen la difusión y acceso a todas ellas.
