¿Se ha convertido el género biográfico-musical en la nueva explotación de oro para el cine? Creo que la respuesta estriba en la persona, el ídolo, el personaje, llámenlo como quieran, pero ese es el verdadero foco de interés que atrae a los espectadores y provoca que paguen su entrada. No es el género el que está triunfando, sino el éxito de la personalidad. ¿Es un problema abusar del nombre y la marca? No, ni mucho menos, aquí venimos a ver cine y mientras sea de calidad podemos aparcar las críticas hacia la saturación del mercado.

Rocketman es valiente y atrevida conduciéndonos por una fórmula que ya conocemos: la muerte y resurrección de la estrella. No trata de endulzar la vida de Elton John mientras su alrededor se derrumba y abraza los excesos como escapatoria de la sombra del estrellato. Los malos hábitos que parecen compartir todos los virtuosos del rock se representan sin eufemismos: drogas, alcohol y una vida sexual que rivaliza con el ritmo de un actor/actriz porno se retratan sin decoro ni disfraz. Personalmente es algo que agradezco. Hay un esfuerzo por señalar a los culpables que llevaron a Elton a su ocaso particular en un intento de exculpar al cantante de todos sus pecados, un intento de lavado de imagen para que nos compadezcamos de él. Es la víctima de la toxicidad de su mundo, pero también comete errores por el camino y no se subrayan tanto.

No es innovadora en su motor central, el viaje lo conocemos, pero sus engranajes funcionan y enmascaran el metraje con un buen montaje y unas transiciones muy dulces. Se enfrenta a los mismos problemas que otras películas biográficas, condensar una vida en dos horas es una labor complicada y siempre se presentan los mismos problemas, pero esta película se vale de recursos para agilizar su trayectoria con un rimo muy ágil hilado con unas secuencias musicales que están muy bien pensadas y son brillantes en su ejecución. Aunque tropieza de forma innecesaria en asuntos que no se terminan de resolver o acaban de forma abrupta. Si crees que el desarrollo de una idea va a ser pobre, olvídala y potencia las que de verdad importan.

Taron Egerton, eres todo un descubrimiento. Puede ser un diamante en bruto si elige bien sus proyectos y se olvida de producciones como “Robin Hood” (2018). Consigue hacer suyo el personaje, hay un gran despliegue interpretativo y encima sorprende cantando cuando lo fácil habría sido llamar a un imitador de Elton o aprovechar al propio cantante. No tuvo una campaña detrás que le avale hacia el premio Óscar, pero su trabajo es de sobresaliente. Encima está bien arropado por el elenco de secundarios y no flojea en este apartado.

No se debe comparar, pero va a ser inevitable y será fuente de debate en cualquier conversación. No tengo dudas de que es mejor película que “Bohemian Rhapsody “, aunque Queen tiene más canciones que son himnos de la humanidad y al final ese sentimiento fulgura. Bohemian funcionaba como homenaje a la banda y tenían que sonar todos los temas clásicos, en esta ocasión la música se adapta a la narrativa, suenan las canciones cuyas letras definen y complementan a las imágenes. Te gustará más una que otra por tu inclinación musical.

Retomando lo anterior, es una película totalmente distinta a Bohemian. La película que protagoniza Rami Malek es una película que a medida que te va contando la historia de un grupo(y su vocalista principal), te introduce en sus canciones y en sus conciertos. En Rocketman pasa totalmente lo contrario.

A partir de las canciones del artista y de vez en cuando hasta su proceso de creación, te va contando su historia, lo que la hace una película más al estilo musical puro. Y esta historia es mucho mas dinámica, mucho mas visual(el vestuario y el maquillaje es mas exagerado, mas colorido que en bohemian)y mucho mas compleja argumentalmente. Si bien en Bohemian pasan de puntillas sobre los temas delicados como podían ser las relaciones privadas del cantante o su enfermedad, en rocketman te lo cuentan sin pelos en la lengua. Básicamente sientes que te dicen: «Esto es lo que hay y tenemos que contarlo tal y como fue, aunque nos desviemos de lo políticamente correcto», lo que yo agradecí enormemente.

“Rocketman” es el descubrimiento del talento humano que brota a raíz de la insatisfacción personal y que se impulsa por pura ambición de conseguir aquello que se resiste. Volarás cuando la música tome la batuta y acabarás siendo complaciente pasivo de Elton John.

Patxi Álvarez