Hoy, leyendo un libro de Montserrat Armengou y Ricard Belis, «El convoy de los 927», me he dado cuenta que fue precisamente hoy, 20 de agosto, hace 75 años cuando salió de Angouleme (Francia) uno de los primeros trenes de la muerte hacia un campo de exterminio, cargado con 927 españoles (la mitad mujeres y niños).

Aquellos infelices no sabían a dónde les llevaban, les hicieron creer que les enviaban a la Francia no ocupada. Sólo les dijeron que dejaran la maleta en el andén y pusieran su nombre, que ya se la enviarían. Cruel engaño. Cientos de maletas quedaron abandonadas en la estación de Angouleme, mientras sus propietarios eran tratados como ganado, hacinados en vagones para caballos, sin agua ni comida, durante 4 días de viaje, hasta llegar a Mauthausen. Algunos niños murieron de deshidratación durante el viaje.

En aquellos vagones viajaba Lázaro Nates, de Laredo, que entonces era un adolescente. Al llegar a Mauthausen se encontró con Ramiro Santisteban, laredano que había ido con él a la escuela, y que había llegado a Mauthausen tres semanas antes. Ambos pudieron sobrevivir a aquellos años de horror y dejar su testimonio para que algo así no vuelva a repetirse jamás.

La historia de estos españoles, «los indeseables», como les llamaban las autoridades francesas colaboracionistas con el régimen nazi, me ha hecho pensar, inevitablemente, en los miles de refugiados que hoy en día huyen de sus países en guerra y arriesgan su vida para entrar en Europa, hacinados en embarcaciones precarias o caminado cientos de kilómetros. En Grecia ya han entrado en lo que va de año 156.000 personas y continúa el río de gente.

¿La historia se repite? Si leemos los periódicos franceses de febrero de 1939 vemos una situación muy similar, cuando entraron en pocos meses 500.000 refugiados españoles, a los que internaron en campos de forma «provisional», pero muchos de ellos seguían así un año y medio más tarde, siempre vigilados, sin libertad de desplazamiento, lejos de sus familiares, ya que separaron a hombres y mujeres en diferentes campos… Muchos tardaron más de dos años en conseguir reunirse con su familia dentro de Francia.

Marisol González, delegada de AGE Asociación Archivo Guerra y Exilio en Cantabria

Recigido furtívamente en facebook y publicado por su gran valor testimonial  reflexivo

Algunos enlaces:

http://angouleme.sobrefrancia.com/2012/06/05/les-alliers-y-el-convoy-de-los-927/

http://es.paperblog.com/el-convoy-de-los-927-1580985/