
MAS ALLÁ DE LOS “LIKES”
El valor de la autenticidad en tiempos digitales

En la era digital en la que vivimos, todo ocurre a gran velocidad. La juventud actual se encuentra inmersa en un mundo dominado por la inmediatez y las apariencias parecen ser las características predominantes. La sociedad actual parece haber adoptado un enfoque de “lo mío” sobre “lo nuestro”, donde el individualismo y la búsqueda constante de la satisfacción personal inmediata han tomado el centro de la escena.
La velocidad a la que se mueve la sociedad actual ha generado una cultura de la inmediatez. Los jóvenes de hoy en día están acostumbrados a obtener lo que quieren en cuestión de segundos, ya sea a través de una búsqueda en Google o una compra en línea. Esta inmediatez ha generado una falta de paciencia y una disminución en la capacidad de espera y reflexión.
El individualismo ha tomado un papel protagónico en la sociedad actual. El ideal del éxito personal ha pasado a ocupar el primer lugar. Muchos jóvenes priorizan sus metas individuales, dejando en segundo plano la empatía o el trabajo en común. La frase “lo mío antes que lo nuestro” se ha vuelto una forma de vida, y con ello se debilitan los lazos de solidaridad que nos unen como comunidad.
También la frivolidad y la superficialidad parecen ser características comunes en la juventud actual. Las redes sociales han creado un escenario donde la imagen cuenta más que el contenido. En la cultura de la apariencia, el número de “me gusta” o seguidores parece más importante que la autenticidad. Vivimos pendientes de mostrar una versión perfecta de nosotros mismos, aunque eso signifique ocultar lo que de verdad somos o sentimos. La vida se ha convertido en un espectáculo donde la autenticidad y la profundidad parecen ser sacrificadas en aras de la popularidad y la fama.
Esa forma de vida puede hacernos más impacientes, egoístas y superficiales. Si no aprendemos a reflexionar y comprometernos, corremos el riesgo de construir una sociedad cada vez más desconectada y menos humana.
La tendencia hacia la frivolidad, el pasotismo y la inmediatez puede tener consecuencias negativas en la sociedad. La falta de compromiso y la ausencia de valores pueden generar una sociedad más egoísta y menos solidaria. La incapacidad de reflexionar y pensar críticamente puede llevar a una falta de innovación y progreso.
¿Cómo podemos cambiarlo?
No todo está perdido. Podemos empezar por educar en valores como la empatía, la solidaridad y el pensamiento crítico. Enseñar a las nuevas generaciones —y recordarnos a nosotros mismos— que la autenticidad vale más que la apariencia, y que la calma y la reflexión también son formas de avanzar.
En un mundo que corre sin detenerse, atreverse a mirar hacia adentro es un acto de valentía. Cada gesto solidario, cada conversación sincera y cada momento de reflexión siembran un cambio. Si elegimos vivir con más conciencia y menos prisa, aún podemos construir una sociedad más humana, más profunda y, sobre todo, más nuestra.
JACA, Santander, enero 2026

