Poco a poco iremos publicando viejos documentos que conforman la historia de la radio en Cantabria.

En 1997 un redactor de EL DIARIO MONTAÑES publicaba un tendencioso artículo al que RADIO RABEL replicó con esta CARTA AL DIRECTOR:

Con sorpresa y estupor he visto publicada en el día de hoy en su diario una información firmada por el propio Diario Montañés en el que se cita a Radio Rabel, emisora de radio que dirijo desde abril de 1997, y por ello, amparándome en el derecho a replica de una información no contrastada, me permito aclarar ciertos términos párrafo a párrafo.

El redactor comienza con una aseveración parcial al señalar «Las irregularidades que se producen de forma constante en el ámbito de la radiodifusión de Cantabria». La realidad la ofreció en los cursos de la UIMP el Director General del Telecomunicaciones del Ministerio de Fomento el pasado verano en Santander cuando reconoció la existencia de más de mil emisoras locales en funcionamiento en España sin la correspondiente licencia de emisión, algunas con más de 10 años de actividad comercial. Estas emisiones son permitidas en toda España y optarán a los concursos que cada Comunidad Autónoma convocará en breve. En Torrelavega emite una emisora local hace más de 5 años, al igual ocurre en Laredo y otras muchas localidades cántabras.

El mismo párrafo hace una comparación entre emisoras de radio con programación diaria y demostrados objetivos de servicio público privado, y radioemisoras de cuadrillas de caza. En este caso se compara la reglamentación sobre radiodifusión, transporte de sonido por ondas, con un supuesto tan absurdo como estimar que se debe reglamentar al unísono el transporte de viajeros en taxi con el transporte de viajeros en aeronaves comerciales, al tratarse en ambos casos de transporte de personas.

El periodista afirma, según le han dicho, que «en Santander emite desde hace meses una emisora comercial sin ningún permiso y con una potencia que permite captarla con mejor señal que las que sí están autorizadas.

Es peligroso hacer afirmaciones gratuitas en prensa, miles de personas pueden entender mentiras. La referencia que se hace de Radio Rabel sobre su carencia de permisos es una verdad a medias, pues Canal Audiovisual Cántabro S.L. es una empresa legalmente constituida en Santander ante Notario y cotiza desde el primer día por sus 17 trabajadores en la Seguridad Social, estando al corriente del IVA, el IAE, rentas y pagos de todo tipo. Nuestra empresa, constituida como agencia de publicidad, que no emisora de radio, si bien en nuestros estatutos sociales se recoge la posibilidad de  iniciar  actividades de emisora de radio o televisión, ha iniciado una programación experimental tras realizar las consultas pertinentes con el objetivo de concursar de igual a igual con el resto de emisoras de Cantabria que están emitiendo con anterioridad a Radio Rabel y optarán al próximo concurso.

El final del párrafo primero es vergonzoso, con perdón. La Delegación del Ministerio de Fomento puede certificar al informador la potencia con que emite cada emisora de Cantabria pues posee actas de emisión de todas. Otra cuestión es el ajuste de los equipos y las antenas para obtener el máximo potencial que posibilita que con menor potencia se tenga más calidad de sonido pero señores eso no es tema de potencia sino de aplicar las últimas tecnologías del sonido. Tras la comprobación de las actas de emisión que les mostrará el Delegado de Telecomunicaciones en Santander espero una rectificación clara y contundente en el sentido de «RADIO RABEL, EMISORA QUE ASPIRA A UNA DE LAS CONCESIONES QUE OTORGARA EL GOBIERNO REGIONAL, EMITIENDO CON MENOR POTENCIA QUE EL RESTO DE EMISORAS DE SANTANDER QUE YA CUENTAN CON LICENCIA, EMITE UNA MEJOR CALIDAD DE SONIDO CON UNA POTENCIA MENOR POR LA IMPLANTACION EN CANTABRIA DE LOS ULTIMOS AVANCES EN EL MUNDO DEL SONIDO»

El tema de los cazadores vuelve a aparecer en el artículo, maquiavélicamente diseñado el día en que un cazador muere en un accidente, esperemos no tener la culpa de la muerte del cazador.

Volviendo al símil utilizado anteriormente, no es de recibo hablar de los problemas que tiene el taxista con la administración en materia de transporte equiparándolos a la problemática del transporte de viajeros en avión, seamos serios. Así las cosas, podríamos comparar la legislación sobre las Hojas Parroquiales y el Diario Montañés y alarmarnos sobre el distinto trato de la administración hacia ambas publicaciones.

Es falsa la afirmación que abre el segundo párrafo, los denominados «efectos paradójicos» que se narran en el artículo están provocados por la conceptuación totalmente distinta de una emisión de radio como servicio público, que está a la espera de concesión  de emisión en la banda de FM comercial en la próxima convocatoria, a unas emisiones en bandas de frecuencia inferiores que pueden legalizarse fácilmente en Telecomunicaciones presentando la documentación pertinente. ESTA ES LA RAZON POR LA QUE SE SANCIONA A LAS EMISORAS DE CUADRILLAS DE CAZA, SI NO CUMPLEN LO REQUERIDO, para obtener estas frecuencias hay que acercarse a la ventanilla y nada más.

Cuando se usa el nombre comercial de una programación radiofónica y se afirma de  nuevo «que carece de permiso, y dos emisoras locales de televisión, sin aparente soporte legal, pugnan por ocupar el mismo canal», se confirma mi idea de la desinformación de la que hace gala el que escribe, al desconocer el actual estatus de la televisión local en España. Esto sería otro tema que puedo aclarar si lo desean. Hace 5 años fundé LOCAL MEDIA, Asociación de Televisiones  Locales a la que pertenece  TELECABARGA.

El afectado por el tema de la caza aconseja que la administración actúe de forma similar ante una actividad como la caza y las innovaciones tecnológicas que los cazadores quieren adoptar, que ante la creación de una nueva empresa en Cantabria que, con una inversión de 30 millones de pesetas, ha creado 17 puestos de trabajo y realiza, día a día, una labor informativa y divulgadora de nuestra cultura y valores cántabros, dinamizando durante 24 horas al día nuestra sociedad, divulgando la actividad social y cultural, donde profesionales de múltiples espectros transmiten día a día alegría y ganas de vivir a Cantabria, con un apoyo total hacia nuestra música que han olvidado tradicionalmente las cadenas de radio nacionales y que emite correctamente con el acta de emisión que en su día levantó el Ministerio de Fomento. Las emisoras para cazadores pueden ser legalizadas y obtenidas fácilmente en la Delegación de Telecomunicaciones. La ventanilla para solicitar la concesión de emisión en FM aún no está abierta y existe en España una permisividad que antepone el servicio social, la inversión y la creación de riqueza y trabajo en más de mil empresas de radio local que en breve optarán a concesiones.

Ante el ataque que la Administración recibe por parte del Diario Montañes, el desconocimiento del que escribe vuelve a ponerse de manifiesto. En los países civilizados las administraciones públicas actúan según leyes y en nuestra España, ante las denuncias realizadas por emisoras de Santander, la Administración ha incoado un expediente sancionador. Expediente sancionador que sigue su curso legal. Si lo desean les puedo informar del momento actual en la tramitación del expediente y del número de emisoras que actualmente en Cantabria emiten en las mismas condiciones. La Administración ha hecho lo correcto, lo que tenía que hacer según ley.

Les propongo unas hipótesis de trabajo. Piensen las razones que han llevado a la SER, la COPE y ONDA CERO, a firmar una denuncia contra la programación de Radio Rabel y no Radio Nacional. A pesar de existir más de diez emisoras en las mismas condiciones en Cantabria, sólo la programación de Radio Rabel ha sido denunciada. La competencia comercial guía toda esta historia y usted y yo lo sabemos. El periodista que ha escrito el artículo denota un claro interés en el enfoque del mismo. Más cuando se trata de denostar la actividad empresarial de jóvenes periodistas que han apostado por la cultura y las  tradiciones de nuestra región y España en general  y que muy en breve tendrán su correspondiente concesión si el Gobierno de Cantabria así lo estima oportuno.

Por último le propongo un campo de investigación periodística sobre como la SER, la COPE y ONDA CERO están incumpliendo en la actualidad la legalidad vigente en cuanto a coordenadas de emisión, potencia, programación, reemisiones y otras irregularidades técnicas y administrativas en función de las condiciones de las últimas concesiones de emisoras de FM: han pasado a reemitir señales de Madrid sin crear aquí puestos de trabajo y han modificado totalmente las programaciones para las que fueron otorgadas las concesiones. Por ello, si mediara la correspondiente denuncia ante Telecomunicaciones, la  incoación de expediente les podría costar a estas grandes cadenas la pérdida de las frecuencias de radio local que fagocitaron en su día, ya que las concesiones deben revisarse cada 10 años y comprobar el cumplimiento de los proyectos a los que en su día se otorgaron las correspondientes licencias.

La persecución que estamos sufriendo por las emisoras de radio la entiendo y la acepto, sé a lo que juego, pero el tratamiento vejatorio que su diario ha tenido hacia la programación que en periodo de pruebas se está emitiendo por la frecuencia 102.3, me ha sorprendido desagradablemente. Posiblemente este artículo no hubiera aparecido con los mismos términos si usted hubiera estado en Santander, escúchenos y juzgue usted mismo nuestro trabajo.

SANTANDER, 17 de noviembre de 1997