Victor Gijón nunca engañó a nadie, su dialéctica le creó muchos enemigos

En Cantabria, el reino de la envidia, el cinismo y el cainísmo muchos mediocres celebran el cese de Victor Gijón en SODERCAN.

Han pasado mas de 20 años de mi llegada a esta hermosa tierra con mi familia. Siempre recordaré como varias personas, durante los primeros meses de estancia, me advirtieron. Me negaba a creerlo.

No acababa de entender el pesimismo reinante. No estaba acostumbrado a la negatividad que me llegaba desde mucha gente. La envidia implantada como norma. El escepticismo, ante todo y la idiosincrasia y el comportamiento negativista de los santanderinos. La “leyenda” de las dos caras. El sectarismo atávico. El clasismo. La estupidez. La manipulación y prevaricación administrativa en concursos públicos. El monopolio informativo y corporativista…

En estos 20 años he vivido en propias carnes muchas de aquellas advertencias.

Aquí los mas inteligentes. Los mejores. Son perseguidos hasta acabar con ellos. El caso de Victor Gijón. Su trayectoria vital siempre mantuvo una línea perfectamente definida. Victor siempre fue fiel a su forma de pensar. A sus creencias.

Victor Gijón un izquierdista sin complejos

Victor es un hombre de izquierdas que siempre ejerció su filiación sin complejos. Un analista político excepcional y muy inteligente, aunque sectario. Su condición de periodista mordaz le granjearon una inmensidad de mediocres enemigos. Lo cierto es que su línea editorial, directa y a la yugular de su enemigo político le convirtieron en una referencia de la izquierda.

Su formación marxista en Paris le convirtió en el mejor analista político de la región. No digo el mas equilibrado ni el mas ecuánime, pues su postura vital provocaba la parcialidad absoluta de sus análisis. Pero todo el mundo conoce cual es su trinchera y por tanto nadie puede llamarse a engaño.

Su militancia activa le ha originado estar enfrentado con una gran parte de la sociedad de Cantabria. Pero lo que no ocurre en otras tierras, ocurre aquí. Una buena parte de sus compañeros han celebrado su última caída.

Victor a dado su vida por el partido, su patrimonio, su familia, su salud… todo por sus ideas. Quedan muy pocos como él.

Y no digamos nada de la envidia que generó entre la clase periodística, tan dúctil, maleable y servil en esta tierra. Los grandes editores de prensa de la región temblaban con las verdades del barquero que les cantaba en sus artículos Victor Gijón. Hoy se frotan las manos…

Sus abundantes enemigos siempre hablaron pestes, le tenían pánico.

El último proyecto de Victor Gijón le ha llevado a la situación actual. Su intento de crear un gran grupo de comunicación para transformar la mentalidad de esta sociedad, remover conciencias y luchar contra el monopolio informativo existente se vino abajo con el cambio de gobierno del año 2011.

Para esa fecha los cientos de miles de euros en subvenciones y contratos publicitarios que había recibido del Gobierno PRC – PSOE no le habían permitido afianzar su grupo y todo se le vino abajo, sin ninguna opción de futuro. Victor Gijón había empeñado su vida y la de los suyos, su escaso patrimonio, en pos de una idea… y lo perdió todo.

Se refugió en su digital desde donde mantenía su línea crítica y directa que provocaba visibles cabreos en la clase política conservadora que leía diariamente su denominado “panfleto digital” y en el monopolio

SODERCÁN

Con la vuelta al gobierno del PSOE, una luz se abrió en el camino de Victor Gijón que fue contratado en SODERCAN para impulsar la internacionalización de las empresas de Cantabria.

Ahora, tras la sentencia que declara culpable, en primera instancia, el concurso de acreedores de su grupo de comunicación por un simple problemas de fechas, y le inhabilita, el Gobierno de Cantabria no ha tenido más opción que “aceptar su renuncia”.

Lo verdaderamente lamentable, marca de la casa cántabra, es como muchos políticos imberbes del momento celebran el hecho.

La alegría es perfectamente entendible en el caso de sus cientos de enemigos políticos. Su pluma fue dura y causó mucho daño. Quien siembra tormentas acaba recogiendo tempestades.

Termino con un reconocimiento público a la integridad de Victor Gijón pues en unos tiempos en que muchos políticos roban impunemente, malversan, prevarican en su propio beneficio o el de sus “socios” pongo mi mano en el fuego por la honestidad de este periodista metido a político o político metido a periodista. Algo difícil de definir.