David Rubín es uno de nuestros autores más emblemáticos. Su trayectoria ha sido un constante salto hacia adelante y, desde la salida de Beowulf, afronta su mayor reto: la conquista del mercado americano. Tras la colaboración con Paul Pope en Aurora West Rubín ha comenzado un periplo por este mercado que sube constantemente de intensidad. Mientras, continúa trabajando en el mercado autóctono con obras tan relevantes como “Gran Hotel Abismo”. Con Rubín repasamos su periplo americano.

 Pregunta: Después de Beowulf comienza una nueva etapa para ti que sobre todo se centra en el mercado americano. ¿Cómo vives esta nueva etapa?

Respuesta: Muy bien. Para mí fue una sorpresa que, cuando estaba en la recta final de Beowulf, me llamara Paul Pope para colaborar con él en la saga de “Aurora West” de “Battling Boy”. Lo que no sabía es que gracias a eso se me iban a abrir muchas puertas en ese mercado. Ni me paré a pensar todo lo que vino después. Para mí fue poner el primer pie en ese mercado pero de un modo firme.

P.: Para el público de aquí es una referencia constante la relación entre vosotros dos. ¿Cómo nace?

R.: Nació años antes de que surgiese el trabajo.Creo que antes incluso que “Battling Boy” estuviese en la mente de Paul. Creo que fue el año 2006, cuando saqué la “Tetería del oso Malayo”. Por entonces tenía una cuenta de flickr que actualizaba bastante y poco a poco vi como Paul iba poniendo comentarios del tipo “cómo me gusta este dibujo”. Un día que andaba pillado de tiempo  me escribió para ver si le podía echar una mano con el color de una ilustración y así lo hice. Además hicimos un par de colaboraciones más en portadas y tuvimos contacto en 2011 cuando salió “El Héroe 1” . Cuando subí alguna imagen a flickr me preguntó cómo conseguir el libro, porque no lo encontraba por Amazon. Le mandé un ejemplar y allí empezó todo. No volví a saber de él hasta 2013 que me escribió para explicarme en que consistía el universo de “Battling Boy” y para preguntarme si quería colaborar en “Aurora West”, el spin-off que iba a salir. Le había gustado “El Héroe” y creía que estábamos en sintonía. Es curioso ver cómo fue decisivo para empezar en el mercado americano un cómic español, no hacer pruebas ni tener un agente.

P.: Hablas mucho de “Battling Boy” y de la sintonía que existe entre ambos. Los dos volvéis a los personajes de vuestra infancia y mostráis vuestro amor por el trabajo de Kirby y un gusto por lo europeo cercano a Peeters. No sé hasta que punto coincidencias como esas hacen que construyáis con las mismas amalgamas vuestros tebeos.

R.: Aunque seamos de distintas generaciones hemos crecido leyendo los mismos tebeos. A los dos nos encantan los tebeos de Kirby o la Bronze Age y a los dos nos gusta mucho el cómic francobelga de ciencia ficción de los 70 como “Valerian” o “Barbarella”. También nos gusta mucho el manga, sobre todo Tezuka y, de hecho, cuando hice “El Héroe”, me planteé que la obra pivotará sobre estos tres ejes buscando un punto medio en el que se juntasen de modo que puedas verlas pero que ninguna pesase más que las demás y eso es algo que también ha hecho con gran éxito Paul en “Battling Boy”.

P.: Un tema que está muy presente en tu obra es el de los formatos. En cada trabajo buscas el formato que mejor se adecue a lo que estás contando y en “Aurora West” es el manga el referente, con una búsqueda del tebeo barato para todos los públicos.

R.: Sí, la gente llevaba tiempo quejándose del precio y con “Aurora West” y “Battling Boy” se ha buscado abaratar los costes con ediciones que valgan menos de 10€ y pueda llegar a más gente, sobre todo a los chavales. Yo soy aficionado a los cómics porque mis padres cuando era crío me los compraban al ser baratos. Han cambiado mucho las cosas. Ahora estamos ante un lector más coleccionista y sus exigencias son diferentes. No se puede equiparar a cómo era la situación del mercado hace 30 años. Con “Aurora West” la decisión de que fuese como un manga creo que fue muy acertada. La idea original de Paul y de los editores americanos era ganar a la causa a las chavalas, que leen manga de pequeñas y cuando se cansan dejan de leer cómics. Queríamos que “Aurora West” sirviera de puente de lecturas y les pudiese conducir a otro tipo de cómics para que no abandonen el medio cuando lleguen a la edad adulta.

Esa era la idea y creo que ha funcionado muy bien. Es un tebeo que se ha vendido y que se vende muy bien.

P.: La búsqueda de nuevos lectores es algo que preocupa también a las majors y vemos experimentos que se han consolidado como Miss Marvel, Ultimate Spiderman o Invencible que buscan llegar a un público que en Francia se llaman Ado Adu, un público que aún no es adulto pero no quiere verse reflejado en nada que tenga que ver con ser tratados como niños.

R.: Justo, ese es el público al que se dirige la obra. Sobre todo al público femenino que durante años ha sido el gran olvidado en el cómic de superhéroes. Sin embargo no queríamos que fuese un tebeo restringido a un tipo de lectores concreto sino que pudiese llegar a gustar y sorprender a todos los públicos.

P.: El guión lo realiza Paul Pope junto a Jt Petty. ¿Cómo te adaptas a las exigencias del tebeo americano?

R.: La verdad es que no tuve que adaptarme mucho a nada. No vi mucha diferencia de hacerla con Astiberri porque me dieron mucho tiempo al ser una novela gráfica y no una serie mensual. Tuve casi 8 meses para cada uno de los tomos y no hubo ningún problema. No me cambiaron ninguna cosa ni me hicieron grandes exigencias. Para trabajar en el mercado americano, como para cualquier mercado, tienes que tener sentido común y saber las consecuencias que tiene hacer las cosas. En “El Héroe”, por ejemplo, yo sabía que si no incluía escenas de sexo iba a conseguir que se vendiera mejor en el extranjero y tuviera un mayor público pero decidí incluirlas porque consideré que era lo que le convenía a la historia que yo quería contar. Con eso me cerré alguna puerta en el extranjero pero fue una decisión consciente así que no pasa nada. Cuando haces un tebeo que va sobre adolescentes y se dirige a ese público tienes que tener claro que no vas a poder hacer ciertas cosas porque te lo van a tirar para atrás y vas a tener que trabajar el doble. No creo que eso sea censura sino sentido común y saber adaptarte a la historia que estás contando.

Otra de las cosas que tuvimos claro desde el principio era que no quería que “Aurora West” fuera un icono sexual para un público masculino. Queríamos mostrar un personaje femenino fuerte, con personalidad y presencia pero sin que estuviese sexualizado. Es una adolescente y como tal la hemos tratado. Cuando hicimos “Aurora West” no había un referente femenino similar para las lectoras, todo eran versiones de Wonder Woman. Un año después Marvel y Dc cambiaron algo a sus heroínas y se acercaban más a Aurora así que algo conseguimos.

P.: Aunque sea una de tus obras en la que menos se ve la obra de Miller no se puede dejar de ver la relación que se ve entre Robin, Carry, y Batman en “Dark Knight” aunque de un modo mucho más popero y luminoso.

R.: Cierto, y bromeábamos mucho mientras hacíamos el tebeo sobre que era el mejor tebeo de Batman y Robín que se había hecho los últimos 20 años. La referencia es clara y el padre de Aurora se apellida West por el actor que le dio vida a Batman en la serie de televisión de los 60, Adam West y Aurora no deja de ser su sidekick, alguien que está aprendiendo como Robín.

P.: También está muy presente el paso de la niñez a la edad adulta y aprender a asumir la verdad aunque duela.

R.: El leitmotiv de la historia es ese. Ese tramo entre ser un niño o ser adulto que se llama adolescencia en el que empiezas a cuestionarte todo y le das vueltas a cosas que dabas por sentado y te preparas para tomar decisiones.Muchas veces decisiones difíciles que no te apetece tomar y con las que te va a tocar lidiar en tu vida adulta. En el tebeo vemos como Aurora deja de ser niña y puede tomar el relevo de su padre porque, al menos como heroína, ya ha superado la adolescencia.

P.: Como en “El hombre que mató a Liberty Valance” de John Ford, también os planteáis que a veces es mejor preservar la leyenda que descubrir la realidad.

R.: Desde luego, además cuando estábamos acabando una de las referencias fue “ El hombre que mató a Liberty Valance”. Cuando hablas y trabajas con unos personajes de ficción en un mundo de superhéroes siempre hay que preservar la leyenda sobre la realidad, creo que es la máxima fundamental para hacer que estos personajes se conviertan en mitos.

P.: También da la sensación de que “Aurora West” te llega en el momento apropiado. Un momento en el que gozas de todas las herramientas que ofrece el medio y las sabes optimizar sin tener la necesidad de epatar.

R.: Justamente. Con “El Héroe” o “Beowulf” ya había experimentado muchísimo y con “Aurora West” no necesitaba demostrarme nada. En “Aurora West” quise ver cómo era hacer un tebeo de superhéroes con libertad total intentando que gustase a los americanos y que les hiciese pensar que así es como deberían ser sus tebeos. No me parece poco reto. Como autor he llegado a un punto en el que no tengo que demostrar nada a nadie. Esa etapa ya la pasé. Disfruté mucho aprendiendo y queriendo deslumbrar, pero ahora pretendo sacar las historias del mejor modo posible e intentando darle un plus para no aburrirme mientras las hago. Yo no puedo hacer historias por cumplir expediente y ya está, ahorrándome algo. Aunque sea un encargo tengo que buscar un enfoque nuevo para no aburrirme a mí ni al lector. Puedes trabajar en obras que sean mero divertimento o con un mensaje más profundo pero siempre tienes que tener presente que el lector tiene que pasarlo bien y entretenerse le cuentes lo que le cuentes.

P.: Después de “Aurora West” las repercusiones han sido casi inmediatas. El éxito de “Battling Boy” hace que te demanden otras editoriales como Boom con propuestas como “La Ficción”. ¿Cómo recibes el encargo y cómo cambia tu cotidianidad?

R.: Cuando empecé a dibujar “Aurora West” no tenía pensado ser padre y cuando acabé tenía un retoño entre mis brazos, así que imagínate todo lo que cambió. Cuando me acercaba al final de Aurora no tenía muy claro cuál iba a ser mi historia después. Por suerte para mí empecé a recibir propuestas de editoriales de allá y sobre todo de guionistas pero casi todos eran versiones de “Aurora West” con variaciones: en la selva, en el espacio, adolescente con problemas que quiere ser heroína… Eso ya lo había hecho y no tenía interés en ello. Cuando Boom se puso en contacto conmigo me propuso cuatro sinopsis muy concretas de los títulos que tenía pensado sacar el año siguiente y elegí la que menos tenía que ver con “Aurora West”: “La Ficción”. Aún no conocía el trabajo del guionista, Curt Pires, después ya sí que me informé sobre su obra en Dark Horse y me gustó muchísimo.

Trabajar en “La Ficción” estuvo muy bien. Pedí expresamente que me colorearan y me rotulasen que es algo que siempre había hecho yo mismo. Acababa de ser padre y me estaba mudando de Galicia a Madrid así que no tenía mucho tiempo para hacerlo. Fueron meses muy convulsos para mí personalmente pero la serie ya estaba anunciada en el Previews y había que sacarla como fuera. Tenía también curiosidad por ver cómo funciona el trabajo en cadena en el cómic americano. En “Aurora West” trabajé muy a la europea. La verdad es que me quedé muy contento con la labor de Michael Garland y Colin Bell. Reconozco perfectamente mi trabajo en lo que hicieron y resulta muy cómodo trabajar así, delegando parte del proceso en otras personas sin embargo, pudiendo elegir, prefiero hacerlo yo todo. Estuvo bien trabajar así en “La Ficción” y no descarto hacerlo de nuevo más adelante sobre todo si es con gente tan profesional pero prefiero negociar más tiempo para realizar cada número en lugar de hacerlo cada mes y poder estar encima de todo el proceso.

P.: Los trabajos que estás realizando son ciclos cerrados que se pueden recopilar en libros.

R.: En Estados Unidos ha cambiado la forma de publicar. Todas las series están planificadas para cuatro, cinco o seis números y si se venden continúan saliendo pero siempre planteadas como arcos unitarios que se puedan recopilar en libros.

P.: También te ofrecen continuar con “La Ficción” pero prefieres dedicarte a otros proyectos.

R.: “La Ficción” ofrece muchas posibilidades de continuar y Curt desde luego tiene ideas para ello, pero en este momento no me veo siguiendo trabajando con ellos. Probablemente sea porque llevo 2 años trabajando con los mismos personajes en “Aurora West” y prefiero cambiar el hilo. Me apetece cambiar y descubrir cosas nuevas. Cuando estás ya con personajes que controlas vas por el camino fácil y eso ya me aburre. Cuando terminé con “La Ficción” me llamaron de Dark Horse para trabajar con Matt Kindt en “Ether” y dije que sí porque me apetecía cambiar de registro y admiro mucho al guionista. Acaba de salir la serie y el primer arco argumental está cerrado. En lugar de ponerme a trabajar con el siguiente arco, que ya está esbozado, pedí algún proyecto diferente para hacer en medio y así retomar “Ether” con ganas de nuevo.

P.: “Ether” saldrá en el Salón del Cómic de Barcelona. Después de probar el trabajo en cadena decides volver al color y recuperar una apuesta cercana a DK2, con unos colores lisérgicos que se adecuan a la perfección al universo fantástico de “Ether”.

R.: Sí, la historia lo pedía y tiene continuos cambios a distintas épocas y saltos dimensionales entre nuestra realidad y ese mundo fantástico de “Ether”. Eso me permite experimentar muchísimo con unos tonos disparatados y unas secuencias fantásticas. El coloreado y dibujo de nuestro mundo es mucho más sobrio para mostrar el contraste entre ambos. Hay, además, continuos flasbacks a los años 70 y para ello he jugado mucho con el color y la línea. Creo que los lectores están viendo el esfuerzo que estoy metiendo en el libro y lo están valorando.

P.: No sé porque no podía quitarme “Cuaderno de Tormentas” de la cabeza mientras leía “Ether”.

R.: No. Lo veo muy lejano. “Cuaderno de Tormentas” es de 2008. Sí que es cierto que en “Cuaderno de Tormentas” me marqué, y también para los lectores, unas pautas de un folclore propio al que he vuelto a lo largo de los libros siguientes. De todos modos “Cuaderno de Tormentas” es mucho más oscuro. “Ether” lo tomé como un “Hora de Aventuras” para adultos, para entendernos.

P.: En “Ether” conocemos a Boone Dias, un investigador, y Glum, el portero de la otra dimensión y habrá una constante ida y venida entre la ciencia y la magia y cómo se relacionan entre si.

R.: Otra cosa que me encantó cuando leí la premisa que me mandó Dark Horse para ver si me interesaba la serie fue como Matt Kindt confesaba que no le interesaban nada el género fantástico y preguntándose a si mismo como podía llegar a interesarle es como escribió la serie. A mí me pasa algo parecido. Como consumidor no me convence la fantasía pura pero creo que le estamos dando una vuelta que refresca el género y puede llegar a interesar tanto a lectores del género fantástico como otros que no lo son.

P.: Siempre me ha parecido que hay dos mundos oscilando en tu trabajo y que, en función del proyecto te decantas más por uno o por otro. Por un lado está tu evidente gusto por los superhéroes y por otro tienes un estilo cartoon que quizás venga del mundo de la animación y que veamos en trabajos como “El retablo de las maravillas”.

R.: Sí, una vez tienes tu voz propia es más fácil hacer variaciones de tu estilo. Tú coges “El retablo de las maravillas” que comentas y “Beowulf” y no tienen nada que ver, pero enseguida se ve que ambos los he hecho yo. Me sale natural ir de un estilo a otro en función de lo que estoy contando. “Ether” se beneficia de eso y las secuencias más fantásticas vamos a un estilo más cartoon mientras que las realistas el dibujo es más sosegado. Eso crea un contraste que enriquece la obra y, como autor, te permite tomar una perspectiva de tu trabajo pudiendo ver dónde aciertas y dónde fallas. Además, “Ether” la hice a la vez que “Gran Hotel Abismo”, que no tiene nada que ver pero es la obra en la que más he caricaturizado y exagerado mi estilo de cuantos he hecho hasta ahora.

P.: Uno de los grandes problemas de los autores españoles es adecuarse al ritmo de trabajo del mercado americano. No es tu caso, desde luego. “La Ficción” la compaginas con la realización de “El Retablo de las maravillas” y “Ether” con “Gran Hotel Abismo”. Estás trabajando en los dos mercados a la vez.

R.: Creo que es una cuestión de organizarte nada más y no pretender adaptarte al mercado sino hacer que el mercado se adapte a ti. Muchos autores, sobre todo los que trabajan con agentes, no hablan con sus editores. Si hablas con tu editor se puede adaptar a ti. Yo tenía claro que quería sacar adelante “Gran Hotel Abismo” y no quería retrasarlo otro año por estar trabajando en el mercado americano. Hablé con el editor antes de firmar para hacer “Ether” y le dejé claro que necesitaría más tiempo por número porque lo quería compaginar con otra obra para el mercado español. Puse las cartas sobre la mesa y a ellos les pareció correcto. Se cambió el plan editorial que tenían para el título y así me pudieron dar 2 meses por número. Le metí al principio tanta caña que estaba 3 meses por encima del calendario propuesto y les pedí poder dedicarme a “Gran Hotel Abismo” para continuar después con el color de “Ether”. Mi compromiso fue tenerlo acabado antes de noviembre, 2 meses antes de lo pactado en el calendario inicial y ellos estuvieron encantados. Mientras entregues en fechas ellos no tienen ningún problema. Andan tranquilos y confían. Esa es mi arma en el mercado americano estos momentos. Soy un recién llegado, estoy ganándome un nombre empezando desde abajo y mi modo de hacerlo es demostrando que puedo trabajar rápido y que puedo trabajar bien. Puedo hacer el lápiz, tinta y color en el tiempo en el que otro les hace solo el lápiz y la tinta.

P.: Estás empezando una carrera en un mercado americano. Hay varios elementos que parecen juntarse para ayudarte a encontrar tu sitio. Fantagraphics edita “Spanish Fever”, “Panorama”, y tu nombre parece ser de los más buscados del catálogo.

R.: Yo creo que he llegado en el momento adecuado. No es algo que haya buscado sino que las cosas han ido surgiendo así. Desde hace 2 años se ha ido hilvanando todo. Acaba de salir “Beowulf” en Estados Unidos con Image y da la sensación que todo se va juntando y bien además. “Spanish Fever” ha sido un chute de energía y una ayuda, no solo para mí. Para todos los que participamos en él. Creo que tengo que seguir como hasta ahora, yendo despacio y con buena letra, haciendo los tebeos en los que creo. Por ahora he tenido la suerte, menos en “Aurora West”, de detentar los derechos del copyright al 50% con el guionista que es algo complicado de conseguir en un mercado como este. A mi me da más ganas de trabajar saber que cada trazo que meto en esas páginas es mío, no estoy jugando con los juguetes de otro. Esos mundos nos pertenecen y suceda lo que suceda en el futuro con las series y los personajes siempre será así.

P.: Imagino que la salida de uno de tus mejores trabajos, “Beowulf”, ayudará a que funcionen mejor las cosas.

R.: Yo confío que sí. Van a coincidir en librerías el número 2 de “Ether” con “Beowulf” y creo que puede generar un mayor interés en un mercado tan difícil como el americano, con tantos títulos como tiene a la semana y en el que es complicado que dos nombres desconocidos como el mío o el de Santiago García se hagan un hueco. Espero que la buena acogida que está teniendo “Ether” tanto por parte de la crítica como de los libreros ayude a dar una oportunidad a obras más personales como en este caso “Beowulf”.

P.: Conoces así la experiencia de la cooperativa que es Image como ya hiciese Emma Ríos.

R.: Image está bien en función de lo que te propongas. A mí me recuerda a lo que era Caramba!, la editorial que hizo Manuel Bartual y que ahora está ligada a Astiberri. Funciona un poco del mismo modo. No cobras un adelanto o un precio por página a menos que trabajes para un guionista reconocido como Mark Millar. En este caso te paga él, no la editorial. Sin embargo los dividendos son mucho mayores.Te llevas un porcentaje mucho mayor que el que te llevarías en otras editoriales, pero para eso tiene que funcionar bien el tebeo. Si no puedes llegar a perder pasta. Muchos autores tienen que hacer de editores de su título y buscarse la vida. Es similar a autoeditarte, pero con el respaldo de una editorial consolidada como Image.

P.: Mientras tanto mantienes tu compromiso con tu público y con el país en el que vives haciéndote eco de lo que en él sucede y durante 2 años vas encontrando huecos para hacer “Gran Hotel Abismo” junto a Marcos Prior. ¿Cómo nace la obra?

R.: Nace de una cena en la que coincidimos Marcos y yo en un Salón de Barcelona hace 4 años. Salimos a fumar fuera y empezamos a charlar sobre la corrupción y lo mal que está montado todo para que nos jodamos los mismos y a los de arriba les vaya igual o mejor. Los que no eramos ricos somos más pobres y los que eran ricos lo son más. Es algo que da que pensar sobre a quién interesa esta crisis. Empezamos a hablar en broma que había que hacer un cómic donde se denunciara toda esta situación y sin darnos cuenta empezamos a construir la historia. Llevo buscando los huecos para sacar este libro desde 2014, que terminamos el guión, pero me parece muy importante no abandonar el mercado español. Creo que los que vamos consiguiendo una estabilidad fuera del país, si queremos que la industria del mercado español exista tenemos que trabajar para ello. Eso no se va a conseguir poniendo velas a ningún santo ni con las traducciones de nuestros trabajos en el extranjero. Hay que producir obra aquí que se pueda exportar al extranjero y hay que conseguir involucrar a todo el mundo que trabaja en nuestro mercado, desde editores hasta libreros, desde los lectores a los distribuidores o gente como tú que me estás haciendo una entrevista y estás dando visibilidad al medio. Es importante que participemos entre todos para hacer que la cosa poco a poco vaya a mejor.

Yo recuerdo cuando saqué el primer libro con Astiberri, “El circo del desaliento” en 2005. Estaba todo desértico y cada uno tiraba por donde podía. Hoy veo cómo ha mejorado la cosa, todos los autores nuevos que salen con propuestas nuevas y muy diferentes entre si. Mira lo que hace Nadar o Antonio Hitos. Veo una nueva generación de autores que no tienen nada que ver con nosotros, que nacimos en los años 70, cuando solo había superhéroes y hemos tragado mucha morralla. Para ellos el primer tebeo que han leído puede ser “Persepolis” y de allí tiran para adelante. Han crecido con la novela gráfica y se ve en las propuestas que están realizando.

Los que tenemos la cosa más o menos resuelta no podemos contentarnos y pensar solo en el dinero que ganamos fuera. Hay que preocuparse por lo que te da de comer desde luego, pero hay que apostar por nuestro mercado. En mi caso mi apuesta es con Astiberri y me gustaría que publicasen ellos mi obra porque quiero seguir vinculado con ellos. Como te decía hay que mantener un compromiso con nuestro mercado, de hecho si Paul Pope me llamó fue por un libro publicado en nuestro mercado, “El Héroe”, publicado por unos locos de Bilbao que confiaron ciegamente en mí. Es una confianza a la que quiero corresponder y no quiero dejar olvidado ese espacio.

P.: Además de un compromiso con nuestro mercado “Gran Hotel Abismo” tiene un fuerte compromiso con la sociedad en la que vivimos generando un debate sobre cómo es el mundo que estamos construyendo entre todos. No nos quita culpa de lo que sucede a nuestro alrededor.

R.: Desde luego, de hecho ni Marcos ni yo queríamos hacer un panfleto ni un cómic que te dé las respuestas para luchar contra el sistema. Lo que queríamos es que el lector se hiciese preguntas sobre su papel en todo ello y ver si está jugando bien sus cartas. Si te contentas con escribir en Twitter o puedes hacer algo más. Disparamos contra las instituciones y el poder político pero increpamos al lector y le preguntamos qué está haciendo por cambiar las cosas o si podría hacer algo más.

P.: “Gran Hotel Abismo” mantiene la línea que Marcos Prior comenzase en  “Fagocitosis” y continuase en “Necropolis” con una narración fragmentada que emplea las herramientas de comunicación de nuestra época uniéndola en una especie de collage, algo que desarrolláis hasta el límite en “Gran Hotel Abismo”.

R.: Yo creo que sí. Es  un tebeo 100% de Marcos y una continuación de sus trabajos anteriores. También es 100% mío. Creo que hay una retroalimentación importante igual que me pasó con “Beowulf”. Si Santiago lo hubiese hecho con otro dibujante o yo lo hubiese hecho con otro guionista no hubiese sido lo mismo, mira la versión de Javier Olivares. Hubiese sido otro libro. Lo guay de unirnos Marcos y yo, dos maneras diferentes de trabajar pero con la idea de centrarnos en un solo mensaje, enriquece el conjunto y, para mí, el cómic es un medio de comunicación antes que cualquier otra cosa.

P.: Los dos tenéis una serie de referentes comunes. Quizás el más obvio es Frank Miller, el Miller más político, el que creó en los 80 “Dark Knight” en la época de Reagan. Una época de conservadurismo y recorte de libertades en la que el autor, considerándose parte de su sociedad, utiliza el cómic de superhéroes para hacer llegar su mensaje.

R.: Justo. Considero que el cómic da para todo. Como artista tienes que hacer tu trabajo y que sea divertido y legible, pero tienes que vivir con los pies en la tierra y el mundo que te rodea acaba reflejándose en la obra que realizas. Unas veces de un modo más consciente y otras de un modo más soterrado como en el caso de “El Héroe”, que está presente pero no era tan relevante en la trama. Eso no hace que las obras sean más de su tiempo y cuando ese tiempo pasé se vuelvan caducos. Pasa lo mismo con Miller o tebeos de Moore. Los problemas de los que hablaban en sus tebeos son universales y en algunos casos se ha ido a peor de lo que escribían y creo que con “Gran Hotel Abismo” va a pasar lo mismo. Lamentablemente creo que las cosas van a ir peor a menos que lo cambiemos.

P.: Otro referente directo es “V de Vendeta” de Alan Moore. Si el “Dark Knight” de Miller surge en un momento en el que la guerra fría está en su apogeo, “V de Vendeta” surge en la época de Tatcher, una época de purgas contra lo diferente. En la obra de Moore surge la polémica de, hasta que punto, es legitimo el uso de la violencia para acabar con una sociedad asentada, aunque sea en pilares equivocados, algo muy presente en “Gran Hotel Abismo”.

R.: Yo creo que la verdadera violencia no es que una persona queme un contenedor. Eso no me parece un acto de violencia.Me parece un acto de rabia de una persona que está jodida como aquel señor que se estampo con unas bombonas butano contra la sede del Partido Popular en la calle Génova de Madrid. Eso no es violencia. Son actos de desesperación que muestran lo mal que está nuestra sociedad por más que los políticos lo quieran disimular. La verdadera violencia es la institucional, la violencia que te recorta en sanidad y te dice que “aunque probablemente te mueras antes y a nosotros nos gustaría que sucediese, no te puedes quejar porque afortunadamente esto no es Ruanda”. Ese mensaje que destilan por el que quieren que pienses que el emigrante es el enemigo y quieran así apartar el foco del verdadero culpable que son las instituciones y el propio gobierno que es el que pone el caldo de cultivo para que sucedan esas cosas.

La verdadera violencia es que se muera en Cataluña una señora mayor por el simple hecho de ser pobre y no poder poner la calefacción y acabar quemada viva porque dormía rodeada de velas. Han convertido algo tan normal como poner la calefacción en invierno en un lujo mientras gente que se está gastando el dinero de los pensionistas en putas y en farlopa nos dan lecciones morales. Ellos son los verdaderos antisistema, porque lo están jodiendo desde dentro  los mismos que nos estaban vendiendo el estado del bienestar. En los comedores sociales ya no están solo los que viven en la calle. También vemos a la gente parada o trabajadores que ganan menos de 1000 euros con una hipoteca de 800 euros y no tienen para dar de comer a sus hijos y mejor que no te quejes porque otro podría hacer tu trabajo por mucho menos. Ese es el mensaje que nos transmiten y el miedo que quieren que tengamos. Esa es para mí la violencia verdadera. Quieren que seamos borregos para que sigan ganando siempre los mismos. Trump ha ganado en Estados Unidos y espera a ver qué pasa en las elecciones en Francia o Alemania.

P.: Los medios de comunicación también están muy presentes y, de hecho, el ruido que generan es uno de los grandes protagonistas de “Gran Hotel Abismo”

R.: Queríamos que los medios de comunicación fuesen una cacofonía de fondo, algo que molesta en lugar de aclarar la situación. De hecho hicimos que los discursos se saliesen da la página y quedasen cortados porque dan igual. No importa el mensaje que te quieran transmitir. Al final es siempre el mismo: “Ten miedo y sigue para adelante.” Queríamos mostrar la presencia masiva de medios que, cuanta más información dan, más nos desinforman.

P.: ¿Cómo está siendo la respuesta de “Gran Hotel Abismo”

R.: Por la gente que ha ido viniendo a las presentaciones está siendo muy positiva. La gente está muy volcada en él, habla del libro, lo recomienda…  espero que el libro tenga una larga vida.

De hecho, acaba de entrar en imprenta la segunda edición, apenas un mes después de que la primera haya llegado a la calle, lo cual es muy buen síntoma.

P.: ¿Proyectos?

R.: Estoy haciendo un par de fill-ins para Dark Horse en una serie de Jeff Lemire que se llama “Black Hammer”. Me parece de lo más chulo que se está publicando ahora. Cuando acabé “Ether” pedí algo distinto para desconectar un poco y no me lo creía cuando me lo ofrecieron porque es una de mis tres series favoritas de las que se publican ahora mismo en Estados Unidos. Después haré una serie cortita de 4 números también con Lemire y, si todo va bien, debería ponerme con el segundo arco argumental de “Ether”.

P.: ¿Qué expectativas tienes dentro de este mercado?

R.: Mi expectativa es seguir trabajando y poder seguir, como hasta ahora, eligiendo los proyectos en los que creo de verdad y que me puedan ayudar a crecer como artista y profesional. Con que la cosa siga así me conformo. No quiero ser una superestrella ni me quedan sueños de infancia por cumplir de dibujar tal o cual personaje. Para mí lo importante no es la editorial para la que trabajas sino hacer lo que te haga feliz y poder rodearte de los colaboradores y la gente que quieras y, además llenar la nevera y ganarte la vida honradamente. Eso es para mí estar en primera división. Todo lo demás que venga bienvenido sea, pero no tengo prisa por ello.

Links relacionados:

ESCUCHA AQUÍ LA RADIO DE SANTIAGO DE CUBA