Hoy leíamos en El Diario Montañés como una parturienta, que anunciaba su inmediato parto en urgencias de Valdecilla, con todas sus fuerzas, fue expulsada del hospital, aplicando el protocolo, para tener a su bebé sola en el aparcamiento.

Tras lo sucedido el gerente pide disculpas y se lava las manos en el asunto, “pido disculpas, tomo nota, pero la medicina no es una ciencia esacta, aplicamos el protocolo” el protocolo generalista para la carne cruda no contempla escuchar al paciente…

La parturienta avisó varias veces que ya había tenido un parto anterior de forma expontánea y notaba que su bebe estaba a punto de salir… pero el protocolo para la carne cruda dijo que “a la calle”.

La inteligente madre, desoyendo al protocolo se quedó en el aparcamiento y media hora después daba a luz, ella sola, en la oscuridad de la madrugada, en su coche, una hermosa niña que pesó 3 kilos… en el aparcamiento del hospital y sin que nadie la asistiera…

La nueva negligencia en Valdecilla protagonizada por el protocolo debería hacer pensar a los sesudos creadores de estos protocolos hospitalarios, que los pacientes no son carne cruda. Por suerte todo acabó bien pero si asi no hubiera sido, el Gerente hubiera pedido disculpas amparado en el protocolo de Valdecilla.

En España hemos de estar orgullosos pues nuestro sistema sanitario es de altísimo nivel, en cualificación de los profesionales y en instalaciones, pero fallan los protocolos.

Una y otra vez, aquí y allá se dan casos como el descrito, y claro, “disculpe, la culpa es del protocolo”.

La atención personalizada del paciente y la transparencia, debiera ser el próximo objetivo en nuestro sistema de salud.

En 2014 el mundo se escandalizó por una historia similar ocurrida en Mexico, dos años despues en Valdecilla se repite la historia…