Predator: Un insulto a toda la galaxia

Un insulto a la galaxia de los depredadores y a la nuestra. Un insulto que lo pagaremos caro la próxima vez que vengan. Los productores han querido dar un paso adelante con esta tercera parte (la de los alien no cuentan), y no es más que un paso atrás definitivo, un costalazo bestial. ¿Más mortíferos los depredadores? ¡Y una m…! Qué vergüenza. Si vas a verla a los 10 minutos estarás pidiendo: Por favor que se acabe ya, por favor Dios, que se acabe, por favor que se acabe ya… Lo más horrible son las referencias que utilizan, por ejemplo comparar a Arnold y a Carl Weathers con el capitán que hace el papel de Arnold y el otro negro. Mientras los auténticos demostraban sus recias personalidades masculinas, sin una sola sonrisa, con palabras medidas, éstos parecen que van a terminar juntos en la cama como dos tortolitos hablando del amor. Aquí el grupo de militares son una pandilla de descerebrados a lo Murdock del Equipo A sin más historia, sin encanto alguno. Pero eso no es todo, la cosa se agrava más todavía. Sale una tía bióloga evolucionista a lo Anita la Fantástica, que sabe más de armas que el coronel Furia, algo ilógico, asombroso, estúpido a más no poder, que no he podido dejar de ver en ella a la horrible Pilar Rubio, esposa de Sergio Ramos, esa histérica haciendo las pruebas de gilipollas absoluta que le ordena hacer el general Motors (Pablo), el enano butanero, en su mierda de programa el hormiguero más gastado que la silla de Toro Sentado; y encima la tía lista se atreve a utilizar una frase de Arnold, que se debía haber disculpao. Otro insulto es el hijo del macarra capitán ése que es presentado con el síndrome de Asperger, ¿con síndrome, discapacitado? ¡Anda ya! Pero si termina dejando al mismo Eduardo Punset como un parvulario tartaja, ¡qué chaval la hostia! No me extraña que quieran pegarle. Ese no necesita que nadie le haga las tesis para los doctorados. Encima connotaciones bárbaras en los diálogos, fascistas, cuando ese mismo chaval le dice al cartero: Mi padre mata para que usted pueda ser cartero. Cómo una Belén Esteban cualquiera: ¡Ma-ta! Por favor, asesino, criminal…, se dice: Mi padre “trabaja”… Un poco de delicadeza, coño, que somos gente civilizada. Pero es que entre ellos, que son todos miembros del Ejército, se matan sin más en vez de estar juntos, sin respeto a la vida humana, al compañerismo, algo impensable. Un insulto a la camaradería, al sentido común.

Y el mayor insulto va al mismo depredador. Si es que parece un depredador de Tercera Regional, no es él, está claro… No sabe ni utilizar sus gadgets, al revés, los pierde como el que pierde la cartera cuando sale del coche; ya casi ni se mimetiza. Han utilizado la patente del dibujo para ridiculizarlo, no hay derecho. Lo han empobrecido, si da pena… Y los perros, no cuento lo de los perros porque vais a llorar conmigo, así que no me queda otra que avisar para que esto termine pronto y vuele de las pantallas rápidamente y el día de mañana logremos olvidarlo.Utilizando la referencia que se utiliza, esa memorable obra, con Arnold y compañía, e incluso la digna secuela de Danny Glover, deberían haber tenido un máximo respeto y haber cuidado una trama más inteligente, más digna, evitando tanto efecto digital y buscando intriga y suspense en base al terrorífico visitante de una lejana galaxia.

Así que, teniendo todo esto en cuenta, no me vale que Predator se escude tras la excusa de la parodia, pues un guión estúpido que no se toma en serio a sí mismo lleno de lagunas argumentales, incoherencias fortuitas, escenas ridículas y mal escritas que no aportan ni un mensaje ni un propósito y personajes con cero carisma o profundidad… amigo mío, ese guión no es una parodia; es una mierda.

¿Predator tiene algo positivo de su parte? Sí: no he mentido cuando he dicho que me lo pasé genial. Es la película de este año que más me ha hecho reír en la sala de cine. Ha sido una experiencia bombástica. Ah, la banda sonora es brutal… porque es una copia exacta de la primera. Y bueno, eso es todo.

La sucesión de incoherencias que posee hace que Megalodón parezca El Padrino en comparación: no hay un solo minuto sin que varias gilipolleces tengan lugar. Es un no parar, lo digo en serio. Al menos, Megalodón sabía que era una película truño y no decepcionaba como tal, mientras que esta parece que trata de ser algo más, intenta resultar seria y oscura al mismo tiempo que cómica… una amalgama que fracasa estrepitosamente y deja inconsistente al tono de la película. Los diálogos son algunos de los peores que he presenciado en mi vida. Escucharlos me producía una sensación muy desagradable de vergüenza ajena. Da la sensación de que la totalidad de personajes en la cinta están interpretados por una especie de Dani Rovira con entrenamiento militar. Se limitan a hacer chistes, disparar sus armas y morir como imbéciles. No hay ni un ápice de profundidad, tensión o empatía. El cast no está mal… pero en esta ocasión, el trabajo interpretativo deja mucho (muchísimo) que desear.

Siendo sinceros, nada se salva del desastre: la trama no tiene ningún sentido (NINGUNO), los personajes son planos, patéticos, olvidables y carecen de motivaciones, la dirección en las escenas de acción es pésima, confusa y difícil de seguir (sobre todo porque el 95% del filme se ha rodado de noche… … qué mal). Enrrollarme más sería marear la perdiz. No la veáis, es un truño. Si eres como yo, y te gustó la primera entrega (una de mis películas favoritas), ahórrate la pasta de esta y gástala en cualquier otra cosa. No tiene ni el empaque, ni la esencia, ni el carisma, ni la originalidad que la original tuvo. No aporta NADA al universo de Depredador, es más: lo hace añicos.

Por Paxti Álvarez