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No digo yo que me parezca mal que se supriman las fiestas, aunque no acabo de entender el verdadero motivo viendo como veo que sí se permiten otras cosas.
Que cada cual entienda o piense lo que quiera. Lo que me parece realmente triste es que ni siquiera una parejuca de piteros (que en Cantabria los hay y buenos, como también gaiteros o dulzaineros) hayan sido contratados -desconozco si algún pueblo lo ha hecho, pero me temo que no o muy pocos- para al menos tocar la Diana Floreada el día de la fiesta del pueblo, y después tocar unas tonás mientras los parroquianos toman el blanco o el vermú y las rabas por los bares del pueblo, y entre toná y trago echar una cantaúca.
No está la cosa para fiestas, lo sé, pero creo que tampoco hace mal recordarle a la gente que si se le permite ir al cine, a la playa o a donde sea con las debidas reservas y precauciones, también puede disfrutar de un rato de asueto cerca de casa con sencillez y sin necesidad de tanto presupuesto fiestero.